Mi recorrido por el NAB Show 2026 de Las Vegas

Un resumen rápido de los hallazgos que más interesan a la radio en la más grande convención y exposición de equipos y servicios para medios electrónicos del mundo.

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El NAB Show 2026 registró aproximadamente 58,000 asistentes, superando los 55,000 del año anterior. Cerca del 48% de los visitantes asistían por primera vez, y representantes de 146 países estuvieron presentes.

Gracias a la credencial o gafete de la foto (mi nombre real es Oscar López), del 18 al 22 de abril estuve recorriendo los interminables galpones que conforman el inmenso Centro de Convenciones de Las Vegas, donde se llevó a cabo el NAB Show 2026, esa convención y exhibición de novedades en productos y servicios para los comunicadores electrónicos.

El show en cifras

El NAB Show 2026 registró aproximadamente 58,000 asistentes, superando los 55,000 del año anterior. Cerca del 48% de los visitantes asistían por primera vez, y representantes de 146 países estuvieron presentes. El número de creadores de contenido inscritos aumentó un 140% respecto a 2025, y más de 13,000 asistentes se identificaron como profesionales de medios corporativos, casi el doble del año pasado.

¿Y la convención en sí, cómo trató a la radio? Pues hubo una señal interesante ahí también. Recordemos que en los últimos años la radio venía siendo relegada a lugares secundarios dentro del show. La llegada de las plataformas digitales fue llamando cada vez más la atención de los visitantes y exhibidores.

Sin embargo, parece que el ciclo se fue cerrando, y ahora se ve a la radio como parte integral de un verdadero medio interactivo de comunicación.

Seguramente por eso, el área de radio se mudó este año al Central Hall, el corazón de la feria, junto a las cámaras, las luces y la producción. Antes la habían desplazado —y casi escondido— en el West Hall (sector oeste del recinto).

Eso nos muestra que la radio ya no se esconde con vergüenza, como pasó en años anteriores, pero está obligada a convivir con creadores de YouTube, podcasters con cámaras de video y productores de contenido multiplataforma, porque hoy todos somos lo mismo.

Sí, entrar al recinto es realmente abrumador. No se sabe por dónde empezar. Pero sin importar el inicio o el final, visitar este evento para cualquier persona del medio es como llegar al cielo de la tecnología más novedosa y tener un vistazo de lo que está por llegar.

Primeras impresiones

Para alguien como yo, que no visitaba esta exposición desde hacía 20 años, la sensación general que queda no es de pánico, pero tampoco de euforia. Es más bien la de alguien que sale de una visita al médico con un diagnóstico serio pero tratable.

Antes, a finales del siglo pasado e incluso a inicios de este, uno quedaba abrumado por todo lo que se ofrecía para la radio, no solo en servicios y productos de ingeniería, sino en su alto número de conferencias, que hablaban de programación, producción, ingeniería y tantos otros temas de interés.

Ahora la feria se mueve alrededor de la convergencia total de medios. Y no es que la radio esté muerta, pero tiene que cambiar, y la pregunta ya no es si tiene que cambiar, sino si lo va a hacer a tiempo.

Lo que más me impactó fue una sesión que hubo exactamente sobre ese tema. Un consultor veterano, Mike McVay, y gente de Edison Research pusieron sobre la mesa datos duros: los estadounidenses todavía escuchan casi cuatro horas de audio al día, y la radio AM/FM sigue siendo el medio de audio individual más escuchado, con un 33% del consumo total.

Pero ese porcentaje era casi la mitad de todo el audio en 2014. Lo que ha cambiado es que Spotify, YouTube, los podcasts y el streaming le han ido mordiendo pedazos.

Y lo más incómodo de esa misma sesión fue esto: McVay dijo sin rodeos que muchos de los problemas de la radio son autoprovocados. Hay muchas cosas que la radio hace hoy que son contraproducentes para lo que la audiencia quiere. «Nos hemos dañado la experiencia de escucha«, dijo.

O sea, no es solo culpa de Spotify. Es también nuestra culpa, con demasiados comerciales, contenido repetitivo y locutores que suenan casi que robotizados.

Una de las conferencias de la feria (Mike McVay a la izquierda)

Ahora, ¿hay luz al final del túnel? Sí. Pero la luz viene de un lado inesperado. McVay fue muy claro: el podcasting no es el enemigo, es una extensión natural de la marca de radio. Si un oyente va a irse de tu emisora a escuchar un podcast, ¿no prefieres que sea el tuyo?

La idea es que la radio tiene algo que los youtubers y los podcasters independientes no tienen tan fácil: talento humano con años de experiencia conectando emocionalmente con audiencias.

La importancia de ser ‘auténticos’

El otro mensaje fuerte que se repitió en varias conferencias fue: la autenticidad importa más que nunca. Las investigaciones mostraron resistencia fuerte de los oyentes al audio generado por IA. Lo describían como algo a lo que les faltaba «humanidad» y conexión emocional. Un participante dijo: «Me sentiría estafado«. El consejo de McVay al talento fue: “Haga lo que la IA no puede hacer”.

Eso conecta con algo que se veía por todo el show: la IA está en todas partes, pero en radio la lección no es «reemplace a su locutor con IA«, sino «use la IA para que su locutor pueda prepararse mejor, producir más rápido, estar en más plataformas«.

La tecnología

Las sesiones de IA para radio ya no vieron a la IA como algo que está por llegar o que va a ser la próxima moda, como pasó en años anteriores, sino que se concentraron en la forma como las emisoras ya la están usando, por ejemplo: automatización de preparación de programas o turnos al aire, producción de contenido para redes sociales, análisis de audiencias, etc.

Y hablando de plataformas: el carro conectado fue el tema caliente para la radio. Xperi mostró que su plataforma DTS AutoStage ya está en 16 millones de carros en el mundo (incluyendo todos los Tesla) y que están construyendo herramientas para que el dato de quién escucha qué, cuándo y dónde finalmente llegue al vendedor de publicidad en tiempo casi real, algo que la radio nunca tuvo.

Eso es muy importante, porque uno de los argumentos favoritos de los anunciantes para irse a digital siempre ha sido «en digital sé exactamente quién me escuchó«. Ahora la radio está empezando a poder decir lo mismo, al menos desde el carro.

El tema de fondo

Al final, creo que el mayor énfasis se dio en que ya la radio no es solo la señal de AM/FM, sino el conjunto de plataformas de streaming de audio y video, las redes sociales y el pódcast.

La forma más sencilla de explicarlo es esta: la palabra «radio» en Las Vegas ya casi no se usa sola. Se habla de «marca de audio», de «ecosistema de contenido», de «plataforma multiplataforma».

El locutor ya no es solo el tipo que hace un turno o que conduce o participa en un morning show, sino que es el conductor de un podcast, el personaje de un canal de YouTube, la voz detrás de un TikTok y el que genera los clips que circulan en Instagram.

El dato que lo ilustra mejor vino de Edison Research: el podcasting ya llega al 58% de los estadounidenses mensualmente. Y el consultor Mike McVay, uno de los grandes gurúes de la radio, fue muy directo al decirles a los radiodifusores que el podcast y el video no son competencia, sino extensiones de su marca.

La pregunta no es si la gente va a ir a buscar ese contenido, porque, de hecho, ya lo está haciendo, sino si lo va a encontrar en su emisora o en la de otro.

iHeartMedia, que es el grupo de radio más grande de EE. UU., ya lo tiene clarísimo: lanzaron soporte de videopodcast para que los creadores suban episodios de video junto con el audio, y firmaron una alianza con Netflix para llevar más de 15 de sus programas a esa plataforma. Su CEO lo dijo claramente: «El videopodcast es ya una forma completamente separada e incremental de contenido«.

Y el hilo que une todo eso no es la tecnología, sino el talento y la confianza que la audiencia ya le tiene a una voz, a una personalidad, a una marca local. Eso es lo que la radio tiene que un youtuber que arranca desde cero no tiene: la frecuencia en el dial es solo la puerta de entrada. La relación con el oyente es el activo real, y esa relación puede vivir en diez plataformas distintas simultáneamente.

Lo que se veía en el recinto confirmaba eso: cámaras de IA para producción de video en estudios pequeños, sistemas que permiten grabar simultáneamente audio y video con equipos mínimos, herramientas para distribuir el mismo contenido en múltiples formatos y plataformas con un solo flujo de trabajo, todo pensado para que una estación con pocos recursos pueda parecer y ser una operación multiplataforma real.

La sensación final es que la señal de FM o AM ya no es el producto, sino el canal de distribución más antiguo de varios que tenemos que usar. Y curiosamente, sigue siendo valioso, porque llega al carro, llega sin internet, llega en emergencias… ¡Y es gratis!

Pero si usted solo tiene ese canal y no los demás, ya se volvió invisible para la mitad de su audiencia potencial.

Integración

Y eso lleva a algo que se dijo con mucha claridad en varias sesiones, y que es quizás el cambio más difícil, porque no es de tecnología sino de cultura interna: la empresa de radio tiene que dejar de organizarse en ‘silos’.

El locutor de la mañana no puede ser el del departamento de «radio» que no habla con el de «digital», que no habla con el de «ventas», que no habla con el de «redes sociales».

Lo que se planteó en Las Vegas fue que las empresas de medios que están creciendo son las que han unificado su negocio alrededor de la audiencia y los datos, creando productos para los anunciantes que los ponen donde está la acción, en lugar de operar cada plataforma como un departamento separado.

En pocas palabras: si su locutor estrella no sabe qué está pasando en el Instagram de la emisora, y el que maneja el Instagram no sabe qué va a pasar en el programa de mañana, usted ya está perdiendo.

Uno de los eventos paralelos del show lo resumió claramente en el texto que creó para su convocatoria: «La distribución ya no es un problema de última etapa. Define cómo se crea, empaqueta y monetiza el contenido. Sin embargo, la mayoría de las conversaciones siguen ocurriendo en silos: plataforma, infraestructura, distribución, monetización. Raramente en el mismo cuarto

Eso es exactamente lo que tiene que cambiar dentro de una emisora de radio: el contenido, la distribución, la audiencia y el ingreso tienen que pensarse juntos desde el principio, no como etapas separadas manejadas por departamentos que casi nunca se hablan.

Conclusión

La conclusión que me llevé, y que creo que resume bien lo que se respiraba en Las Vegas, es esta: el NAB 2026 tenía un ambiente de que ya se sabe lo que hay que hacer y comenzar a hacerlo ahora mismo.

La industria sabe lo que tiene que hacer. La pregunta es si lo va a hacer suficientemente rápido.

Los que están ganando no son necesariamente los que tienen la tecnología más avanzada, sino los que han aprendido a sacarle el máximo a lo que ya tienen, y los que han entendido que una emisora de radio hoy es también un canal de YouTube, un podcast, una cuenta de TikTok y una fuente de datos de audiencia.

Como dije en un artículo anterior, si su emisora no aparece o no se puede apreciar en el celular, no existe.

ACERCA DEL AUTOR
Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en Twitter como oscartitolopez.
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