5 increíbles historias de la BBC que parecen inventadas

La BBC es una institución que lleva más de cien años al aire y por eso tiene una enorme colección de aciertos, errores, experimentos y situaciones inesperadas. Aquí recuerdo algunos de sus momentos más insólitos y sorprendentes.

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Cuando se habla de radio en el mundo es imposible pasar por alto a la BBC.

Usted puede ver el video de este artículo en YouTube.

Dé clic en este enlace: https://youtu.be/Ra1p0Sqjd6M

Cuando se habla de radio en el mundo es imposible pasar por alto a la BBC. La British Broadcasting Company comenzó sus transmisiones en 1922 y, cinco años después, se convirtió en la British Broadcasting Corporation que conocemos hoy. Desde sus primeros años, bajo la dirección de John Reith, buscó algo más que entretener: quería informar, educar y servir al público.

Ese concepto terminó convirtiendo a la BBC en uno de los grandes referentes de la radio pública mundial. Durante décadas sus locutores fueron reconocidos por su dicción impecable, sus programas siguieron estrictas normas editoriales y sus servicios informativos adquirieron una enorme reputación de seriedad y credibilidad.

Pero tanta formalidad no impidió que en sus estudios y transmisiones ocurrieran situaciones realmente insólitas.

Un sacerdote que hizo creer que una revolución estaba destruyendo Londres, un noticiero que informó que no había noticias, locutores obligados a vestirse de etiqueta, aunque nadie pudiera verlos, una canción que tuvieron que retirar porque los trabajadores dejaban de trabajar para aplaudir y hasta un ruiseñor que terminó grabando accidentalmente la partida de casi 200 bombarderos.

Estas son cinco de esas historias.

  1. La BBC hizo su propia «Guerra de los mundos» antes que Orson Welles

Cuando se habla de transmisiones de radio que lograron engañar a la audiencia, seguramente el primer caso que viene a la mente es “La guerra de los mundos”, el famoso radioteatro dirigido por Orson Welles en los Estados Unidos en 1938.

Lo que muchos no saben es que la BBC había vivido algo parecido 12 años antes.

El responsable fue Ronald Knox, un sacerdote católico que también era escritor y tenía un particular sentido del humor.

El 16 de enero de 1926 presentó por la BBC “Broadcasting the Barricades”, algo así como «Transmitiendo desde las barricadas», una sátira construida como si se tratara de verdaderos boletines de última hora.

Según Knox, una manifestación en Trafalgar Square se había salido de control y los revoltosos avanzaban por Londres liderados por un personaje llamado Popplebury, secretario del supuesto «Movimiento Nacional para la Abolición de las Filas en los Teatros».

El nombre ya daba pistas de que se trataba de una broma, pero la historia fue creciendo.

Los manifestantes incendiaron la National Gallery, atacaron el Parlamento con morteros y, en uno de los momentos más dramáticos, se informó que la torre del reloj había caído y con ella el famoso Big Ben. También se anunció que un ministro había sido colgado de un poste y que el hotel Savoy estaba siendo destruido.

Transmitiendo desde las barricadas

Todo era ficción, pero algunos oyentes sintonizaron tarde y no escucharon la aclaración inicial. Otros simplemente se lo creyeron. Comenzaron a llegar llamadas a la BBC, a los periódicos y al propio Savoy preguntando qué estaba pasando en Londres. La BBC terminó ofreciendo disculpas esa misma noche.

Y hay un detalle todavía mejor: años después, Orson Welles reconoció que conocía esa transmisión. Es decir, antes de que los marcianos invadieran Nueva Jersey por radio, la BBC ya había destruido el Big Ben.

  1. El día en que la BBC anunció que no había noticias

Quienes trabajamos en radio sabemos lo que sucede cuando se acerca la hora del noticiero y aparentemente no ha pasado nada importante. Siempre aparece algo: un accidente, una declaración política, una noticia internacional, un resultado deportivo o cualquier otro tema que permita completar el espacio.

Pero el 18 de abril de 1930, Viernes Santo, la BBC tomó otra decisión. A las 8:45 de la noche llegó la hora del boletín informativo y el locutor anunció: «Hoy es Viernes Santo. No hay noticias«.

Y no hubo noticiero.

No hubo noticias ese día.

En lugar de rellenar los 15 minutos con informaciones de poca importancia, la BBC puso música de piano hasta enlazar con la siguiente transmisión, una presentación de la ópera “Parsifal”, de Wagner.

Hay que recordar que en esa época la BBC todavía no tenía el gigantesco aparato periodístico que desarrollaría años después. Dependía en gran parte de las agencias de noticias y, además, los periódicos británicos habían presionado para limitar las horas en las que la radio podía emitir información.

Pero lo más interesante era su filosofía: si no había una noticia suficientemente importante, no había necesidad de llenar el espacio con cualquier cosa, algo que en nuestros días resulta casi imposible de imaginar.

Hoy, cuando hay canales de noticias las 24 horas, portales que necesitan publicar permanentemente y redes sociales que convierten cualquier video en «última hora», cuesta imaginar a un locutor sentado frente al micrófono diciendo tranquilamente: «No hay noticias» y poniendo música.

  1. Los locutores que tenían que ponerse esmoquin

Esta historia suele contarse diciendo que John Reith obligaba a los locutores de la BBC a ponerse esmoquin para leer las noticias, aunque nadie pudiera verlos. La realidad es un poco diferente, pero no deja de ser curiosa.

Durante los primeros años de la BBC, el locutor nocturno no era simplemente una voz encerrada en un estudio. También recibía artistas, conferencistas y personalidades invitadas. Era, de alguna manera, el anfitrión de la casa.

Los locutores tenían que vestirse de esmoquin.

Y en la sociedad británica de los años 20 y 30 un anfitrión que recibía invitados importantes por la noche debía vestirse apropiadamente. Por eso los locutores utilizaban dinner jacket, camisa rígida y corbata negra.

Hasta que apareció un problema muy radial. Las elegantes camisas de la época eran fuertemente almidonadas y podían crujir cuando el locutor se movía, y el micrófono captaba ese sonido carrasposo.

El “BBC Year Book” de 1941 llegó a bromear diciendo que esa rígida camisa del locutor era «vista y oída por el micrófono».

Entonces llegó la Segunda Guerra Mundial y terminó con buena parte de esas formalidades. Los horarios cambiaron, aparecieron turnos larguísimos y ya no había tiempo para tanta ceremonia.

Resulta inevitable compararlo con la radio de hoy, cuando muchos locutores pueden transmitir desde su casa frente a un computador, perfectamente vestidos de la cintura para arriba y usando shorts o pantuflas que, por fortuna, todavía no hacen ruido frente al micrófono.

  1. La canción que sacaron porque la gente dejaba de trabajar

No sé si recuerdan que en la introducción de la serie «Friends» de la televisión estadounidense se mostraba a los integrantres del elenco en varias poses mientras sonaba de fondo la canción «I’ll be there for you» del grupo Los Rembrandts.

Si tienen buena memoria recordarán que hay un momento en la canción en el que se escuchan unos aplausos, que hacen parte del tema.

Yo no me perdía ni un episodio de la serie y lo veía junto a mi esposa y mis dos hijas, y justo cuando llegaba ese momento, los 4 aplaudíamos al unísono, un momento familiar sencillo, divertido e inolvidable.

Bueno, pues algo parecido sucedió con una canción que tocaban en un programa de la BBC.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la BBC creó un programa llamado “Music While You Work”, es decir, «Música mientras usted trabaja».

La idea era transmitir música alegre a través de altavoces instalados en fábricas para acompañar a los empleados y mantener alta la productividad, pero las canciones no se escogían simplemente porque fueran populares, sino que debían tener un ritmo apropiado, ser fáciles de seguir y no distraer demasiado a quienes operaban maquinaria.

Entonces apareció un problema llamado “Deep in the Heart of Texas”. Resulta que después de determinadas frases de la canción aparecen cuatro palmadas que forman parte fundamental de la melodía, y los trabajadores comenzaron a acompañarlas en medio de su labor.

Los trabajadores aplaudían al unísono en una parte de la canción.

Para dar las palmadas tenían que retirar las manos de lo que estaban haciendo. Incluso circulaban historias de empleados que marcaban el ritmo golpeando las máquinas con sus herramientas.

Hay que recordar que muchos estaban manipulando maquinaria industrial y produciendo materiales necesarios para el esfuerzo de guerra, así que la BBC decidió retirar “Deep in the Heart of Texas” de su programa.

No lo hizo por su letra, ni por política ni porque fuera considerada inmoral. Simplemente lo hizo porque la gente no podía resistirse a esas cuatro palmadas.

Probablemente este sea uno de los pocos casos en los que una canción haya sido retirada de un programa de radio por resultar demasiado pegajosa.

  1. El ruiseñor que terminó grabando una misión de guerra

Beatrice Harrison fue una de las violonchelistas británicas más importantes de su época. Vivía en una casa de Surrey rodeada de jardines y bosques y un día descubrió algo sorprendente: cuando salía a tocar su violonchelo, los ruiseñores que vivían en los árboles parecían responderle.

Harrison pensó que eso podía funcionar en radio y convenció a la BBC para realizar una transmisión en vivo. Estamos hablando de 1924. Las transmisiones remotas desde exteriores apenas comenzaban y nadie podía garantizar que el pájaro fuera a cantar cuando llegara la hora. Pero funcionó.

A la medianoche del 19 de mayo de 1924, Harrison comenzó a tocar en su jardín y el ruiseñor respondió. La transmisión fue escuchada por cerca de un millón de personas, según estimaciones de la época, y tuvo tanto éxito que terminó convirtiéndose en una tradición anual de la BBC.

Pero el 19 de mayo de 1942, 18 años después, las circunstancias eran completamente diferentes. Gran Bretaña estaba en plena Segunda Guerra Mundial y los técnicos habían vuelto a instalar sus equipos para captar a los ruiseñores. Mientras grababan, comenzó a escucharse un ruido lejano. Cada vez era más fuerte. Eran aviones.

El rugir de los aviones no dejó escuchar al ruiseños, como era costumbre…

Resulta que, sobre el lugar, estaba pasando una gigantesca formación de bombarderos de la Real Fuerza Aérea británica. Esa noche 197 aviones habían despegado para realizar una misión sobre Mannheim, Alemania.

Los ingenieros comprendieron inmediatamente el peligro. Transmitir en vivo el sonido de semejante cantidad de aviones podía entregar información al enemigo acerca del movimiento de las fuerzas británicas.

Por esta razón, la emisión fue cancelada, pero la grabadora siguió funcionando y así quedó registrado un documento sonoro extraordinario: primero se escucha tranquilamente al ruiseñor. Poco a poco aparecen los motores, el sonido va creciendo hasta casi ahogar el canto del pájaro y luego vuelve a alejarse. Incluso, horas después también quedó registrado parte del regreso.

Habían partido 197 aviones. Once no volvieron.

Una transmisión que solo pretendía llevar a los hogares británicos el canto de un pájaro terminó, de esta forma, conservando para siempre el sonido de una noche de guerra.

Conclusión

Estas historias no le quitan seriedad a la BBC. Todo lo contrario. Una institución que lleva más de cien años transmitiendo tiene necesariamente una enorme colección de aciertos, errores, experimentos y situaciones inesperadas.

También recuerdan algo que a veces olvidamos quienes trabajamos en este medio: durante muchos años la radio estuvo descubriendo qué podía hacer. Había que experimentar con micrófonos, transmisiones exteriores, formatos, música y nuevas maneras de contar historias.

Hoy muchas de esas reglas ya están escritas, pero seguramente todavía quedan cosas por inventar, y eso está, justamente, en nuestras manos…

ACERCA DEL AUTOR
Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, España, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en X como oscartitolopez.
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