Alberto Martín Díaz Blake, mejor conocido como ‘El Blake’, ha construido su experiencia dentro de la radio explorando diferentes áreas, desde la producción y edición hasta la conducción y la curaduría musical. Su trabajo en Reactor 105.7 FM le ha permitido participar en espacios como Gachapón, Las Mil y Una Rolas y Láser, mientras que su faceta como DJ y productor musical lo ha llevado a desarrollar propuestas relacionadas con la electrónica, el rock y el indie.
A lo largo de esta entrevista, ‘El Blake’ comparte su perspectiva sobre la importancia del trabajo detrás del micrófono, la construcción de la identidad sonora de cada programa y el papel de la curaduría musical frente al crecimiento de los algoritmos y las plataformas digitales. También habla sobre su experiencia como DJ, la conexión entre la radio y los escenarios, la adaptación de la radio pública a las nuevas formas de consumo y los aprendizajes que considera fundamentales para las nuevas generaciones que buscan abrirse camino en la industria.
¡Te invitamos a que leas todo lo que nos compartió!

Has logrado combinar la música, la producción y la radio. ¿Cómo ha influido cada una de estas facetas en la manera en que entiendes y comunicas la música al público?
Soy Alberto Martín Díaz Blake, alias ‘El Blake’. Sí, he participado en varias facetas de la radio. He estado desde la producción y la edición hasta la locución y diferentes actividades que se llevan a cabo dentro de una estación. Todo esto ha influido mucho en mi manera de comunicarme, porque con el paso de los años he aprendido que no solamente se trata de tener información, sino de saber cómo expresarla y hacerla llegar de una manera clara, fluida y entretenida.
También me ha servido mucho observar lo que sucede detrás de los micrófonos. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de ver y aprender de locutores que llevan mucho tiempo en la industria, y eso me ha ayudado a entender cómo colocar mejor la información, cómo expresarme de una manera más activa y, sobre todo, cómo ser divertido y espontáneo frente al público.
Poco a poco se me fueron dando oportunidades para participar en diferentes espacios y programas. Por ejemplo, en la sección de cine y películas con María Letona, en Reactor, ya llevamos casi dos años. Ha sido un aprendizaje constante, porque cada participación representa una nueva oportunidad para mejorar, expresarme mejor, llevar nuevos temas y buscar que el contenido siempre tenga algo novedoso para la audiencia.
En Reactor 105.7 FM participas tanto en la producción como en la conducción y la curaduría musical. ¿Qué tan importante es el trabajo detrás del micrófono para construir una experiencia que conecte con la audiencia?
En Reactor 105 he participado de diferentes maneras y en algunos programas, como Gachapón, donde en ocasiones escogemos canciones relacionadas con el mundo asiático, japonés y la cultura geek. También buscamos rolas que tengan que ver con el rock y que, al mismo tiempo, mantengan el estilo de la estación.
En ese espacio he tenido la posibilidad de escoger la música que, de alguna manera, decora el programa, además de participar con información y en la co-conducción cuando se presenta la oportunidad. Justamente, en este programa se me ha dado ese espacio para seleccionar música y buscar canciones que aporten algo a lo que estamos hablando.
Reactor es una estación muy grande y cuenta con un programador que se encarga de elegir gran parte de la programación musical. Sin embargo, en un programa especializado como Gachapón tenemos la posibilidad de acercar música de Oriente, además de contenidos relacionados con la cultura japonesa, el mundo geek, los animes y diferentes expresiones musicales.
También participo en otro programa, Láser, donde realizo la producción de música electrónica. Ahí la selección de las canciones corresponde principalmente a María, pero mi trabajo está relacionado con la manera en que esa música se integra al programa.
Todo esto me ha permitido entender que el trabajo detrás del micrófono es fundamental. La audiencia no solamente escucha una canción o una voz; también percibe cómo está construido todo el espacio. Cada elemento tiene que funcionar para que el contenido fluya y, cuando se presenta la oportunidad, poder aportar ideas que ayuden a conectar mejor con quienes están escuchando.

Cada programa tiene una personalidad distinta. ¿Cómo adaptas tu proceso creativo al producir espacios como Las Mil y Una Rolas y Láser sin perder tu propio sello?
En el caso de programas como Las Mil y Una Rolas, donde la conducción y dirección están a cargo de Oscar Sarquis, normalmente dejo que el proceso fluya a partir de lo que él pide y de lo que nos va marcando. Él tiene muchos años de experiencia detrás de la música, así que también se trata de entender su propuesta y encontrar la mejor manera de acompañarla desde la producción.
A partir de ahí hacemos una exploración para saber cómo fondear el programa, cómo lograr que su voz se escuche mucho mejor y cómo hacer que se exprese de una manera clara. Tenemos que acomodar los sonidos, ecualizar, trabajar los niveles y cuidar todos esos detalles para que el programa tenga un buen flujo.
También hacemos los fondos y las subidas de las canciones, que normalmente son temas seleccionados de diferentes épocas y grupos. Además, muchas de estas canciones provienen de materiales que ya existen dentro del acervo, por lo que no se trata simplemente de descargar una canción de internet y colocarla.
Eso hace que cada programa tenga una manera diferente de producirse. A veces, entre más sencillo, mejor. No necesariamente tenemos que meter demasiados efectos; podemos simplemente colocar un buen fondo, trabajar correctamente las entradas y salidas y dejar que el contenido tenga su propio peso.
En Láser, por ejemplo, la dinámica cambia porque estamos trabajando con música electrónica. Ahí podemos utilizar fondos y subidas más largas. Como muchas piezas de electrónica no tienen voces, podemos extender un poco más determinados elementos y jugar con ellos de otra manera.
Al final, se trata de entender la personalidad de cada espacio y utilizar la producción para reforzarla. No quiero que todos los programas suenen igual. El reto está en encontrar el juego de fondeos, sonidos y transiciones que permita que cada uno tenga su propio sello.
Además de tu trabajo en la radio, también te presentas como DJ y desarrollas proyectos musicales. ¿Qué aprendizajes de los escenarios llevas al estudio de radio y cuáles de la radio aplicas cuando estás frente a un público en vivo?
Además de estar en la radio, tengo un proyecto musical que manejo de diferentes maneras. Por un lado, me presento como DJ, haciendo DJ sets, y gracias a eso se me han abierto muchas puertas y he podido participar en diferentes eventos, incluso en Acapulco y en lugares como Pasagüero.
En estas presentaciones trabajo principalmente con house, techno y algunas combinaciones. En ocasiones también trato de incorporar ideas de música electrónica que forman parte de mis propias canciones. Es una manera de llevar mi proyecto personal al escenario y experimentar con diferentes sonidos.
Por otra parte, también tengo mi proyecto musical en Spotify bajo el nombre de Blakey. Es el mismo proyecto porque soy yo y se trata de mi propia música. Tengo canciones electrónicas, pero también algunas de rock e indie, y en la mayoría de ellas canto.
La radio también me ha servido para acercarme al público y entender mejor cómo comunicar lo que hago. Cuando se presenta la oportunidad, en Reactor invito a la audiencia a que vaya a verme a algún evento. Creo que también es importante que exista esa conexión entre lo que haces en la radio y lo que desarrollas fuera de ella.
Además, he tenido la fortuna de aprender de personas con mucha experiencia. María Letona, con quien comparto espacio en Láser y Nuevecito, también es DJ y me ha ayudado muchísimo, dándome consejos y compartiendo conmigo parte de su experiencia. Lo mismo ha sucedido con mi compañero Artos Empay, con quien estoy en Gachapón y quien también es DJ.
Ellos me han dado muchas herramientas y, de cierta manera, han sido como mis padrinos en este camino dentro de la música electrónica. Todo ese aprendizaje se refleja cuando me presento en vivo, porque no solamente se trata de poner música, sino de entender cómo construir un buen show y cómo conectar con las personas que están frente a ti.

Las audiencias hoy descubren música a través de plataformas digitales, redes sociales y algoritmos. Desde tu experiencia como curador musical, ¿Qué papel sigue desempeñando la radio en ese proceso de descubrimiento?
Actualmente, la música y los algoritmos, incluso la inteligencia artificial, nos están rebasando en muchos sentidos. Hay veces que escucho canciones muy buenas en YouTube o en alguna plataforma y aparece que fueron hechas con inteligencia artificial. Muchas veces ya no sabemos qué tanto participó una persona y qué tanto hizo la tecnología, y eso, de cierta manera, me espanta.
Siento que en algunos casos se ha perdido cierto toque humano y hay canciones que pueden llegar a sonar muy plásticas. Por eso considero que la curaduría musical sigue siendo importante. Alguien tiene que escuchar, conocer y decidir qué vale la pena compartir con una audiencia determinada.
En programas como Gachapón, por ejemplo, sí tengo la oportunidad de hacer curaduría musical. Cuando estoy en vivo, normalmente llevo un par de rolas y trato de que sean estrenos o propuestas de artistas de Japón y de Oriente. Busco bandas de rock, post-rock, mad rock o diferentes estilos que puedan resultar novedosos para quienes nos están escuchando.
Lo último que llevé al programa fue un estreno de una banda llamada Kisu, relacionada con un género y estilo musical que existe en Japón desde los años ochenta y que todavía continúa desarrollándose y dándose a conocer.
Mi intención al llevar este tipo de música es que las personas que no la conocen tengan la oportunidad de acercarse a ella. Creo que ahí está precisamente una de las funciones de un programa especializado: no solamente poner canciones, sino abrir la puerta a nuevos artistas, géneros y escenas musicales que quizá la audiencia no encontraría fácilmente por sí misma.
De eso va Gachapón: de poder llevar nuevas bandas, grupos y artistas japoneses, y generar ese descubrimiento musical. En un momento en el que los algoritmos pueden recomendarte miles de canciones, la radio todavía puede aportar algo diferente: el criterio, el contexto y la intención detrás de una selección musical.
Después de seis años formando parte de Reactor, ¿Qué consideras que ha cambiado más en la forma de producir contenidos musicales y qué aspectos crees que nunca deberían perderse en la radio especializada?
Después de seis años considero que hay muchas partes de la radio que deben permanecer intactas para que sigan existiendo espacios dedicados al descubrimiento y a la música especializada. Hay programas y especiales muy interesantes que se producen dentro del Instituto Mexicano de la Radio, no solamente en Reactor, y existe una gran variedad de contenidos a los que la gente puede acceder a través de la radio pública.
Creo que es muy importante que siga existiendo la radio pública y, sobre todo, que tenga la capacidad de adaptarse a las nuevas ideas y formas de consumo. Hoy tenemos radio por internet, redes sociales y diferentes plataformas que permiten que los contenidos lleguen a personas que quizá no están tan acostumbradas a escuchar la radio de la manera tradicional.
La adaptación es importante para que las nuevas generaciones puedan entender por qué sigue siendo relevante escucharla. La radio no solamente tiene que ser informativa; también puede entretener, acompañar y ofrecer contenidos de valor mientras las personas realizan diferentes actividades durante su día.
Para mí, esa combinación es muy importante. Por ejemplo, cuando llevo una película nueva a mi sección Martes Palomero con María Letona en Nuevecito, busco que sea un estreno o una película que pueda aportar algo a la gente. La idea es orientarlos y, al mismo tiempo, divertirlos.
Queremos que quien nos escucha pueda pensar: “Esto sí lo quiero ver”, “esto mejor me lo ahorro”, “sí vale la pena pagar el cine” o “mejor espero a verla en alguna plataforma”. Son pequeñas recomendaciones que pueden ayudar a tomar una decisión.
Creo que ese es parte del proceso que debe mantener la radio: ofrecer contenidos que tengan valor, pero también encontrar nuevas formas de presentarlos para que continúen siendo atractivos para las audiencias actuales.

Muchos jóvenes buscan abrirse camino en la industria musical y radiofónica al mismo tiempo. Con la experiencia que has acumulado, ¿Qué habilidades consideras indispensables para destacar en ambos mundos actualmente?
Creo que muchos jóvenes de diferentes universidades y lugares han buscado espacios dentro de la radio y he visto que se les han abierto las puertas. Al final, considero que una de las claves está en ser constante y disciplinado. Poco a poco vamos viendo cómo nuevas generaciones comienzan a ocupar diferentes espacios dentro de la radio.
Yo diría que una persona puede llegar muy lejos siempre y cuando realmente le guste el trabajo, tenga disciplina y sea constante. Puede comenzar detrás de cámaras y terminar frente a un micrófono, o también puede encontrar otras áreas que le interesen. La radio está ahí para quien quiera esforzarse y desarrollarse en diferentes ámbitos.
Además, hay radio de todo tipo. Puede haber radio relacionada con la política, la música, el cine, la publicidad y muchos otros temas. Por eso creo que es importante que los jóvenes conozcan las diferentes posibilidades que existen y no piensen que solamente hay una manera de trabajar en la industria.
En cuanto a las habilidades, considero que es fundamental desarrollar la expresión. No está de más estudiar una carrera relacionada con la comunicación o tomar algún curso de locución. Incluso existen opciones gratuitas en internet, así que hay que buscar y aprovechar las herramientas que están disponibles.
Conoce más de Alberto con estas 5 cualidades con las que él se identifica:
- Amable
- Respetuoso
- Novedoso
- Honorable
- Autocrítico
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Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.















