
No soy experto en fútbol. De hecho, hasta la fecha solo he visto un partido del Mundial: el de Colombia contra Uzbekistán.
Sí, cuando niño jugué fútbol, pero no era particularmente bueno. De hecho, me gustaba más estar de portero, por mi estatura y porque admiraba a esos arqueros que se estiraban de lado a lado de la portería para atajar una pelota.
Para colmo de males, y contrario a los gustos de mi papá, mis hermanos y la mayoría de mis amigos, en lugar de ser hincha del Atlético Nacional, que ha ganado 18 títulos en la liga colombiana y 2 veces la Copa Libertadores de América —además de otros títulos—, yo resulté siendo hincha del “Poderoso” Deportivo Independiente Medellín, que solo ha ganado 6 campeonatos nacionales y no ha obtenido ningún título internacional.
Creo que solo con esto demuestro que el fútbol no es mi fuerte.
Pero creo que, precisamente por esa falta de interés o pasión por este deporte, puedo hacer un análisis menos sesgado y más racional acerca del partido que jugó la Selección Colombia la noche del pasado miércoles 17 de junio.
Pero no haré un análisis deportivo. Para eso están, no solo los grandes comentaristas de los medios tradicionales, sino todos los expertos de redes sociales. Sí, porque en el fondo, todos nos creemos técnicos de la Selección, sea del país que sea.
Más bien he querido revisar lo que han dicho muchos expertos; he revisado varios análisis para tratar de relacionar la forma como el director técnico Néstor Lorenzo manejó el partido, cómo reaccionó el rival y qué conclusiones y aprendizajes podemos sacar de allí para nuestro trabajo en radio, especialmente para las emisoras musicales.
Análisis general
Luego de leer los comentarios de los expertos, y las conclusiones mismas que saqué luego de ver el partido, entendí que un partido de fútbol no se gana solo con buenos jugadores, sino que también se gana leyendo al rival, entendiendo el contexto, administrando las emociones, corrigiendo a tiempo y sabiendo cuándo hay que cuidar la pelota y cuándo hay que arriesgar.
Es lo mismo que debería ocurrir en una emisora musical. No basta con tener una buena marca, buenos locutores, una programación conocida o una buena selección musical. Más bien, lo primordial es tener una buena dirección.
El partido de Colombia contra Uzbekistán dejó una lección interesante para quienes manejan radio. Néstor Lorenzo hizo lo que hace cualquier director técnico serio: preparar el partido desde las fortalezas propias, estudiar las limitaciones del rival, ajustar cuando el plan se complicó y recordar que el control no siempre equivale a dominio real.
Y esa misma lógica debería aplicarse todos los días en una emisora. Por eso presento a continuación algunos puntos para tener en cuenta al momento de manejar las riendas de una emisora.
- Tener la pelota no basta
Colombia tuvo la pelota durante largos pasajes, pero por momentos esa posesión se volvió demasiado prudente. El equipo circulaba, esperaba, tocaba, conservaba, pero no siempre lastimaba.
En radio pasa igual. Una emisora puede tener muchos éxitos comprobados, un ‘vestido’ bien producido y una operación impecable, pero aun así no enganchar al público. Controlar la programación no es lo mismo que emocionar al oyente.
El director de la emisora no debería preguntarse únicamente si la emisora está bien ordenada. Más bien, debería preguntarse si está generando momentos memorables. Una hora musical perfectamente armada puede pasar inadvertida si no tiene intención, contraste, sorpresa controlada o sentido de oportunidad.
2. Uzbekistán también sabía jugar
Uzbekistán no tenía la historia, el nombre ni la experiencia mundialista de Colombia, pero tenía un plan. Cerró espacios, incomodó a James, esperó su momento y después fue más directo.
Y esa es una lección básica para la radio: el competidor también piensa. No se debe despreciar. No hay que menospreciar su trabajo. La otra emisora no es solo “la de enfrente”. Puede estar esperando un descuido, puede estar atacando una franja vulnerable, puede estar explotando una debilidad que usted no ha querido reconocer.
Un director de emisora debe saber qué hace bien su emisora, pero también debe saber dónde puede ser atacada. ¿Su mañana es fuerte, pero sus tardes son débiles? ¿Su música es sólida, pero sus locutores no conectan? ¿Su marca es recordada, pero envejecida? ¿Su competidor tiene menos audiencia, pero más conversación en redes?
¿Quiere saber cómo hacerlo? Le recomiendo leer un artículo mío llamado “¿Cómo identificar qué es lo bueno y lo malo de su emisora?”
3. A James lo desconectaron
James Rodríguez es el máximo líder espiritual, capitán y cerebro táctico de la selección Colombia. Siempre ha sido quien aporta el orden y la pausa que el equipo necesita en momentos de máxima presión mundialista.
Además, es el encargado de clarificar las ideas ofensivas mediante sus pases filtrados entre líneas y funciona como el referente que guía y arropa a las nuevas figuras jóvenes del plantel.
Y esto lo tenía claro el director técnico de Uzbekistán y creó una estrategia para bloquearlo. Por esta razón, James no pudo ser tan protagonista, ya que ese equipo le cerró las zonas donde normalmente piensa y distribuye.
En una emisora ocurre lo mismo con los talentos. No basta con contratar una buena voz, un buen conductor o un buen animador. Hay que crearle el contexto para brillar.
Un locutor talentoso puede apagarse si lo encierran en una estructura rígida, si le exigen hablar solo para dar la hora y presentar canciones, o si lo obligan a sonar igual que todos los demás.
Un talento necesita espacio, intención, preparación y libertad dentro de un marco claro. Si no se le abren zonas de juego, termina corriendo sin la pelota.
4. Luis Díaz rompió el libreto
Luis Díaz apareció cuando Colombia necesitaba desequilibrio. No todo se resolvió con elaboración lenta. En algún momento había que activar al jugador capaz de romper el libreto.
En una emisora musical, esa figura puede ser una canción muy fuerte, una sección muy querida, un locutor carismático, una promoción bien pensada o una marca emocionalmente instalada en la ciudad.
El error sería guardar esa fortaleza como simple adorno. Si la emisora tiene algo diferencial, debe usarlo con intención. No basta con decir “somos la emisora de los clásicos”, “somos la radio de la música nueva” o “somos la compañía de la mañana”. Esa promesa tiene que notarse en la ejecución diaria.
Además, una emisora tiene que arriesgar, tal como lo dije en mi artículo anterior: “Lo que no sirve, estorba”. Aunque hay que tener una estrategia y procurar seguirla al pie de la letra, hay momentos en los que se debe arriesgar más, sorprender, salirse de lo tradicional para meter goles.
5. Colombia jugó con freno de mano
Lorenzo habló de cierto temor a perder la pelota. Esa frase puede aplicarse perfectamente a la radio. Muchas emisoras programan con miedo: miedo a sacar una canción quemada, miedo a probar una sección nueva, miedo a mover un locutor, miedo a cambiar una cortina, miedo a tocar una franja que alguna vez funcionó.
El problema es que la prudencia excesiva también desgasta. Una emisora puede no cometer errores graves y aun así perder relevancia. Puede sonar correcta, limpia y profesional, pero sin alma.
6. Los cambios también programan el partido
Cuando el partido se fue a los ataques físicos, al contacto con los rivales y Uzbekistán empezó a empujar, Colombia necesitó piernas frescas y llegaron los cambios.
En radio también hay momentos en los que la programación necesita aire nuevo. No necesariamente significa botar gente, cambiarlo todo o romper la marca.
A veces basta con renovar una sección, cambiar la arquitectura de una hora, darle otro papel a un talento, revisar la rotación musical o limpiar elementos que ya no aportan.
El director debe tener la sensibilidad para detectar fatiga. Hay canciones quemadas, promociones gastadas, voces, frases, jingles y rutinas fatigadas. Lo que alguna vez sonó fresco puede convertirse en paisaje.
7. Perdonar sale caro
Colombia pudo haber liquidado antes el partido. Tuvo momentos para imponer más diferencia, enfriar cualquier intento de reacción y obligar a Uzbekistán a jugar contra el marcador y contra su propio desgaste. No lo hizo, y esa falta de contundencia le abrió una ventana al rival: cuando un equipo perdona, el otro lo aprovecha y se crece.
En radio pasa todos los días. Una emisora puede tener una franja fuerte, una temporada alta, una promoción exitosa o una coyuntura favorable, pero si no capitaliza ese momento, después puede costarle mucho más.
Si la mañana está funcionando, no basta con celebrarla. Hay que usarla para fortalecer el resto del día. Si una canción está conectando con la audiencia, hay que rodearla bien. Si una campaña genera conversación, hay que prolongar su efecto.
Y, lo principal: si un competidor se equivoca, hay que aprovechar la oportunidad. En radio, como en el fútbol, perdonar demasiado puede salir caro.
8. No hay rivales pequeños
Uzbekistán era debutante, pero no llegó simplemente a hacer acto de presencia. Llegó al Mundial sin el peso histórico de Colombia, pero con orden, disciplina y suficiente personalidad para no limitarse a mirar cómo jugaba el favorito.
Durante varios pasajes incomodó, cerró espacios, esperó su oportunidad y demostró que la inexperiencia mundialista no siempre significa ingenuidad competitiva.
Muchas emisoras caen en la misma trampa cuando miran a competidores aparentemente menores: una emisora más pequeña, una emisora en línea, una marca sin tanta historia, un creador de contenido local, una playlist, un pódcast, una cuenta de TikTok.
El rival débil en estructura puede ser fuerte en agilidad. Puede moverse más rápido, hablar con más naturalidad, tomar más riesgos y conectar mejor con nichos específicos.
El director de una emisora musical no debería subestimar a nadie que le esté quitando tiempo, atención o conversación a su audiencia.
9. El Azteca también presiona
Lorenzo mencionó que el ambiente del Azteca, lleno de colombianos, pudo cargar emocionalmente a algunos jugadores. No era un escenario cualquiera: era un Mundial, un estadio inmenso, una multitud empujando desde la tribuna y la sensación de estar jugando casi como local lejos de casa.
Ese respaldo puede levantar a un equipo, pero también puede aumentar la ansiedad, acelerar decisiones y hacer que algunos jugadores quieran resolver demasiado pronto.
En radio, la presión también existe: la presión del rating, de los anunciantes, de la gerencia, de la historia de la marca, de las redes sociales, de los oyentes tradicionales y de los cambios tecnológicos.
Un buen director no solo maneja canciones y horarios. También maneja las emociones internas. Debe saber cuándo su equipo está demasiado confiado, asustado, cansado, estresado, cuándo necesita respaldo, motivación y hasta exigencia.
10. Ganar no significa jugar bien
Ganar 3-1 puede hacer pensar que todo salió bien, pero he visto y escuchado muchos comentarios que dicen que Colombia no jugó tan bien.
En el caso del partido, unas jugadas individuales taparon de alguna manera las fallas, sobre todo ante el empate de Uzbekistán al minuto 60, porque cambió el ánimo del partido y puso a Colombia bajo presión.
Afortunadamente, Luis Díaz marcó el 2-1 cinco minutos después, al minuto 65, y volvió a inclinar el partido a favor de la Selección, y Lorenzo no se quedó solo con el resultado. Vio lo que había que mejorar.
Y esa es una de las mayores lecciones para la radio. Una emisora puede liderar el mercado y aun así estar acumulando señales de desgaste. Puede ganar una encuesta, pero estar perdiendo frescura o envejeciendo su marca.
El director de la emisora que solo mira el resultado corre el riesgo de reaccionar tarde. El que mira el juego completo entiende mejor lo que viene. La audiencia de hoy puede estar ahí por costumbre, pero la de mañana necesitará razones nuevas para quedarse.
Y lo peor: cuando hay tranquilidad, puede aparecer alguien con una idea novedosa e inesperada que lo puede cambiar todo.
Definitivamente, muchas veces la mejor defensa es el ataque.
11. Una cosa es el plan y otra el partido
La estrategia de Colombia era clara: imponer jerarquía, manejar la pelota, encontrar a sus jugadores importantes y evitar que Uzbekistán creciera. Sin embargo, la táctica tuvo que ajustarse cuando el rival empató y cambió el ritmo emocional del partido.
En radio también se necesitan las dos cosas. La estrategia nos dice quién es la emisora, a quién le habla, qué lugar ocupa en la mente del oyente y por qué debería ser elegida, mientras que la táctica responde qué canción va ahora, cuánto habla el locutor, qué promoción se activa, cómo se abre una hora, qué hacer cuando el competidor lanza una campaña o cuando una canción empieza a cansar.
Sin estrategia, una emisora termina improvisando, y sin táctica, la estrategia se queda en un documento bonito que nadie vuelve a leer.
12. Dirigir es decidir
Lorenzo no está dentro de la cancha. No juega, pero decide.
El técnico de la Selección observa, interpreta, corrige, protege, arriesga y responde por el resultado, y ese es exactamente el papel de un director de programación.
No tiene que estar al aire. Incluso puede encargar a alguien a que haga la programación musical. No hace todos los turnos, no produce cada promo, no contesta cada llamada, pero sí es quien define el rumbo.
Una emisora musical necesita un técnico de verdad. Alguien que conozca su nómina, sepa leer al rival, no se enamore ciegamente de la posesión, entienda cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo cambiar y cuándo insistir.
En fútbol y en radio, ganar no consiste solo en tener talento, sino en poner ese talento a jugar donde más daño puede hacer.
Conclusión
Como dije al inicio, no soy comentarista deportivo, pero quiero usar algunos de sus términos para una mejor comprensión de lo que he hablado acá.
Diría que una emisora también necesita jerarquía, lectura de juego, manejo de los tiempos, variantes desde el banco y claridad para saber cuándo salir a presionar arriba, cuándo tocar de primera, cuándo cambiar de frente y cuándo dejar de especular.
Al final, tanto en el fútbol como en la radio, el partido no se gana solo con nombres, historia o camiseta. Se gana leyendo la cancha, entendiendo las fortalezas propias, detectando por dónde puede hacer daño el rival y tomando decisiones antes de que el marcador obligue a correr detrás de la pelota.
Ahora solo espero que esta Selección salga adelante, siga ganando más partidos y nos brinde más alegrías a los colombianos.

Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
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