Yashi Arroyo/Locutora; Adaptación, innovación y el poder de la voz en la actualidad

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En la industria de la radio, hay voces que no solo se escuchan al aire, sino que también construyen caminos dentro y fuera de la cabina. Esta entrevista reúne la trayectoria de una Yashi Arroyo, profesional que ha transitado por distintos roles como locutora, productora y creadora de contenido, consolidando una carrera marcada por la constancia, la evolución y una profunda conexión con el micrófono desde muy temprana edad. Su historia refleja cómo la pasión por la comunicación puede convertirse en un proyecto de vida que trasciende lo profesional.

A lo largo de esta conversación se abordan los inicios de su vocación, su formación en Publicidad y Relaciones Públicas, así como las experiencias que ha vivido en distintas estaciones dentro y fuera de México. También se exploran sus proyectos sociales enfocados en la defensa de los derechos de las mujeres, su incursión en la criminología y la manera en que ha logrado equilibrar sus múltiples facetas personales y profesionales. Una mirada íntima a una carrera construida desde la disciplina, la sensibilidad y la convicción de usar la voz como una herramienta de impacto.

¡Te compartimos todo lo que nos contó sobre su pasión por la radio y su evolución en la industria!

Iniciaste en la radio a los 17 años y desde entonces has desempeñado distintos roles, desde locutora hasta productora. ¿Qué fue lo que despertó tu interés por este medio y qué te ha mantenido vinculada a él a lo largo de los años?

Mi historia con la radio comenzó desde que era muy pequeña. En mi casa siempre estaba encendido el radio y me fascinaba imaginar cómo era el universo dentro de esa ‘cajita’. Crecí en el municipio de Miahuatlán, donde trabajar en la radio se veía como algo muy lejano, incluso imposible.

Cuando compartía mi sueño de estar detrás de un micrófono, muchas personas me decían que eso nunca iba a pasar, pero nunca dejé de creer. Después nos mudamos a la ciudad de Xalapa y lo primero que hice fue vencer mis miedos. Empecé a investigar dónde estaban las estaciones que escuchaba y a los 15 años comencé a asistir a todas las que podía, aunque aún no tuviera la edad. Tenía nervios y mucho miedo, pero también una convicción muy clara: seguir intentando.

Grababa, practicaba constantemente y no me permitía rendirme. Algo dentro de mí me decía que tenía que estar ahí. A los 17 años, esa constancia dio frutos y se abrió mi primera puerta profesional. Desde entonces, la radio no es solo un trabajo, es mi pasión, mi esencia y mi motor. He tenido momentos lejos del micrófono, pero nunca me he alejado por completo, porque la conexión siempre ha estado ahí. No puedo concebir mi vida sin hacer radio; es el espacio donde soy auténtica y donde siento que puedo acompañar la vida de alguien más en tiempo real, como si estuviéramos tomando un café.

Además de tu carrera en la radio, estudiaste Publicidad y Relaciones Públicas. ¿De qué manera esta formación ha influido en tu trabajo al aire y en los proyectos que has desarrollado dentro de la industria?

Estudiar Publicidad y Relaciones Públicas ha sido una de mis mayores ventajas dentro de la industria. Aunque al principio no era lo que yo quería (buscaba Comunicación), esta formación me dio una perspectiva mucho más amplia y estratégica. Me enseñó a no ver la radio solo como un espacio para hablar, sino como un medio para entender la psicología de la audiencia y las necesidades de las marcas.

Ese conocimiento lo he aplicado en el trabajo al aire y en el área comercial. Me ha permitido diversificarme, no solo como voz en cabina, sino también en campañas, comerciales, conducción de eventos masivos y activaciones presenciales, donde el contacto directo con el público es algo que disfruto profundamente.

Además, esta visión la he llevado a proyectos personales como ‘Mujeres de Cuidado’, donde aprendí a estructurar y difundir mensajes que realmente generen comunidad y no se queden solo en el aire. En resumen, esta formación convirtió mi pasión por comunicar en una herramienta profesional integral.

Has trabajado en diferentes estaciones de Veracruz y Chihuahua, e incluso tuviste la oportunidad de dar un paso internacional. ¿Qué aprendizajes te han dejado estas experiencias y cómo han enriquecido tu visión de la radio?

Salir de mi zona de confort y llevar mi voz a diferentes estados como Veracruz, Chihuahua y Coahuila, además de experiencias internacionales, fue algo que superó mis expectativas. De niña veía la radio como algo lejano, así que nunca imaginé que me permitiría viajar y conocer tantas realidades.

En cada lugar me propuse aprender como una esponja, observando con humildad las distintas formas de trabajo. Los ritmos, estilos y hasta la psicología del público cambian mucho según la región, y eso te obliga a adaptarse sin perder tu esencia.

Lo más valioso ha sido conocer personas apasionadas por la radio en todos lados. He confirmado que, sin importar la región, quienes hacemos radio compartimos un amor incondicional por este medio. Por eso creo que salir del lugar de origen es una experiencia que rompe estructuras, expande la mente y te hace crecer como profesional y como ser humano.

Tu voz ha trascendido fronteras al participar en el vestimiento de estaciones en México y Colombia. ¿Qué representa para ti saber que tu trabajo llega a audiencias de distintos lugares y cómo vives esa faceta como locutora?

Saber que mi voz ha llegado a estaciones en México y Colombia es un orgullo enorme, pero también una experiencia nostálgica. Ocurrió en una etapa donde el internet apenas comenzaba a formar parte de la vida cotidiana.

Tenía entre 17 y 18 años cuando la curiosidad me llevó a conectar con personas de la industria en otros países. Así conocí cómo se hacía radio en Sudamérica y surgió la oportunidad de participar en el ‘vestimiento’ de una estación en Colombia. No había un interés económico, lo hice por gusto y por amor a la radio.

Incluso existió la posibilidad de irme a trabajar allá, pero en ese momento no fue posible. Sin embargo, esa experiencia me enseñó que la radio es un medio infinitamente flexible y sin fronteras. Hoy lo veo con humildad, pero también como una prueba de que las voces pueden cruzar cualquier límite cuando se trabaja con visión.

El año pasado te graduaste como criminóloga y actualmente te dedicas a la defensa de los derechos de las mujeres y la atención a víctimas. ¿Qué te motivó a incursionar en esta área y cómo se complementa con tu experiencia en los medios de comunicación?

Desde pequeña he sido enemiga de las injusticias. Siempre fui de las personas que defendía a otros, incluso en la escuela. Esa vocación ya venía conmigo.

Mientras estudiaba Criminología tuve la oportunidad de dirigir el Instituto Municipal de las Mujeres en Miahuatlán, lo que me llevó a descubrir otra gran pasión: la defensa de los derechos humanos y la atención a víctimas. Ahí entendí que muchas mujeres no pueden contar sus historias por miedo o trauma. Varias personas me pedían que hablara por ellas, y así me convertí en un puente para amplificar sus voces.

De esa necesidad nació ‘Mujeres de Cuidado’, un proyecto creado para ellas, donde el micrófono se convierte en una herramienta de empoderamiento y conciencia. La criminología y la comunicación se complementan perfectamente, porque juntas permiten transformar realidades. Hoy mi voz no tiene etiquetas; la puse al servicio de las mujeres porque son quienes más lo necesitan.

A lo largo de tu trayectoria has combinado facetas como locutora, productora, publicista, criminóloga y madre. ¿Cómo logras equilibrar cada uno de estos roles y qué enseñanzas te ha dejado este camino multifacético?

El equilibrio no es perfecto ni una fórmula mágica. A veces el camino es caótico y, desde fuera, parece más fácil de lo que realmente es. Detrás de todo hay cansancio, momentos de duda y emociones intensas.

Hoy entiendo que no se puede con todo en solitario; hay que aprender a pedir ayuda y dejarse acompañar. Todo lo que hago lo hago pensando en mis hijos, que son mi motor y mi mayor inspiración.

Con toda la experiencia acumulada dentro y fuera de la radio, ¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones que desean desarrollarse en la industria y construir una carrera que vaya más allá del micrófono?

Mi principal consejo es que entiendan la responsabilidad que implica estar detrás de un micrófono. Hoy parece muy fácil hablar y asumirse comunicador, pero no lo es. La radio no es solo entretenimiento; es un medio con un impacto profundo en la vida de las personas.

Una voz puede acompañar, sanar o cambiar el día de alguien. Por eso es importante no hablar por hablar. Hay que prepararse, estudiar y usar la voz con empatía, conciencia y responsabilidad.

Cada intervención debe tener una intención. El micrófono no es un juego, es una herramienta poderosa que deja huella en quienes escuchan. Si van a hacer radio, háganlo con respeto, pasión y compromiso.

Conoce más de Yashi con estas 5 cualidades con las que ella se identifica:

  • Resiliente
  • Determinada
  • Empática  
  • Apasionada 
  • Entregada 

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TikTok: Yashi Arroyo “La Indomable”

Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

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