Un gran amigo me llamó la semana pasada a contarme que le estaban ofreciendo una emisora de FM en Cali, Colombia. Es una frecuencia legal y tiene una marca reconocida en la ciudad.
Mi amigo me preguntó si valía la pena invertir sus ahorros en ella, ahora que está pensionado. Al fin y al cabo, es el sueño de muchos de quienes hemos trabajado en la radio.
Yo simplemente le dije que, antes de invertir esos ahorros que tanto le costaron guardar, le diera una leída a mi artículo «Tener una emisora: el sueño de todo radiodifusor» que publiqué en agosto de este año.
En ese artículo hablé de las posibilidades de comprar o tomar en arriendo una emisora que ya esté funcionando. También de los costos, riesgos y dificultades que representa una aventura de ese tamaño en el momento actual de la radio.
Incluso grabé un video que habla claramente de esa posibilidad:
Sí, es que para muchos de quienes hemos trabajado toda la vida en radio existe un sueño que tarde o temprano se nos ha pasado por la cabeza: tener nuestra propia emisora.
No simplemente dirigirla o programarla. Hablo de tener la posibilidad de decidir qué formato manejar, qué música tocar, qué talentos contratar, a qué público dirigirse y cómo manejar el negocio.
Pero después de publicar el artículo y el video, quedó pendiente otra pregunta que seguramente algunos se han hecho: ¿Y si en lugar de comprarle la emisora a alguien consigo directamente una frecuencia del Estado?
La respuesta es sí. Es posible. El problema es que no funciona como mucha gente podría imaginar.
La frecuencia no se compra
Para comenzar, hay que aclarar algo importante. Las frecuencias de radio forman parte del espectro radioeléctrico, que es un bien público administrado por el Estado. Por eso, aunque en el lenguaje cotidiano hablamos de alguien que «es dueño de una frecuencia», jurídicamente lo que existe es una concesión que autoriza a una persona o empresa a prestar el servicio de radiodifusión y utilizar determinado canal.
En el caso de la radio comercial, esa concesión la otorga el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, MinTIC, mediante un contrato. Actualmente las concesiones comerciales se otorgan por diez años.
Es decir, si usted quiere comenzar una emisora desde cero no tiene que buscar al propietario de una frecuencia. Tiene que conseguir que el Estado le otorgue una.
¿Dónde se solicita?
Aquí viene posiblemente la primera sorpresa. No existe una ventanilla de MinTIC donde uno llegue y diga: «Quiero una frecuencia FM en Pereira. ¿Tienen alguna disponible?». Tampoco basta con revisar el dial, encontrar un espacio aparentemente vacío y solicitarlo.
Las frecuencias que pueden utilizarse para radiodifusión están incluidas dentro del Plan Técnico Nacional de Radiodifusión Sonora, elaborado con participación de la Agencia Nacional del Espectro, ANE. Allí se establecen los canales y las condiciones técnicas bajo las cuales podrían funcionar nuevas estaciones.
Pero que técnicamente exista un canal no significa que esté disponible inmediatamente para cualquier interesado. MinTIC tiene que decidir abrir un proceso para otorgarlo. Y este es probablemente el mayor inconveniente para quien sueña con conseguir una emisora comercial directamente del Estado: usted no puede escoger cuándo aparecerá la oportunidad ni necesariamente dónde aparecerá. Tiene que esperar una licitación.
Así se obtiene una emisora comercial
Cuando MinTIC decide entregar nuevas concesiones comerciales abre un proceso de selección objetiva mediante licitación pública.
En los pliegos se indican las frecuencias y áreas de servicio disponibles, además de los requisitos jurídicos, técnicos y económicos que deberán cumplir quienes quieran participar. Pueden aspirar personas naturales o jurídicas que reúnan las condiciones establecidas en el proceso.
Por eso, alguien interesado seriamente en conseguir una emisora debería comenzar por mantenerse pendiente de las convocatorias de MinTIC. Cuando aparezca una frecuencia que le interese deberá estudiar cuidadosamente los pliegos, demostrar que cumple las exigencias establecidas y presentar su propuesta. Y aquí entra inevitablemente el dinero.
Quien resulte adjudicatario debe pagar los derechos de concesión y también el valor adicional que haya ofertado dentro del proceso. Actualmente los derechos básicos corresponden a 339,27 Unidades de Valor Básico, UVB, pero esa cifra no debe confundirse con el costo total de conseguir la frecuencia, porque la licitación puede incluir ese valor económico adicional. Después vendrá toda la parte técnica.
El adjudicatario debe presentar el estudio correspondiente, conseguir el concepto de la Aeronáutica Civil relacionado con la ubicación y altura de la torre o mástil, pasar por la revisión técnica de la ANE y obtener el Cuadro de Características Técnicas de Red.
Solo después de cumplir esos requisitos se suscribe el contrato de concesión que autoriza la instalación y operación de la emisora y el uso de la frecuencia.
Y todavía faltaría montar la estación. Transmisor, sistema radiante, torre, enlaces, estudios, consolas, computadores, energía, personal, derechos de autor, arriendo o compra del sitio de transmisión y suficiente capital de trabajo para mantener la operación mientras el negocio despega.
Es decir, que el Estado le adjudique la frecuencia no significa que le entregue una emisora funcionando. Le entrega el derecho de construirla y operarla.
El verdadero problema es que las oportunidades aparecen poco
Este punto me parece especialmente importante. Quien tenga el dinero para comprar una emisora existente puede salir al mercado y buscar quién quiere vender. Quien quiera conseguirla directamente del Estado depende de que MinTIC abra una licitación. Y eso no sucede todos los años.
En agosto de 2020, por ejemplo, el Ministerio abrió una etapa de manifestación de interés para estudiar la entrega de nuevas concesiones comerciales en AM y FM. Hacía 11 años que el Gobierno no adelantaba un proceso de ese tipo. La respuesta permite medir el apetito existente: se presentaron 4.363 interesados de todo el país.
Por eso, paradójicamente, alguien puede tener todo preparado para montar una emisora y pasar años sin encontrar una frecuencia comercial nueva a la cual aspirar en la ciudad que le interesa.
Este es un detalle que hace que comprar o tomar en arriendo una estación existente continúe siendo, en muchos casos, un camino más rápido.
¿Y las emisoras comunitarias?
Existe otra posibilidad que merece mencionarse, aunque es un negocio completamente diferente. MinTIC también abre convocatorias para entregar frecuencias comunitarias. Y estas oportunidades han aparecido con mayor frecuencia que las comerciales.
Pero aquí hay una diferencia fundamental: usted, como persona particular o empresario, no puede simplemente presentarse para conseguir una comunitaria.
La concesión debe ser solicitada por una comunidad organizada, entendida como una asociación sin ánimo de lucro integrada por personas naturales o jurídicas que trabajan en beneficio del desarrollo local y la participación comunitaria. Además, debe cumplir los requisitos sociales, jurídicos y técnicos establecidos en cada convocatoria.
Por eso no se trata de crear rápidamente una fundación simplemente para conseguir una frecuencia más barata.
La radio comunitaria tiene una finalidad diferente de la comercial. Puede recibir ingresos y publicidad, y muchas estaciones comunitarias trabajan hoy con un nivel profesional comparable al de cualquier emisora comercial. Pero la concesión pertenece a una organización sin ánimo de lucro, está orientada al servicio de una comunidad determinada y tiene restricciones que no tiene una estación comercial.
Por ejemplo, no puede convertirse libremente en un activo que después se venda o arriende a un empresario, ni está pensada para construir una cadena comercial nacional.
Así que puede ser una excelente alternativa para una asociación, fundación u organización que ya tenga trabajo real dentro de una comunidad y quiera utilizar la radio como parte de su proyecto. Pero no debería verse simplemente como una manera económica de conseguir una emisora comercial.
Entonces, si quisiera intentarlo, ¿por dónde comenzaría?
Yo no comenzaría comprando un transmisor. Tampoco alquilaría un estudio ni contrataría locutores. Primero definiría dónde quiero operar y qué tipo de emisora quiero tener. Después revisaría periódicamente la información de MinTIC y los procesos de radiodifusión sonora para saber cuándo aparece una nueva licitación comercial.
El propio Ministerio señala que estos procesos se anuncian públicamente cuando se determina su realización.
También estudiaría el Plan Técnico Nacional para entender qué posibilidades de espectro existen en las zonas que me interesan. Y prepararía desde antes la estructura financiera, jurídica y técnica necesaria. Porque cuando finalmente aparezca una licitación interesante no será el momento de comenzar a averiguar cómo funciona el negocio. Será el momento de competir por la frecuencia.
¿Es más barato conseguirla del Estado?
En principio podría parecer que sí. Usted no está pagándole a un concesionario el valor comercial que ha acumulado una emisora durante años por su frecuencia, instalaciones, marca, audiencia y facturación.
Pero eso no significa que vaya a conseguir una emisora barata. Tendrá que competir dentro de una licitación, asumir los pagos correspondientes y posteriormente construir toda la infraestructura desde cero.
Y hay otro costo que no aparece en ninguna hoja de cálculo: el tiempo. Si usted quiere específicamente una FM en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla o cualquier mercado determinado, nadie puede garantizarle que próximamente vaya a aparecer una nueva frecuencia comercial disponible allí.
En cambio, si encuentra una emisora existente cuyo concesionario quiere vender o arrendar, el proceso puede comenzar inmediatamente. Por eso son dos caminos completamente diferentes.
Conclusión
Sí es posible conseguir una emisora de radio directamente del Estado colombiano sin comprar ni tomar en arriendo una que ya exista. Pero no se trata de ir a MinTIC a solicitar la frecuencia que uno quiera.
En radio comercial hay que esperar a que el Estado abra una licitación para determinados canales y áreas de servicio, cumplir los requisitos, competir por la adjudicación y, si se gana, realizar posteriormente todo el proceso técnico necesario para poner la estación al aire.
La radio comunitaria ofrece otra posibilidad y sus convocatorias han sido más frecuentes, pero está destinada a organizaciones sin ánimo de lucro vinculadas realmente con una comunidad y no a empresarios que simplemente busquen una forma más económica de conseguir una frecuencia.
Así que ese viejo sueño de tener una emisora propia todavía puede cumplirse sin tener que comprarle una a alguien. Lo difícil no es solamente tener el dinero. A veces lo más difícil es que aparezca la frecuencia.

Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, España, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
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