Perla Nieto/WAOH 95.3; “La conexión con la audiencia sigue siendo el alma de la radio”

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Con más de una década de trayectoria en los medios de comunicación, Perla Nieto ha construido una carrera marcada por la pasión, la disciplina y una conexión genuina con la audiencia. Desde sus primeros pasos en la radio universitaria hasta su paso por estaciones como Factor 96.1 y Grupo ACIR con la marca Amor, la locutora ha encontrado en los micrófonos un espacio para acompañar, inspirar y generar vínculos con quienes la escuchan día con día.

A lo largo de esta conversación, Perla comparte cómo nació su amor por la radio, los aprendizajes que le dejaron la televisión y la radio comercial, los retos que enfrentó tras una pausa obligada en su carrera y las enseñanzas que obtuvo durante su etapa en Grupo ACIR. Además, habla sobre el entusiasmo que le genera su nueva aventura en WAOH 95.3 y reflexiona sobre la importancia de la humildad, la cercanía y la autenticidad para seguir construyendo una relación sólida con los radioescuchas.

¡Esto fue lo que nos compartió sobre su trayectoria y amor por la radio!

Tu primer acercamiento a los medios fue a los 19 años en Circo Maroma y Radio. ¿Qué fue lo que te atrapó de la radio desde ese momento y te hizo querer seguir ese camino profesionalmente?

Mi primer acercamiento con la radio fue justamente a los 19 años, cuando estudiaba la carrera de Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La verdad es que en ese momento yo quería dedicarme a la producción audiovisual, quizá un poco a la televisión, pero siempre detrás de cámaras; nunca me imaginé frente a un micrófono o frente a una cámara.

En la universidad existía un programa llamado Circo, Maroma y Radio, en el que participaban los alumnos de Comunicación. Cuando la generación que lo realizaba estaba por salir, se abrió la oportunidad para nuevos integrantes y fue entonces cuando me hicieron la invitación. Sinceramente, yo era muy nerviosa y el hecho de tener un micrófono enfrente imponía muchísimo.

Recuerdo que ese primer programa fue muy gracioso. Duraba media hora y, como estaba sumamente nerviosa, terminaron poniendo demasiadas canciones de The Beatles. Como pude saludé al público y saqué adelante la emisión, pero esos nervios, lejos de alejarme, me atraparon. Fue algo muy especial; incluso podría decir que fue amor a primera vista.

Me encantó porque descubrí una forma de expresarme y de ser yo misma. La radio tiene algo muy especial: aunque existe una gran responsabilidad detrás de un micrófono, también te permite conectar de una manera muy auténtica con las personas. Desde ese momento me enamoré por completo de este medio y tuve la firme convicción de que quería ser locutora. Ahí comenzó todo y, desde entonces, ya no solté ese sueño.

A lo largo de tu carrera has pasado por radio y televisión. ¿Qué aprendizajes te dejó cada medio y qué consideras que la radio tiene de especial frente a otras plataformas de comunicación?

Cada medio tiene su propia magia. La televisión también es fascinante y tuve la oportunidad de desempeñarme en distintas áreas: posproducción, edición, producción, asistencia y hasta conducción. Eso me permitió conocer el trabajo desde diferentes perspectivas y aprender mucho.

En televisión descubrí la importancia de la improvisación y de reaccionar rápidamente ante cualquier situación. Además, entendí que todo lo que se comunica tiene un impacto y una responsabilidad, algo que aplica para cualquier medio.

Sin embargo, la radio terminó conquistándome más. Siempre tuve la percepción de que era un espacio más libre y personal, donde podía ser yo misma y conectar de una manera más cercana con la audiencia. Sentía que podía expresarme con naturalidad y construir una relación más auténtica con quienes estaban del otro lado del receptor.

De ambos medios rescato el aprendizaje, la capacidad de improvisar y la responsabilidad que implica comunicar. Pero la radio tiene algo que la hace única: el acompañamiento. Es increíble pensar que desde una cabina, muchas veces pequeña, puedes llegar a miles de personas e influir positivamente en su día.

Hoy existen plataformas como Spotify, Apple Music o YouTube, pero hay algo que ninguna tecnología puede sustituir: la calidez humana. La radio tiene corazón, tiene cercanía y tiene la capacidad de acompañar a las personas. Esa conexión emocional y humana es, para mí, lo más valioso y lo que hace que este medio siga siendo tan especial.

En 2013 llegó tu primera oportunidad profesional en Factor 96.1 gracias al STIRTT. ¿Cómo recuerdas esa experiencia y qué significó para tu crecimiento dentro de la industria?

Siempre he dicho que mis primeras experiencias en la radio fueron muy atropelladas, pero también muy divertidas. Recuerdo que en mi primera suplencia incluso llegué tarde porque tuve un percance, pero aun así logré salir al aire y hacer mis 23 intervenciones. Fue una experiencia muy curiosa, pero que marcó el inicio de algo muy importante para mí.

Pasar de un programa universitario a la radio comercial era completamente diferente. Ya se trataba de convivir con la audiencia, poner música, hacer dinámicas y generar una conexión más cercana con las personas. Era otro mundo y, sin duda, una experiencia emocionante.

Factor 96.1 representó una etapa increíble porque ahí terminé de tatuarme el amor por la radio. Tuve la fortuna de aprender de grandes profesionales como Víctor Banda, Karina Armenta, Lili Aguilera y Rubén Banda, quienes no solamente me enseñaron cuestiones técnicas u operativas, sino también la importancia de conectar con la gente y hacer una radio cercana y auténtica.

Les guardo un cariño y un agradecimiento muy especial, porque estoy convencida de que gran parte de lo que soy hoy se lo debo a ellos. Factor fue una auténtica escuela y una plataforma que me permitió crecer profesionalmente.

Además, fue una etapa en la que pude realizar mis primeras entrevistas, mis primeros controles remotos y comenzar a convivir con artistas y personalidades reconocidas. También fue un periodo de mucho aprendizaje, porque constantemente me escuchaba y analizaba mi trabajo para mejorar, buscando ser cada vez más natural y encontrar mi propio estilo.

Si tuviera que resumir lo que significó Factor 96.1 para mí, diría que fue mi verdadero punto de partida y el lugar donde construí las bases que sigo aplicando hasta el día de hoy.

Después de una pausa en los micrófonos, regresaste en 2017. ¿Qué te motivó a volver y cómo cambió tu perspectiva sobre la comunicación durante ese tiempo fuera del aire?

La pausa que hice fue forzosa y, debo confesar, me dolió muchísimo. Tuve que alejarme de los micrófonos por cuestiones de salud y prácticamente tomarme un año sabático. Durante ese tiempo me encontraba trabajando en una dependencia de gobierno en Nayarit y, aunque seguía desempeñándome en algo relacionado con la comunicación, la realidad es que no era lo mismo.

Extrañaba muchísimo la radio. Extrañaba esa cercanía con la gente, la emoción de estar frente al micrófono y esa sensación tan especial que solamente este medio puede darte. Fue entonces cuando entendí cuánto significaba para mí.

Lo que me motivó a regresar fue precisamente volver a hacer lo que más amo. Y lo digo sinceramente, porque a lo largo de mi carrera he sacrificado muchas cosas por esta profesión y, hasta la fecha, no me arrepiento de nada. La radio siempre ha sido una de mis mayores pasiones.

Esa pausa también cambió mi forma de ver las cosas. Si antes disfrutaba mi trabajo, cuando regresé lo hice con una mentalidad diferente: vivir cada programa como si fuera el último, valorar cada oportunidad y disfrutar al máximo cada momento al aire, porque nunca sabes cuándo la vida puede obligarte a detenerte nuevamente.

Regresé con más ganas, con más fuerza y más aferrada a seguir cumpliendo mis sueños. Todo ese amor por los micrófonos es algo que llevo incluso tatuado en el brazo, porque representa una parte muy importante de mi vida y de mi historia.

Gran parte de tu desarrollo profesional ocurrió en Grupo ACIR con la marca AMOR. ¿Cuáles fueron los mayores retos y aprendizajes que te dejó esa etapa de tu carrera?

Mi llegada a Grupo ACIR representó un reto muy importante. Venía de hacer radio con un formato pop y, de pronto, me encontré con un concepto completamente diferente, enfocado en la música romántica. Entré cuando tenía 27 años y, honestamente, no conocía demasiado sobre ese género musical.

Al principio me preguntaba cómo iba a lograr conectar con una audiencia distinta, cómo podía transmitir emociones o generar cercanía a través de reflexiones y mensajes positivos. Sin embargo, poco a poco fui entendiendo que uno también crece, madura y aprende a conectar desde otras experiencias.

Grupo ACIR me enseñó una gran disciplina y considero que gran parte del éxito que la empresa ha construido se debe precisamente a esa cultura de trabajo. Ahí aprendí la importancia de la constancia, la preparación y el compromiso con la audiencia.

También descubrí nuevas formas de comunicar y de llegar a las personas, entendiendo que más allá de la música, lo verdaderamente importante es la conexión emocional que se logra con quienes te escuchan todos los días.

Es una etapa a la que le tengo mucho agradecimiento porque me permitió crecer tanto profesional como personalmente, y porque me enseñó que siempre es posible salir de la zona de confort y aprender algo nuevo.

Tras varios años en una empresa consolidada, decidiste emprender una nueva etapa en WAOH 95.3. ¿Qué te entusiasmó de este proyecto y qué objetivos te has planteado en esta nueva casa radiofónica?

WAOH 95.3 es un proyecto nuevo que forma parte de Cadena RASA y, sin duda, representa una etapa muy emocionante. La esencia es seguir haciendo radio y continuar conectando con la gente, pero ahora con una propuesta distinta y con canciones que forman parte de la vida de toda una generación.

Es una estación dirigida a un público más millennial, a personas que crecimos escuchando música que nos recuerda la secundaria, la preparatoria o la universidad. Es muy interesante darse cuenta de que artistas como Juan Gabriel, José José, Rocío Dúrcal, Yuri o Lupita D’Alessio jamás pasarán de moda, pero también que ahora las nuevas generaciones de adultos y de «señoras y señores», como lo digo entre risas, crecimos con bandas y artistas como Volován o Jarabe de Palo.

Eso hace que este proyecto tenga un toque muy especial, porque existe una conexión natural con la música y con las experiencias que marcaron nuestra generación. A diferencia de otros momentos de mi carrera, ahora siento que estoy en un terreno que conozco perfectamente y eso me permite disfrutarlo todavía más.

Además, es una etapa en la que puedo ser un poco más relajada y tener una estructura más libre, sin perder aquellas cosas que la audiencia siempre ha valorado de mí, como las reflexiones, los decretos y los mensajes positivos. Me gusta pensar que, al final, siempre podemos dejar una pequeña semilla o un buen sabor de boca en quienes nos escuchan.

Estamos apenas arrancando y construyendo la relación con la audiencia, pero es un proyecto que me entusiasma mucho y en el que tengo la esperanza de que la gente pueda disfrutar tanto como nosotros lo hacemos desde la cabina.

Después de más de una década de experiencia en los medios, ¿Cómo ha evolucionado tu forma de conectar con la audiencia y qué crees que sigue siendo fundamental para generar una relación auténtica con los radioescuchas?

Definitivamente, una de las cosas más bonitas de hacer radio es la posibilidad de conectar con las personas. Esa conexión es el verdadero corazón de este medio.

Durante mi etapa en Grupo ACIR tuvimos la oportunidad de realizar distintas actividades con la audiencia, como los talleres y desayunos entre amigas o eventos como Piensa en Rosa y Modo Saludable. Eran experiencias muy especiales porque permitían ponerle rostro a las personas que todos los días nos escuchaban y que, de alguna manera, ya formaban parte de nuestra vida.

Siempre ha sido muy gratificante recibir mensajes, comentarios o palabras de agradecimiento de personas que te dicen que una canción les alegró el día o que una reflexión llegó en el momento indicado. Son detalles que realmente te llenan el corazón y te recuerdan el impacto que puede tener la radio en la vida cotidiana.

Con el paso de los años, creo que mi forma de conectar con la audiencia ha evolucionado desde un lugar de mayor cariño y cercanía. Disfruto mucho cuando las personas se acercan y, en muchos casos, incluso surgen amistades muy bonitas.

Pero también creo que hay algo fundamental que nunca debe perderse: la humildad. Al final del día, estamos haciendo un trabajo maravilloso y muy divertido, pero eso no significa que debamos perder los pies sobre la tierra. La amabilidad, el respeto y la sencillez son esenciales, porque la persona que eres fuera del aire debe ser la misma que escucha la audiencia todos los días.

La gente se identifica con la autenticidad. A veces compartir una experiencia personal o hablar de algo que también nos ha sucedido puede hacer que alguien del otro lado se sienta acompañado y comprenda que no está solo.

Por eso, si tuviera que resumir lo que considero fundamental para generar una relación auténtica con los radioescuchas, diría que se trata de tres cosas: humildad, amabilidad y amor por lo que haces. Creo que eso es lo que me ha permitido permanecer en este medio y seguir disfrutando profundamente de la radio.

Conoce más de Perla con estas 5 cualidades con las que ella se identifica:

  • Alegre
  • Transparente
  • Apasionada  
  • Humilde 
  • Divertida

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Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

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