Rebe Aguilera/Locutora y coach de voz; “La comunicación efectiva comienza con la empatía”

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Con una trayectoria que ha pasado por la radio, la televisión, el teatro y la producción audiovisual, Rebe se ha consolidado como una figura versátil dentro de los medios de comunicación. Su experiencia como conductora, actriz y coach de voz le ha permitido desarrollar una visión amplia sobre la importancia de conectar con las audiencias a través de distintos formatos y plataformas.

Durante esta conversación comparte cómo descubrió su pasión por la comunicación, los aprendizajes que le dejaron sus experiencias en medios y su paso por Chile, además de reflexionar sobre la evolución del entretenimiento con las redes sociales y los retos actuales de quienes buscan abrirse camino en esta industria.

¡Esto fue lo que nos compartió sobre su experiencia en los medios!

Desde muy joven comenzaste en la televisión y después te desarrollaste en radio, teatro y cine. ¿Qué fue lo que más te atrapó de los medios y cómo descubriste que la comunicación era tu camino?

Yo me relacioné con los medios de comunicación prácticamente desde que nací. La verdad es que crecí dentro de este ambiente porque mi papá se dedicaba a la comunicación; él también fue locutor y actualmente ya está jubilado. Además, tengo un tío que es productor de televisión, así que siempre estuve rodeada de este mundo. Desde pequeña convivía con compañeros locutores de mi papá y en mi casa siempre se hablaba de radio, televisión y comunicación.

No sólo era escuchar programas o consumir contenido, también estaba esta parte de analizar todo. Recuerdo que veíamos algún programa de televisión y en mi casa comenzaban comentarios como: “¿Dónde está el productor?”, “Le falta esto”, “Le sobra aquello”. Sin darme cuenta, eso terminó siendo parte de mi formación y de mi manera de entender los medios.

Por eso realmente nunca tuve que hacerme el típico test de “¿qué quieres ser de grande?”. Siempre supe que quería dedicarme a esto. Primero soñaba con hacer radio porque me encantaba la idea de que la gente conociera mi voz y mi nombre, pero no necesariamente mi imagen. Después ya pensaba en llegar a la televisión y hacerme conocida ahí también. En aquel tiempo todavía existía mucho esta magia de la radio, donde podías conectar profundamente con las personas sólo a través de la voz.

Comencé formalmente en radio hace casi 19 años y mis primeras experiencias en televisión fueron algunas participaciones en programas gruperos cuando tenía alrededor de 13 años. Desde entonces entendí que la comunicación era mucho más que un trabajo; era el lugar donde realmente me sentía feliz y donde podía expresarme de forma natural.

Has trabajado tanto frente a cámaras y micrófonos como detrás de producción y dirección. ¿Qué aprendizajes te ha dejado conocer distintas áreas de la industria audiovisual?

El aprendizaje más valioso ha sido descubrir que el trabajo detrás de cámaras es muchísimo más complejo y fascinante de lo que imaginaba. Yo tenía una idea muy distinta cuando empecé a estudiar comunicación. Incluso bromeaba con mis compañeros cuando decían que amaban la producción, porque yo pensaba: “No es cierto, todos queremos ser estrellas y cuando no se puede, entonces te vas detrás”. Honestamente así lo veía al inicio.

Pero cuando entras a la universidad y comienzas a involucrarte en todas las áreas, entiendes que producir, dirigir y coordinar un proyecto requiere muchísimo talento y sensibilidad. Yo no estudié actuación como parte de mi carrera porque todavía no existía esa especialidad en ese momento en la universidad; sin embargo, conocer todo el proceso creativo me hizo enamorarme de la producción y la dirección.

La dirección, especialmente, me parece algo mágico. Mucha gente cree que el director es solamente quien dice qué hacer, pero para mí es quien logra unir las ideas y capacidades de absolutamente todos los involucrados para construir un mismo objetivo. Es alguien que coordina talentos, emociones y creatividad para convertirlos en un contenido completo y funcional. Ese verdadero liderazgo es algo que aprendí a admirar muchísimo.

Además, cuando decidí irme de intercambio a Chile fue porque sentía una gran necesidad de aprender más. Aunque estudiaba en una gran universidad, yo ya trabajaba en medios desde antes y muchas veces sentía que la teoría no siempre coincidía con la realidad de la industria. Tenía mucha hambre de conocer otras maneras de trabajar y otros niveles de exigencia.

La experiencia en Chile fue impactante porque el sistema educativo era completamente diferente. Trabajaban con una disciplina y una preparación técnica mucho más rigurosas. Mientras aquí hacíamos ciertas cosas de manera más básica, allá tuve que enfrentarme a herramientas y exámenes avanzados que me sacaron totalmente de mi zona de confort. Fue un golpe muy fuerte, pero también una experiencia que me ayudó muchísimo a crecer profesional y personalmente.

Además del aprendizaje técnico, también descubrí otra forma de apreciar el arte y el cine. Siento que en Chile hacen cosas impresionantes en el ámbito cinematográfico, aunque muchas veces les falta difusión internacional. Sin duda, esa etapa me ayudó a abrir la mente, a cuestionarme más y a entender que nunca dejas de aprender en esta industria.

Además de ser conductora y actriz, también eres coach de voz hablada. ¿Qué tan importante consideras que es la voz para conectar con una audiencia y qué errores son los más comunes al comunicar?

La voz es absolutamente fundamental para conectar con las personas. Creo que tiene un poder impresionante porque puede transmitir emociones, personalidad, intención y verdad incluso antes de que alguien procese el mensaje completo. A mí me pasa muchísimo que escucho una voz y automáticamente empiezo a pensar en su timbre, su colocación y su textura. Es algo que ya hago de manera natural.

La voz, cuando está bien trabajada —o incluso cuando alguien tiene ese talento nato— puede atrapar completamente a una audiencia. Hay voces que funcionan casi como una melodía; tienen una musicalidad capaz de generar emociones y crear una conexión inmediata. Es un instrumento poderosísimo de comunicación y muchas veces no somos conscientes de ello.

Precisamente por eso comencé a dar clases de voz hablada desde los 21 años, cuando regresé de Chile. Después de tantos años estudiando locución, conducción y actuación, varias escuelas me dieron la oportunidad de compartir lo que había aprendido y eventualmente comencé a desarrollar mi propio método.

Con el tiempo entendí que cada tipo de público y cada evento requieren una comunicación distinta. No todos los conductores funcionan para todo, y creo que parte del crecimiento profesional está en reconocer para qué eres bueno y para qué no. Por ejemplo, yo admiro muchísimo a los animadores porque tienen una habilidad impresionante para improvisar, sostener públicos complejos y mantener la energía constantemente. Parece sencillo, pero en realidad requiere muchísima técnica y preparación.

En cuanto a los errores más comunes al comunicar, para mí el principal problema es el ego, tanto del emisor como del receptor. Muchas veces hablamos solamente para confirmar que tenemos razón y no realmente para conectar o escuchar al otro. El emisor quiere convencer y el receptor sólo quiere validar sus propias ideas. Entonces no existe una verdadera apertura al diálogo.

Cuando eliminamos el ego, la comunicación cambia completamente porque empezamos a escuchar de verdad, a entender las necesidades del público y a permitirnos descubrir nuevas perspectivas. A partir de ahí ya puedes trabajar técnicas, estructura, voz y discurso, pero la verdadera comunicación comienza cuando estamos dispuestos a escuchar.

A lo largo de tu carrera has conducido desde certámenes de belleza hasta eventos políticos y de entretenimiento. ¿Cómo te preparas para adaptarte a públicos y contextos tan distintos?

Cada tipo de evento tiene una complejidad completamente diferente y requiere una preparación muy específica. Por ejemplo, los certámenes de belleza son eventos muy particulares porque la mayoría del público asiste para apoyar a una participante específica. Muchas veces ni siquiera van porque amen el certamen como tal, sino porque quieren ver ganar a alguien cercano o conocido.

Por eso lo primero que hago es analizar qué tipo de público voy a tener enfrente. No es lo mismo conducir un certamen en una comunidad pequeña que uno nacional o internacional. Debes entender el contexto cultural, la región, los modismos y hasta la manera en la que la gente se comunica para lograr conectar con ellos de una forma mucho más natural.

En los eventos políticos el reto es todavía más complejo porque normalmente trabajas con personas muy preparadas en discurso y comunicación. Son públicos y equipos sumamente exigentes, así que debes cuidar muchísimo cada palabra, cada intención y cada mensaje que transmites.

Y en entretenimiento el reto también es enorme. Mucha gente piensa que entretener es simplemente hablar o tener carisma, pero en realidad requiere muchísima técnica. Necesitas construir un ritmo, mantener la atención, tener dinámicas, saber reaccionar al público y generar emociones constantemente. Es un trabajo mucho más elaborado de lo que parece y por eso tengo muchísimo respeto por quienes se dedican completamente a ello.

Tu especialidad han sido los espectáculos y el entretenimiento. ¿Cómo has visto evolucionar esta fuente con la llegada de redes sociales y las nuevas plataformas digitales?

Yo llegué a los espectáculos un poco por azares del destino, aunque el entretenimiento siempre me gustó muchísimo. Desde mis inicios trabajé en programas musicales y contenido relacionado con artistas, especialmente del género grupero, así que poco a poco terminé involucrándome más en esta fuente.

Hoy las redes sociales cambiaron completamente la manera de consumir entretenimiento. Ahora gran parte de lo viral gira alrededor de influencers y de la vida privada de las personas. Incluso tengo una pequeña sección en TikTok llamada “La Chisma”, donde cuento noticias o temas de entretenimiento en formatos muy cortos, y he notado que actualmente lo que más atrae al público es justamente el escándalo o el “argüende”.

Antes el periodismo de espectáculos estaba mucho más enfocado en las trayectorias, la música, los proyectos y el talento de los artistas. Había un trabajo más cuidado y más centrado en lo profesional. Ahora el interés muchas veces está en la vida personal y en todo lo que ocurre alrededor de las figuras públicas.

Eso hace que el trabajo sea mucho más demandante y abrumador, porque constantemente aparecen nuevas personalidades y nuevas plataformas. Sin embargo, también tiene algo muy positivo: las redes sociales han permitido descubrir talentos increíbles que probablemente jamás hubieran tenido espacio en televisión o radio tradicional.

Creo que vivimos una etapa muy interesante porque tenemos acceso a absolutamente todo al mismo tiempo. Hay muchísima información, muchísimas voces y muchísimas formas de comunicar, pero también eso hace que, de alguna manera, sepamos un poco de todo y al mismo tiempo no profundicemos realmente en nada.

Después de tantos años en medios, teatro, radio y prensa, ¿qué consejo le darías a los jóvenes que quieren abrirse camino en la comunicación y el entretenimiento?

Lo primero sería tener un objetivo verdaderamente claro. Y no me refiero solamente a decir “quiero ser famoso” o “quiero crear contenido”, sino entender realmente para qué quieres hacerlo y qué mensaje quieres transmitir.

Hoy existen muchísimas plataformas y cada una funciona de manera completamente distinta. TikTok, Instagram y YouTube tienen lenguajes, públicos y dinámicas diferentes, así que primero debes entender cuál es el espacio en el que te sientes más cómodo y por qué quieres estar ahí.

También creo que la paciencia es fundamental. En comunicación y entretenimiento necesitas aprender a resistir, persistir y seguir avanzando incluso cuando las cosas no suceden rápido. Nada ocurre de la noche a la mañana y muchas veces las personas sólo ven el resultado, pero no todo el trabajo, preparación y frustración que existe detrás.

Además, siento que muchas personas buscan entrar a este mundo solamente por fama o por beneficios superficiales, como colaborar con marcas o recibir cosas gratis. Pero eso no puede ser tu único objetivo porque tarde o temprano te vas a quedar vacío. Lo importante es encontrar un propósito real dentro de lo que haces.

Por ejemplo, aunque a mí genuinamente no me apasiona enterarme de la vida privada de todo el mundo, encontré un sentido interesante en el entretenimiento: darle a la gente un momento para distraerse, relajarse y olvidarse un poco de sus problemas. Ahí entendí cuál era mi verdadero propósito dentro de este tipo de contenido.

También considero que jamás debes dejar de prepararte. La comunicación no es algo fortuito; requiere estudio, especialización, desarrollo humano, inteligencia emocional y muchísima observación. Siempre hay que seguir aprendiendo para poder crecer y construir mensajes que realmente conecten con las personas.

Conoce más de Rebe con estas 5 cualidades con las que ella se identifica:

  • Amorosa 
  • Respetuosa
  • Honesta 
  • Observadora 
  • Escucha activa

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Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

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