¿Vale la pena montar una emisora online?

Muchos sueñan con tener su propia emisora e internet puede ser la solución, pero antes de pensar en ponerla al aire, tenga en cuenta los consejos que comparto aquí.

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Una emisora por internet puede ser una gran idea, pero hay muchos aspectos para tener en cuenta.

Pertenezco a varios grupos de radio en Facebook. Siempre estoy mirando publicaciones que hablen de ella, que den consejos, que den opiniones, que compartan experiencias. Incluso me encanta ver cómo la gente ofrece diferentes servicios de locución, producción, tutoriales e ideas de radio en general.

Y el pasado lunes 17 de agosto encontré esta pregunta que hacía un usuario anónimo:

La pregunta la hizo en el grupo de Facebook llamado “La radio de ayer y hoy en México”, y hay varias respuestas muy interesantes.

Y lo mejor es que me sirvió como inspiración para hacerme la misma pregunta, y aquí está mi respuesta.

Un poco de contexto

En un artículo reciente, yo hablaba de ese sueño que seguramente hemos tenido muchos de quienes hemos trabajado durante años en radio: tener algún día nuestra propia emisora.

El problema es que comprar una frecuencia AM o FM cuesta mucho dinero. Arrendarla tampoco resulta barato y, como vimos, hoy existen incluso concesionarios que están devolviendo frecuencias o grandes empresas que prefieren dejar algunos mercados antes que continuar pagando arriendos que ya no se justifican comercialmente.

Entonces aparece una alternativa que, por lo menos sobre el papel, parece maravillosa: montar una emisora por internet.

No hay que comprar un transmisor, instalar una antena ni buscar un lote en una montaña. Tampoco hay que competir por una frecuencia disponible. De hecho, hoy existen servicios que permiten poner una emisora al aire por unas pocas decenas de dólares mensuales, con automatización, almacenamiento de música, estadísticas y capacidad para recibir cientos de oyentes simultáneos.

Radio.co, por ejemplo, tiene actualmente planes desde 35 dólares mensuales, mientras que también existen sistemas gratuitos de código abierto como AzuraCast para quienes prefieran manejar su propio servidor.

Suena fantástico, pero hay una diferencia enorme entre poner una emisora al aire y tener una emisora que la gente quiera escuchar, y probablemente ahí está el verdadero desafío.

Hoy cualquiera puede tener una emisora

Uno de los problemas para conocer el tamaño real de este universo es precisamente lo fácil que resulta crear una señal por internet.

No existe un organismo mundial que lleve la cuenta y los grandes directorios muestran cifras muy diferentes. TuneIn habla de más de 100.000 estaciones; radio.net reúne más de 60.000 y myTuner dice tener más de 50.000. Pero esas cifras incluyen tanto emisoras exclusivamente digitales como señales AM y FM que también transmiten por internet.

Por eso no sería correcto afirmar que existen 100.000 «emisoras online» independientes. Lo que sí podemos decir es que hay decenas de miles de señales de radio disponibles por internet en el mundo.

En Latinoamérica sucede lo mismo. Algunos directorios especializados hablan de varios miles de señales. Una aplicación dedicada exclusivamente a estaciones latinoamericanas asegura ofrecer más de 3.300, aunque nuevamente allí se mezclan emisoras convencionales con proyectos nacidos exclusivamente en internet.

Colombia es un buen ejemplo de esa dificultad para contar. Mientras MinTIC informó en febrero de 2026 que el país tenía 1.726 emisoras legalmente licenciadas para radiodifusión, radio.net permite escuchar más de 800 señales colombianas por internet y myTuner enumera cerca de 3.000. Claramente estamos contando cosas diferentes.

Y si alguien pregunta cuántas de esas emisoras virtuales nacieron el año pasado, cuántas cerraron y cuántas han sobrevivido cinco o diez años, la respuesta es todavía menos satisfactoria: no encontré un estudio serio que lleve ese registro.

Seguramente desaparecen muchas. Cualquiera que haya recorrido directorios de radio por internet se habrá encontrado con enlaces muertos, páginas abandonadas y emisoras que algún día funcionaron, pero ya no existen. Pero afirmar que «el 70%» o «el 90%» cierra durante sus primeros años, sin una investigación que lo respalde, sería simplemente inventar una cifra.

Lo que sí sabemos es que algunas han sobrevivido durante décadas.

Sí hay casos exitosos

Uno de mis ejemplos favoritos es SomaFM, una emisora independiente de San Francisco que comenzó a experimentar en 1999 y se lanzó oficialmente por internet en febrero de 2000.

Más de 25 años después sigue funcionando, ofrece más de 20 canales musicales y reporta más de 5 millones de horas de escucha cada mes. Lo interesante es que no trató de convertirse en otra emisora de éxitos. Su estrategia ha sido precisamente programar formatos y estilos musicales que difícilmente encuentran espacio en la radio comercial. Y su modelo se sostiene principalmente con el apoyo de los oyentes. (SomaFM)

Otro caso impresionante es DI.FM, anteriormente conocida como Digitally Imported. Comenzó en 1999 cuando Ari Shohat, siendo estudiante universitario, puso desde su dormitorio una señal dedicada a música trance. Hoy la empresa asegura tener más de 3 millones de usuarios únicos mensuales especializados en música electrónica. Su modelo ha evolucionado hacia la suscripción premium. (DI.FM)

Radio Paradise tomó otro camino. Lleva años ofreciendo música seleccionada por seres humanos, sin comerciales tradicionales, financiándose con contribuciones voluntarias de sus oyentes. (Radio Paradise)

Y NTS, nacida en Londres en 2011, se convirtió en una marca musical global con dos canales en vivo las 24 horas y programas realizados por artistas y DJ de más de 80 países. Su financiación viene de suscriptores que la apoyan, venta de productos, eventos y proyectos comerciales con marcas. Incluso ha declarado que su intención es que los aportes de sus seguidores se conviertan finalmente en su principal fuente de ingresos. (NTS Radio)

Son ejemplos muy diferentes, pero tienen algo en común: ninguna triunfó simplemente porque «pusiera buena música», sino porque encontraron una razón para existir.

El problema ya no es que la gente no escuche audio por internet

Hace 20 años uno podía preguntarse si la gente realmente iba a acostumbrarse a escuchar radio por internet, pero ese interrogante prácticamente desapareció.

La investigación “The Infinite Dial 2026”, de Edison Research, encontró que el 81% de los estadounidenses mayores de 12 años había escuchado audio online durante el último mes y el 76% lo había hecho durante la última semana. Incluso entre los mayores de 55 años el consumo mensual pasó del 52% en 2024 al 70% en 2026.

Claro que «audio online» no significa únicamente radio. Allí están Spotify, Pandora y otros servicios de streaming, además de las emisoras tradicionales escuchadas por internet.

Y precisamente ese es el problema, porque una emisora online no está compitiendo únicamente contra otras emisoras. Está compitiendo contra Spotify, YouTube, podcasts, playlists personales y prácticamente todo el audio disponible en el teléfono.

En FM existe una ventaja que muchas veces damos por sentada: hay pocas frecuencias. Uno oprime el botón de búsqueda del radio del carro y encuentra un número limitado de opciones, pero en internet la oferta es prácticamente infinita.

Por eso el gran problema de una nueva emisora online no es técnico. Es ser descubierta.

Entonces, ¿se puede monetizar?

Sí. Pero posiblemente no de la misma manera como se ha vendido tradicionalmente una emisora comercial.

Una pequeña estación online con 100, 200 o 500 oyentes simultáneos difícilmente podrá competir vendiendo cuñas mediante los mismos argumentos de alcance masivo de una FM.

En cambio, esos 500 oyentes pueden resultar muy interesantes si forman una comunidad claramente definida.

Imagine una emisora especializada en música electrónica colombiana, salsa clásica para colombianos que viven en el exterior, rock progresivo, música para motociclistas o información turística de una región específica.

Para una marca interesada exactamente en ese público, mil oyentes muy comprometidos podrían resultar más valiosos que una audiencia mucho mayor pero completamente dispersa.

Allí aparecen otras posibilidades comerciales: patrocinio de programas, secciones presentadas por marcas, eventos, membresías, contenido especial para suscriptores, mercancía, conciertos y alianzas comerciales.

Incluso las plataformas de streaming ofrecen mecanismos para insertar publicidad. Live365, por ejemplo, tiene un programa de monetización y permite que las emisoras también vendan sus propios anuncios.

Sin embargo, confiar únicamente en publicidad programática probablemente no sea suficiente para una emisora pequeña. El verdadero negocio puede estar en vender acceso a una comunidad, no simplemente segundos de comerciales.

Hay otro costo que no se puede olvidar

Que la emisora funcione por internet no significa que pueda utilizar música comercial gratuitamente.

En Colombia, SAYCO incluye expresamente las «emisoras on line (Internet)» dentro de sus licencias de derechos digitales y ACINPRO también contempla el entorno digital dentro de sus esquemas de tarifas.

Ese punto debe investigarse antes de comenzar, especialmente porque las obligaciones pueden cambiar dependiendo del país donde opere la emisora, el lugar donde se encuentren sus oyentes y el repertorio utilizado.

Algunas plataformas solucionan parte del problema dentro de determinados territorios. Live365, por ejemplo, incluye cobertura de licencias musicales para emisiones realizadas dentro de Estados Unidos, Canadá y México, pero esa cobertura no debe suponerse automáticamente para otros países.

Por eso, antes de hacer presupuestos, hay que averiguar qué derechos corresponden en el país desde donde se va a operar.

Consejos para montar una emisora por internet

  1. No monte una emisora simplemente porque siempre soñó con tener una.

Primero pregúntese por qué alguien debería escucharla. «La mejor música», «todos los éxitos» o «música para todos los gustos» no son razones suficientes cuando el oyente tiene millones de canciones disponibles instantáneamente.

  1. Busque un nicho que realmente exista.

Internet permite hacer algo que una frecuencia comercial difícilmente puede darse el lujo de hacer: atender audiencias pequeñas pero apasionadas. Esa puede ser precisamente su mayor ventaja.

  1. No piense únicamente en la señal de audio.

La emisora debería ser una marca de contenidos. Los programas pueden generar videos para YouTube, clips para Instagram y TikTok, podcasts, entrevistas y publicaciones para redes. Todas esas puertas pueden terminar llevando audiencia hacia la señal principal.

  1. Haga locución en vivo

Para escuchar una playlist de solo música están las plataformas de streaming como Spotify, YouTube y similares. Dejar correr una playlist es perder el tiempo. Aunque se transmita solo por internet, el oyente pone una emisora porque sabe que hay alguien allí, que no es un robot, que no es IA. El oyente quiere compañía. Quiere saber que hay un humano programando y escogiendo las canciones.

  1. No pretenda transmitir en vivo las 24 horas.

La automatización actual permite mantener una señal perfectamente armada mientras concentra talento, producción y recursos en los horarios que realmente importan. Tener locutores hablando durante todo el día puede resultar costoso, pero sí puede aprovechar esas herramientas de automatización para que haya locución pregrabada en horarios menos importantes.

  1. Diseñe la emisora para el celular y el carro.

La página web es importante, pero el oyente debe poder encontrar la señal fácilmente en aplicaciones, plataformas agregadoras como iTune y similares, sistemas de automóvil y parlantes inteligentes. Cada paso adicional que tenga que dar para escucharla es una oportunidad para perderlo.

  1. Construya comunidad antes de pensar en vender cuñas.

WhatsApp, redes sociales, eventos y participación al aire pueden ser mucho más importantes que presumir una cifra enorme de «visitas» a una página. Un patrocinador necesita saber quién escucha, qué le interesa y qué relación mantiene con la emisora.

  1. Venda soluciones, no paquetes de 30 segundos.

Una emisora pequeña probablemente tendrá más éxito ofreciéndole a un cliente apropiación de un contenido, presencia en eventos, integración digital y contacto con su comunidad que tratando de copiar la tarifa comercial de una FM.

  1. Mire obsesivamente las estadísticas.

Una ventaja enorme de la radio online es que permite saber cuántas personas están conectadas, cuánto tiempo permanecen, desde dónde escuchan y cuáles son los momentos de mayor consumo. Esa información debería utilizarse para programar mejor y también para vender.

Conclusión

Yo creo que sí vale la pena hacer el intento, pero hay que tener en cuenta que, si la intención es montar en internet una imitación barata de una emisora FM, probablemente no sea tan buena la idea.

Programar varios miles de canciones, grabar unos jingles y dejar funcionando un computador las 24 horas puede producir técnicamente una emisora. Lo que no necesariamente producirá son oyentes.

En cambio, si existe una idea clara, un público específico y una estrategia para convertir esa audiencia en comunidad, el panorama cambia completamente.

La ausencia de una frecuencia elimina una de las barreras económicas más grandes de la radio tradicional, pero introduce otra que puede ser todavía más difícil de superar: nadie se encuentra accidentalmente con su emisora girando el dial.

Hay que conseguir que la gente sepa que existe, tenga una razón para entrar, encuentre algo que no consiga fácilmente en otro lugar y quiera regresar. Ese probablemente sea el verdadero transmisor de una emisora online, y también su principal desafío.

ACERCA DEL AUTOR
Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, España, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en X como oscartitolopez.
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