Hay estaciones de radio que simplemente transmiten música y hay otras que construyen una identidad alrededor de ella. Classic pertenece a la segunda. Al frente de su propuesta está un director de programación, Fernando Núñez, que entiende la radio como un ejercicio de curaduría: Elegir la canción correcta, en el momento correcto, sin perder de vista a una audiencia que va desde quienes crecieron con los grandes clásicos hasta las nuevas generaciones que están descubriendo esas canciones por primera vez.
En esta conversación, Fernando comparte cómo se construye y se mantiene vigente una emisora con personalidad propia, desde la selección musical y la evolución de su manera de comunicar hasta el papel que juegan las nuevas tecnologías y las redes sociales. También habla sobre lo que significa dirigir la programación como quien lleva la batuta de una orquesta, la importancia de conservar la esencia de la radio tradicional y el reto de seguir creciendo sin dejar de ser una estación de culto para los verdaderos amantes de la música. Porque en tiempos donde cualquiera puede poner una canción, saber qué canción poner y cómo hacerla sentir sigue siendo todo un arte.
¡Te compartimos todo lo que nos contó!

Este año Classic 106.9 celebra 50 años al aire, una trayectoria que pocas estaciones pueden presumir. Desde tu perspectiva como director de programación, ¿Cuál ha sido la clave para mantener vigente una emisora con tanta historia?
Persistencia. Gracias a persistir y adaptarnos a los nuevos tiempos, hemos logrado mantenernos vigentes, ese ha sido uno de los puntos clave.
El segundo aspecto es que siempre le hemos dado importancia a la música. La música siempre ha sido la protagonista de la emisora, mientras que el equipo de locución se encarga de darle forma a cada programa y a cada uno de los horarios.
Estamos muy bien identificados con qué es lo que debemos poner y cómo debemos hacerlo. Además, adaptarnos a las nuevas tecnologías ha sido primordial para poder mantenernos vigentes.
Llevas alrededor de 12 años al frente de la programación de Classic 106.9. ¿Cómo ha evolucionado el concepto de ‘música clásica’ durante este tiempo y qué cambios has implementado para conectar con nuevas generaciones de oyentes?
Es muy importante ir descubriendo los temas que se van convirtiendo en nuevos clásicos, siempre y cuando ese clásico tenga que ver con el mood de la estación y con la identidad de la emisora. No porque una canción sea, digámoslo así, ‘vieja’, quiere decir que automáticamente va a entrar en la programación.
Tiene que ser un tema que se identifique, número uno, con el tipo de público que nos escucha y, número dos, con la ciudad. Monterrey, a lo largo de su trayectoria, ha tenido canciones que en su momento, hace 30 o 40 años, fueron un éxito aquí y quizá en ninguna otra ciudad. Las tenemos muy bien identificadas y la gente siempre quiere escucharlas porque forman parte de sus recuerdos.
Con las canciones nuevas tratamos de adaptar aquellos temas que no rompen con la programación. Conforme vamos incorporando artistas, de repente del nuevo milenio o de los últimos 20 años, hemos sido muy cuidadosos en seleccionar canciones que puedan programarse mano a mano con los clásicos de toda la vida.
Eso ha sido elemental en nuestra programación y nos ha ayudado muchísimo a mantener, en parte, a nuestra audiencia de toda la vida y, al mismo tiempo, capturar nuevos radioescuchas.

Uno de los aspectos más interesantes de la estación es que presentan los grandes éxitos de los setenta, ochenta, noventa y dos miles como si siguieran siendo actuales. ¿Cómo nació esa filosofía y qué impacto ha tenido en la identidad de la emisora?
Cada vez que tocamos una de las canciones que ya son parte de nuestro ADN, se refleja mucho la identidad de la emisora. Además, el equipo que conforma esta estación tiene algo muy particular: No somos solamente locutores, también somos melómanos, coleccionistas y fans; somos muy apasionados de lo que estamos tocando.
Eso nos ayuda mucho, además de nuestra labor como comunicadores, a darle un mayor énfasis a la música. Siempre la música ha sido la protagonista y eso nos ha ayudado muchísimo.
Por otro lado, es increíble que tenemos los grandes clásicos de toda la vida, pero siempre alguien del equipo de locución recuerda una canción que tenemos mucho tiempo sin tocar y que incluso ya no tenemos en el catálogo, entonces la buscamos, la desempolvamos y la volvemos a tocar.
Tratamos de darle variedad a la programación. De repente incluimos ciertas canciones que quizá no fueron el mayor éxito de un artista, pero siempre mantenemos los clásicos más importantes y, ocasionalmente, les damos lo que nosotros llamamos ‘un dulce’ en la programación: Versiones en vivo, acústicas, remixes o diferentes versiones que puedan darle todavía más variedad a la programación.
La intención es no caer en la repetición de lo mismo todos los días.
La estación comenzó con un formato muy distinto, dedicado a la música clásica de compositores como Beethoven y Bach, hasta convertirse en un referente de los clásicos en inglés. ¿Qué representa para ti formar parte de una emisora que ha sabido reinventarse sin perder su esencia?
Es un honor, porque yo crecí con esta emisora. Tiene mi misma edad; exactamente, somos los dos del 76. Cuando era niño la escuchaba como la estación de la gente grande, y no solamente de gente grande en edad, sino también de gente grande de intelecto, porque siempre fue una emisora muy distinguida en muchos aspectos.
Su distintivo iba desde la música clásica hasta un concepto muy particular. El eslogan era: “Lo más clásico de lo popular y lo más popular de lo clásico”. Entonces, de repente, escuchabas algún clásico de Beethoven o de Bach y después podías escuchar a Frank Sinatra. También podías encontrarte con artistas como Catto Valdiri o Al Bano. Siempre fue un formato muy, muy intelectual.
Con el paso del tiempo, la emisora ha ido cambiando. De hecho, cuando regresé a la estación, ya tenía más de 20 años al aire. Entonces me tocó ver cómo fueron ingresando poco a poco otro tipo de propuestas musicales hasta llegar al formato que tenemos actualmente.
Y, bueno, hasta ahora nos ha funcionado, porque actualmente somos la única estación en Monterrey que maneja este formato.

Además de dirigir la programación, desde hace aproximadamente 15 años conduces Radiografía y este año también celebras tres décadas como locutor. ¿Cómo ha cambiado tu forma de comunicarte con la audiencia desde tus inicios hasta hoy?
Al inicio realmente estudiaba todo y me preparaba mucho. No es que ahora no me prepare, pero antes era más mecánico. Trataba de no equivocarme, de ser súper exacto e incluso el tipo de voz que utilizaba tenía como un cantadito, muy tradicional entre los locutores.
Esa era la manera en que el programador de aquel entonces me decía que tenía que hacer la locución. Pero, con el paso del tiempo, me di cuenta de que lo mejor es ser lo más natural posible.
Obviamente, como locutores no podemos simplemente entrar al aire y hablar como lo hacemos en la calle. Tenemos que ponerle intención, agilidad, ímpetu y energía a la locución y a lo que estamos diciendo. También tenemos que ser muy breves.
Entonces, lo que ha cambiado un poquito es precisamente eso: Ser más natural, más directo y tener una comunicación más de tú a tú con el radioescucha.
En una época en la que el streaming ofrece acceso inmediato a millones de canciones, ¿qué sigue haciendo especial a una estación de radio como Classic 106.9 y por qué crees que el público continúa eligiéndola?
Tener mucha música es una cosa, pero saber curarla, presentarla y transmitirla es otra. Es como llegar a una vinoteca y encontrarte con muchísimos vinos. Puedes comprarlos todos, pero realmente la persona que te atiende te va a preguntar qué quieres, qué te gusta y qué es lo que te puedes llevar.
Es lo mismo que hacemos nosotros con el radioescucha. A través de sus comentarios, tanto en redes sociales como por teléfono (porque todavía seguimos contestando el teléfono), recibimos una retroalimentación que nos ayuda muchísimo a seguir programando y a seguir dando lo mejor de nosotros hoy en día.
Además, algo que nos gusta mucho es imaginarnos que hay alguien escuchándonos en un automóvil, donde van el papá, la mamá, los hijos o los amigos, y saber que todos los que están en ese coche pueden disfrutar de la música que tenemos.
Entonces, es muy importante saber curar la música y presentarla, más que simplemente aventarla al aire.

Con el aniversario número 50 de Classic 106.9 y tus 30 años de trayectoria en la radio, ¿Qué objetivos te gustaría alcanzar en esta nueva etapa, tanto para la emisora como en tu carrera profesional?
Mayor crecimiento. La emisora tiene otras dos estaciones como parte de la cadena: Una en Tampico y otra en la ciudad de Torreón. Nuestra idea es llegar a más ciudades y, ¿Por qué no?, a más países en algún determinado momento.
Queremos seguir creciendo y posicionándonos como una emisora de culto para el amante de la música y el amante de la radio. Porque, a pesar de que nos adaptamos a las nuevas tecnologías y aprovechamos todo lo que nos ofrecen las redes sociales, realmente lo que buscamos es que no se pierda la radio tradicional.
Somos de esas emisoras que aún mantienen el respeto. Eso no quiere decir que seamos sosos, aburridos o que no tengamos personalidad. De ninguna manera. Simplemente tratamos de mantener nuestra esencia con nuestro lenguaje al momento de entrar al aire.
Pregunta de oro:
La forma de consumir música ha cambiado radicalmente con el streaming y los algoritmos. Desde tu experiencia como director de programación, ¿Qué sigue haciendo diferente a un programador de radio y por qué su criterio continúa siendo indispensable?
Porque hay que tener una visión detrás de todo esto, una identidad y poder moldear cada uno de los segmentos que conforman la emisora.
Para mí, es como dirigir un museo, donde cada locutor presenta su obra, por decirlo de alguna manera, en una de las salas. Siempre existen ciertos requerimientos y un estándar de calidad, tanto en la locución como en la música que se presenta.
Así como en un museo las exposiciones tienen que mantener cierto nivel, en la radio también debe existir ese estándar. Hay muchos artistas y muchas canciones, sin duda alguna, pero la idea es seleccionar aquellos que realmente funcionen y mantener una identidad que pueda llegar a todos.
La emisora puede cambiar de un día para otro y podemos modificar la programación una y otra vez, pero siempre existen ciertas canciones y determinados temas que ya son parte del nicho de la ciudad y tratamos de que se mantengan así.
Entonces, el director de programación, desde mi punto de vista, es quien dirige la orquesta. Los demás son los que tocan y uno simplemente lleva la batuta, pero al final somos todos un equipo.
¡Te invitamos a que lo sigas en sus redes sociales!
Instagram: @fernunezalaire
Facebook: Fer Núñez Al Aire
TikTok: Fer Núñez
X: Fer Núñez
Esta entrevista fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.















