Ray Macías/Locutor; La inmediatez digital no debe sacrificar la credibilidad

0

La pasión por la radio comenzó desde muy joven para este conductor, quien tuvo su primer acercamiento a los medios a los 15 años colaborando en el área de diseño e imagen para una estación que escuchaba como fan. Con el paso del tiempo, ese interés se transformó en una carrera frente al micrófono, hasta llegar a formar parte de Radio BI 88.7 FM, una de las estaciones más longevas del país. Actualmente participa en el programa de espectáculos ‘Lavando Ajeno’, un espacio donde la información del entretenimiento se combina con análisis y cobertura directa de eventos.

En esta conversación comparte cómo ha evolucionado su visión de la radio desde sus primeros pasos hasta su actualidad en cabina. También habla sobre el trabajo detrás de Lavando Ajeno, un programa que no solo se transmite por radio, sino también por televisión por cable y plataformas digitales. Además, reflexiona sobre la importancia de crear contenido multiplataforma, el papel de las redes sociales en la cobertura de espectáculos y la manera en que la radio hablada puede mantenerse vigente en una era dominada por el streaming, los podcasts y el consumo inmediato de información.

¡No te pierdas todo lo que compartió!

Comenzaste en los medios a los 15 años en el área de diseño e imagen y hoy conduces un programa de espectáculos en una de las estaciones más antiguas del país. ¿Cómo ha evolucionado tu visión de la radio desde aquellos primeros años hasta tu presente en Radio BI 88.7 FM?

Siempre he sido muy apasionado de la radio. Desde muy pequeño escuchaba distintas estaciones, hablaba para pedir canciones o intentaba participar en las dinámicas para ganarme boletos. Ese vínculo fue justamente lo que me acercó por primera vez a los medios. A los 15 años yo era fan de la estación y constantemente enviaba imágenes y diseños a los locutores para decirles que los escuchaba y que me gustaba mucho su trabajo.

En algún momento el diseñador de la estación se fue y ellos ya sabían que yo les mandaba materiales, imágenes y mensajes de apoyo. Entonces me invitaron a colaborar con ellos. Recuerdo que me dijeron algo muy curioso: “vente a trabajar con nosotros y en lugar de participar para ganar boletos, mejor te pagamos con boletos”. Para mí fue una oportunidad increíble, porque de alguna manera ya estaba dentro del mundo de la radio.

Ese fue mi primer gran acercamiento y, aunque en ese momento estaba detrás de cámaras, yo sabía que poco a poco me estaba acercando al sueño que siempre había tenido: estar frente a un micrófono.

Mi visión de la radio ha evolucionado muchísimo. Hoy valoro mucho más lo que hago. Llevo casi cinco años al aire en una estación muy importante, una de las más longevas del estado y también del país. Es una estación que acompaña a la gente todos los días; hay personas que se duermen escuchando radio y otras que comienzan su mañana con nosotros.

Con el tiempo entiendes que la radio se convierte en compañía para las personas; formas parte de su rutina, de su día a día, de su semana. La gente te adopta dentro de su itinerario, te escucha mientras trabaja, mientras conduce o mientras intenta desconectarse un poco de su realidad.

El sueño sigue siendo el mismo: conectar con la gente y seguir disfrutando lo que hago. Siempre trato de recordar a ese niño de 15 años que soñaba con estar frente al micrófono, porque ahora lo está logrando. Para mí es importante no olvidar que los sueños se cumplen con trabajo, pero también con mucha ilusión y con la misma pasión con la que empecé.

‘Lavando Ajeno’ es radio hablada, pero también se transmite por televisión por cable y plataformas digitales. En un momento donde el contenido es multiplataforma, ¿Qué tan importante es para un conductor pensar más allá del micrófono?

Nosotros siempre decimos que para hacer un programa como Lavando Ajeno se necesita cierto grado de locura, porque implica un trabajo constante y muy dinámico todos los días. Pero más allá de eso, lo que buscamos es ofrecerle al público algo más que lo evidente.

Por ejemplo, si cubrimos un concierto, no nos quedamos únicamente con decir que fuimos al evento. Intentamos ir más allá. Muchas veces investigamos con nuestras fuentes para saber a qué hora llegó el artista, qué pidió en su camerino, cuáles fueron las exigencias de su producción o qué cosas ocurrieron detrás del escenario. Son detalles que muchas veces sorprenden a la audiencia y que conseguimos platicando con empresarios, con gente de la producción o con intermediarios del evento.

El reto es que toda esa cobertura, que puede durar cinco o seis horas, debemos resumirla en cinco o seis minutos dentro del programa. Ahí es donde entra el trabajo de síntesis para llevar la información al aire de forma clara y entretenida.

En paralelo está todo el trabajo digital. En redes sociales subimos fotografías, videos, fragmentos de entrevistas o incluso una pequeña nota escrita. Después, al aire, contamos la experiencia completa de lo que vivimos.

Para nosotros es muy importante estar en el lugar de los hechos. Nos gusta vivir los eventos y luego contárselos a la gente al día siguiente: cómo estuvo el concierto, cómo se vivió la obra de teatro o qué pasó realmente en el espectáculo.

Por eso lo multiplataforma es fundamental. Está la inmediatez de las redes sociales, la imagen que se graba para televisión, el audio que debe escucharse bien en radio y también el análisis que hacemos desde nuestra perspectiva. Siempre tratamos de hacerlo de forma muy objetiva y transparente: si algo estuvo increíble lo decimos, y si no estuvo tan bien también lo comentamos. Creo que ese equilibrio es lo que le da valor al trabajo que hacemos.

Hoy la inmediatez manda y las redes sociales suelen ‘romper’ las noticias antes que los medios tradicionales. ¿Cómo equilibras la rapidez digital con la responsabilidad y credibilidad que exige la radio?

Como lo mencionaba antes, las redes sociales nos ayudan mucho para compartir lo que está pasando en tiempo real. Ahí podemos subir al momento un video, una fotografía o un pequeño reporte de lo que está ocurriendo en un concierto o en un evento.

Sin embargo, seguimos teniendo un público cautivo que disfruta escuchar la historia completa en el programa. A la gente le gusta que le platiquemos con más detalle cómo se vivió todo.

En redes sociales la dinámica es distinta: tomas la foto, grabas un video, buscas señal y en ese momento compartes algo rápido para que el público sepa que el artista ya salió al escenario, que el concierto sí se realizó o qué está pasando en ese instante. Es una forma muy resumida de contar las cosas.

Pero lo interesante viene después, cuando al día siguiente puedes sentarte frente al micrófono y contar todo con calma. Ahí puedes relatar desde a qué hora llegamos al lugar, cómo fue el proceso para ingresar como prensa, la cercanía que tuvimos con el artista o las cosas que ocurrieron detrás del escenario.

La inmediatez es muy importante y hoy la tenemos gracias a las redes sociales, pero la radio nos permite desarrollar la crónica completa. Ese es el valor que sigue apreciando la audiencia.

Además, existe una interacción muy interesante con el público. Durante las transmisiones o a través del WhatsApp del programa, la gente también participa: nos comentan lo que vieron, nos preguntan cosas o incluso nos comparten información adicional sobre lo que ocurrió. De esa manera, las redes sociales terminan sumando al contenido del programa en vivo y enriquecen mucho más la conversación.

Has trabajado en redes sociales, radio por internet y ahora en FM. ¿Qué diferencias notas entre el consumo de contenido pop en 2017 y el de espectáculos en 2026?

Son formatos muy distintos. Cuando hice radio por internet el estilo era completamente pop, muy juvenil y fresco. Yo tenía 17 años y me inspiraba mucho en las estaciones pop que escuchaba en ese momento. De alguna manera trataba de replicar ese estilo y, con el tiempo, fui tomando elementos de lo que escuchaba para ir formando mi propio estilo.

Cuando empecé a crear contenido para redes sociales, el enfoque fue más hacia la inmediatez, pero siempre cuidando algo muy importante: la credibilidad. Puedes ser rápido, pero también debes ser responsable con lo que compartes.

En la radio sucede algo muy interesante. La gente sabe que cuando enciende el radio encontrará información precisa, oportuna y con cierto respaldo. Hay una confianza que se ha construido durante muchos años y que sigue siendo muy valiosa.

Aunque los formatos sean diferentes, hay algo que trato de mantener en todos: que la información sea objetiva, clara y verificada. A veces lo ideal sería ser el primero en dar una noticia, pero prefiero asegurarme de que sea correcta.

Hoy vemos muchos casos donde alguien publica algo primero, pero resulta que la información no era la correcta. En ocasiones la prisa por tener la exclusiva provoca errores, y creo que ahí es donde debemos ser más responsables como comunicadores.

Actualmente muchos locutores también son creadores de contenido e incluso marcas personales. ¿Cómo construyes tu identidad digital sin que compita con tu trabajo en cabina, sino que lo fortalezca?

Como lo he comentado en otras ocasiones, hay una gran diferencia entre lo que haces en redes sociales y lo que haces en radio, aunque el objetivo final sea el mismo: ofrecer información precisa, creíble y verificada.

En redes sociales, por ejemplo, muchas veces hago reels de máximo dos minutos. Ese es prácticamente mi límite, porque la gente quiere la información rápido. No quiere leer demasiado ni invertir mucho tiempo, sino que le cuentes lo que está pasando de manera directa.

Para lograr eso, primero tienes que informarte bien. Debes entender todo lo que ocurrió para después poder resumirlo de forma clara en un video corto.

La radio, en cambio, te permite otro ritmo. Tienes la oportunidad de desglosar la información con más calma, de conversar y de analizar lo que ocurrió. Al ser radio hablada, a la gente le gusta escuchar esa plática más detallada.

Por eso no siento que compitan entre sí. Al contrario, se complementan. La radio me permite contar la historia completa y desarrollar la crónica con más profundidad. Después, con toda esa información, puedo hacer un resumen mucho más eficiente para redes sociales.

En un entorno donde los podcasts y el streaming están ganando terreno, ¿Qué debe hacer la radio hablada para mantenerse relevante frente a plataformas como Spotify y el contenido on demand?

Durante muchos años hemos escuchado esa frase de que la radio va a morir en algún momento. Yo no lo creo. La radio no está muriendo, está evolucionando.

En el caso de una estación hablada, creo que la evolución ha sido muy positiva. Personalmente no tengo miedo de que desaparezca, porque en realidad ha crecido y se ha transformado.

Por ejemplo, ‘Lavando Ajeno’ lleva muchos años al aire y forma parte de una estación con casi nueve décadas de historia. Si lo vemos desde otra perspectiva, somos como un podcast que lleva más de 80 años acompañando a la audiencia.

Hoy la radio ya no se limita únicamente a la frecuencia. También estamos en plataformas digitales. La gente puede escuchar la noticia, pero también puede verla. Puede vernos en Facebook, en YouTube o escuchar un resumen en Spotify.

Esa es justamente la evolución: estar presentes en diferentes espacios. Creo que la radio hablada ha logrado adaptarse muy bien a este escenario. Mientras sigamos vigentes, actuales y trabajando en un formato multiplataforma, la radio seguirá siendo una compañía muy importante para la gente.

Conoce más de Ray con estas 5 cualidades con las que él se identifica:

  • Apasionado 
  • Competitivo 
  • Resiliente
  • Comprometido
  • Leal 

¡Te invitamos a que lo sigas en sus redes sociales!

Instagram: @raymaciasoficial

Facebook: Ray Macías

Tik Tok: raymaciasoficial

Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

Agrega un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here