Con motivo del Día del Niño, vale la pena hacer una pausa y mirar hacia atrás. No para quedarnos en el pasado, sino para recordar cómo era ese medio que acompañó tantas infancias: La radio. Un aparato que no pedía pantallas, que no exigía atención visual, pero que lograba construir mundos enteros con solo una voz, una canción o una risa al aire.
Para muchos, la radio de su niñez era compañía constante. Sonaba en la cocina, en el coche rumbo a la escuela o en la sala mientras la familia convivía. Era ese espacio donde las voces se volvían familiares, donde los locutores parecían parte del hogar y donde las canciones marcaban etapas sin que uno se diera cuenta. No había algoritmos, había hábitos. No había playlists personalizadas, había estaciones que definían tu día.
Quienes hoy ya somos adultos seguramente recordamos una radio distinta: Más local, más cercana, con dinámicas telefónicas que hacían sentir posible el contacto directo. Marcar a cabina era casi un ritual, una mezcla de emoción y nervio. Ganar un concurso no solo significaba un premio, sino la emoción de escucharte al aire, de formar parte de algo que parecía enorme.
En mi caso, aunque tampoco han pasado tantos años desde que dejé de ser niña (jajaja), la radio también tiene un lugar especial en mis recuerdos. Crecí escuchando Alfa 91.3, una estación que, curiosamente, siempre sentí muy cercana por una simple coincidencia con mi nombre. Cada mañana, camino a la escuela, mi papá y yo sintonizábamos la frecuencia. Entre risas, música y ocurrencias, el trayecto se volvía más ligero.
Recuerdo en especial un programa: ‘Toño Esquinca y la muchedumbre’. Intentamos muchas veces marcar para participar en sus dinámicas, pero nunca tuvimos suerte. Aun así, eso no importaba demasiado. Lo importante era el momento compartido, esa rutina que, sin saberlo, se convirtió en memoria. Y sí, es increíble pensar que ese programa sigue al aire hasta hoy.
La radio ha cambiado, como todo. Hoy compite con plataformas digitales, redes sociales y contenido bajo demanda. Sin embargo, hay algo que permanece: Su capacidad de acompañar. Porque más allá de la tecnología, la radio siempre ha sido eso, una voz que está contigo sin importar dónde estés.
¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando piensas en la radio de tu infancia?
Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.















