
El 28 de mayo de 2015, Abel Quiñónez recibió la estrella número 72 del Las Vegas Walk of Stars, un reconocimiento a una trayectoria construida alrededor de la radio, la programación, la producción y el desarrollo de contenidos para el mercado hispano. Ese mismo día, el Condado de Clark proclamó oficialmente el “Día de Abel Quiñónez”.
Más de una década después, aquella estrella sigue siendo algo más que un reconocimiento personal. Representa el trabajo de una generación de profesionales que ayudó a construir la radio hispana desde detrás del micrófono, pero también desde las oficinas de programación, producción y consultoría.
Quiñónez desarrolló su carrera entre México y Estados Unidos, trabajando en mercados como California, Arizona y Nevada, además de crear proyectos como Los Hijos de la Radio y desarrollar servicios de consultoría, producción e imagen para numerosas estaciones hispanas.
Lo interesante es que, 11 años después, la estrella continúa recordando algo que hoy adquiere todavía más valor: detrás de una estación que logra conectar con su audiencia, normalmente existe alguien que entiende de música, mercado, talento, producción y cultura.
En una industria que hoy habla de inteligencia artificial, automatización, data y centralización, reconocimientos como este permiten poner en perspectiva el valor del conocimiento acumulado.
La tecnología cambia. Las plataformas cambian. Los formatos cambian. Pero una trayectoria capaz de dejar huella necesita algo que ninguna herramienta puede acelerar: tiempo, criterio y resultados.
Once años después, la estrella de Abel Quiñónez sigue ahí.
Y también la historia de radio que la llevó hasta Las Vegas.















