No es que ser amateur esté mal, todos comenzamos en algún momento, sin embargo, en esta industria se requiere profesionalismo, por lo que, mientras más atención prestes en los siguientes aspectos, mejor posicionamiento obtendrás dentro del gremio de la radio.
- Abrir el micrófono sin un objetivo de comunicación: empezando a divagar sobre lo primero que se te ocurre. Eso además de lucir mal, cansa al público y puede hacer que lo pierdas.
- Repetir frases o palabras: Un léxico corto habla de poca preparación profesional.
- Pronunciar mal: Tanto palabras comunes, como nombres de artistas y canciones. ¿Realmente estás familiarizado con la industria donde trabajas?
- Hablar demasiado de ti: Convirtiendo cada intervención en una historia personal.
- Usar demasiadas muletillas: Eso habla de inseguridad y vicios en la comunicación. Un locutor profesional ha trabajado esos aspectos que le restan puntos a su imagen.
- Contar chistes no probados: La comedia tiene que fluir; si no has probado un gag cómico primero con otras personas, es mejor evitarlo al aire.
- Intentar sonar como otro locutor: en lugar de desarrollar una voz propia.
- Interrumpir a tus compañeros: Eso también es cansado para la audiencia, pues nadie concluye una idea en realidad.
- Usar expresiones que no corresponden al ADN de la emisora.
- Dar información sin verificarla, y además, no ofrecer una disculpa cuando hay un error en ésta.
- Abusar de las frases de moda: eso sólo te hace querer parecer cool de una manera forzada.
- No respetar los tiempos de producción: alargando tus intervenciones.
- Dejar de prepararte porque ya tienes experiencia.
- Hacer comentarios negativos de manera constante: ya que la gente podría percibirte como una persona que pocas veces está conforme.
- Reaccionar de manera exagerada a los errores: haciendo que el público note más la equivocación.
Recuerda: Los pequeños hábitos que tienes refuerzan la idea que la gente tiene de ti.















