La comunicación puede tomar distintas formas, pero cuando se combinan la pasión por el cine, el dominio de la voz y la experiencia frente al micrófono, surgen nuevas maneras de conectar con las audiencias. El entrevistado ha construido un camino profesional que reúne el periodismo cinematográfico, la locución, el doblaje y la docencia, disciplinas que le han permitido desarrollar una mirada más amplia sobre el ejercicio de comunicar y entender la importancia de adaptarse a diferentes formatos y públicos.
A lo largo de esta conversación, comparte su experiencia dentro de la radio y su llegada a espacios como Nuevecito y E-Motions en Reactor 105.7 FM, además del crecimiento de proyectos como Cinestesia. También reflexiona sobre el papel de la crítica cinematográfica, los retos de hablar de cine en un entorno dominado por las plataformas digitales, la importancia de la preparación para las nuevas generaciones de locutores y las oportunidades que ofrecen actualmente la radio, el doblaje, el podcast y la creación de contenido especializado.
¡Esto fue lo que nos contó!

Has construido una carrera que combina el periodismo cinematográfico, la locución, el doblaje y la docencia. Después de transitar por formatos tan distintos, ¿De qué manera ha evolucionado tu forma de comunicar?
Muchísimo. Trabajar en ámbitos tan diferentes me ha permitido comprender que comunicar no consiste únicamente en hablar correctamente, sino en saber cómo hacerlo, en qué momento y, sobre todo, entender a quién le estás hablando. Cada formato tiene sus propios ritmos, objetivos y dinámicas, y transitar entre ellos ha transformado de manera importante mi forma de expresarme, de relacionarme con las personas y de desarrollar cada proyecto.
Por ejemplo, el periodismo cinematográfico, la radio y la docencia tienen algo en común: aunque exista una preparación previa, siempre aparecen situaciones que están fuera de nuestro control. Puedes llegar con una entrevista, una clase o un programa perfectamente planeado y, de repente, surgir una falla técnica, reducirse el tiempo disponible, cambiar la reacción del público o presentarse alguna circunstancia que obligue a modificar el rumbo. Eso me ha enseñado que la improvisación es una herramienta indispensable.
Y no hablo únicamente de improvisar al momento de hablar o de encontrar otra manera de explicar una idea. También implica resolver problemas técnicos, adaptarse a las circunstancias, modificar el lenguaje dependiendo del público, mantener su atención y encontrar soluciones cuando no tienes a la mano todos los recursos que habías contemplado. La capacidad de reaccionar forma parte de la comunicación tanto como la preparación.
El doblaje, por otro lado, me enseñó una dimensión diferente: la precisión. En ese ámbito descubrí que una intención, una pausa, una respiración o una pequeña variación en el tono pueden modificar completamente lo que transmite una escena. Esa experiencia complementó mucho mi trabajo como locutor y docente, porque ahora soy más consciente de la musicalidad de la voz, de los silencios y de la carga emocional que puede tener una frase aparentemente sencilla.
También entendí que comunicar implica una constante adaptación interpersonal. No es lo mismo relacionarte con periodistas, personas de radio, actores y directores de doblaje que trabajar con estudiantes universitarios o con personas de otras edades. Cada entorno tiene códigos, dinámicas y expectativas diferentes. Para desenvolverse en ellos necesitas empatía, capacidad de escucha y flexibilidad.
Sin embargo, si tuviera que encontrar algo que todos estos caminos tienen en común, hablaría de la cultura general, la curiosidad constante y el conocimiento de nuestras propias herramientas vocales y expresivas. Todo lo que he aprendido me ha ayudado a comunicar de una manera mucho más consciente, flexible y humana. Hoy procuro que mi voz no se limite a transmitir información, sino que también comunique intención, emoción y cercanía, ya sea frente a un micrófono, una cámara, un personaje animado o un grupo de estudiantes.

Llegaste a Reactor 105.7 FM para formar parte de “Nuevecito” y desarrollar contenidos relacionados con el cine. ¿Qué representa incorporarte a una estación con una identidad tan definida y cómo buscas aportar desde tu propia experiencia?
Ha sido una oportunidad increíble formar parte de un programa de emisión diaria como “Nuevecito”, junto a María Letona, una locutora a quien respeto y admiro por su trayectoria y, particularmente, por la manera cercana en que conecta con la audiencia. Compartir el micrófono con alguien con esa experiencia representa un aprendizaje permanente y, al mismo tiempo, un estímulo para continuar creciendo profesionalmente.
En “Nuevecito” tenemos la posibilidad de abordar diferentes temas y desmenuzarlos desde perspectivas diversas. Al tratarse de un programa musical y de variedades, la dinámica es muy distinta a la de un espacio dedicado exclusivamente al cine. Un día podemos hablar de una tendencia cultural y al siguiente de una noticia del entretenimiento, de alguna experiencia cotidiana o de un tema que requiera investigación prácticamente inmediata.
Esa variedad hace que el trabajo sea muy divertido y enriquecedor. Como comunicadores debemos apoyarnos en nuestra cultura general, en las experiencias que hemos acumulado y, sobre todo, en nuestra capacidad para reaccionar rápidamente ante lo que ocurre al aire.
Mi acercamiento a la radio comenzó de una manera mucho más modesta, a través de proyectos independientes y autogestivos relacionados con el contenido cinematográfico. Eran espacios realizados principalmente con pasión, y ahí aprendí prácticamente desde cero todo lo que implicaba producir: investigar, escribir guiones, grabar, editar y comenzar a encontrar una voz propia.
Después tuve la oportunidad de colaborar en EXA Torreón 95.9 FM junto a Sofía Charles, una gran locutora. Esa experiencia fue fundamental para comprender el ritmo de la radio comercial y la disciplina necesaria para mantener un contenido atractivo para una audiencia amplia.
Posteriormente, a través de distintos cursos y talleres relacionados con la radio y el doblaje, conocí a Lucía Bernal, Ariadna Báez y Mayra de León, tres personas que fueron importantes en mi formación. Cada una aportó algo diferente a mi desarrollo profesional, pero especialmente Mayra, quien actualmente lidera la estación Interferencia del Instituto Mexicano de la Radio (IMER).
A partir de esa relación comencé colaborando con pequeñas secciones cinematográficas, en las que comentaba estrenos y hacía recomendaciones. Con el tiempo pude desarrollar mi propio proyecto, “Cinestesia”, que nació con la intención de construir un espacio donde el cine pudiera relacionarse con otras expresiones culturales, musicales y emocionales.
Este 2026, “Cinestesia” cumplió cuatro años al aire, y eso tiene un significado enorme para mí porque ha sido un proyecto construido con mucha constancia. Durante ese tiempo he podido realizar entrevistas con cineastas, actores y creadores, además de mantener una revisión semanal de estrenos cinematográficos y contenidos disponibles en plataformas de streaming.
En 2025 también surgió “E-Motions” en Reactor 105.7 FM, otro espacio relacionado con el cine, pero con una identidad diferente. Llegar a una estación con casi 22 años de historia representa un reto enorme por la cantidad de voces, locutores y proyectos emblemáticos que han pasado por esos micrófonos.
Todo eso implica una profesionalización muy grande y un compromiso permanente con el conocimiento general, particularmente con el musical. Estar al aire, independientemente de la estación, requiere una responsabilidad absoluta respecto a lo que se dice, la manera en que se dice y la relación que se construye con la audiencia. Siempre hay emoción y nervios, pero también existe una pasión absoluta por hacerlo.

El cine genera conversaciones, opiniones y emociones muy particulares. Desde tu experiencia como periodista cinematográfico, ¿Qué elementos consideras fundamentales para que una crítica o recomendación consiga realmente conectar con la audiencia?
Considero que una crítica cinematográfica debe servir para complejizar una película y no simplemente para reducirla a una calificación o a la idea de si es ‘buena’ o ‘mala’. Durante mucho tiempo existió una percepción popular del crítico como alguien cuya función principal era destruir una obra y concentrarse en señalar sus defectos. Me parece que esa visión es demasiado limitada y no representa realmente lo que debería hacer la crítica.
Para mí, el crítico debe convertirse en un agente de diálogo y reflexión. Su trabajo consiste en poner preguntas, ideas y temas sobre la mesa para que el público pueda encontrar nuevas maneras de acercarse a una película. Una crítica valiosa no debería intentar imponer una verdad absoluta, sino abrir distintas posibilidades de interpretación, señalar aspectos que quizá pasaron desapercibidos y relacionar la obra con su contexto social, cultural, político o emocional.
Incluso cuando una película tiene fallas evidentes, el análisis puede ir mucho más allá de enumerarlas. Hay que preguntarse por qué determinadas decisiones narrativas no funcionan, qué intención pudo existir detrás de ellas, qué conversación plantea la película y qué puede revelar sobre el momento histórico o cinematográfico en el que fue realizada. De esa manera, la crítica deja de ser únicamente una evaluación y se convierte en una interpretación de un discurso audiovisual.
También creo que existe una responsabilidad importante con el espectador. El crítico no debería decirle al público qué tiene que pensar, sino proporcionarle herramientas para que pueda construir su propia opinión. Cuando un texto consigue despertar curiosidad, generar una discusión o provocar que alguien vuelva a mirar una película desde otra perspectiva, entonces la crítica ha cumplido una función mucho más profunda que recomendar o desaconsejar un contenido.
Y para conectar con la audiencia también considero indispensable utilizar un lenguaje claro, cercano y accesible. La crítica cinematográfica no debería estar pensada exclusivamente para otros críticos o para un público especializado, porque eso puede convertirla en un ejercicio excluyente. Es posible hablar del cine con profundidad y rigor sin recurrir a tecnicismos innecesarios.
La intención debería ser construir un puente entre la película y los espectadores; un espacio que despierte curiosidad, genere reflexión y permita que más personas se sientan parte de la conversación cinematográfica.
Has prestado tu voz para marcas muy diversas y también has trabajado en doblaje. ¿Qué habilidades consideras indispensables para que un locutor pueda adaptarse a proyectos diferentes sin perder su autenticidad?
Creo que, antes que nada, un locutor debe desarrollar una enorme capacidad de escucha y observación. Muchas veces pensamos que este trabajo consiste únicamente en hablar, cuando en realidad requiere comprender el tono, el contexto y las necesidades específicas de cada proyecto.
A esto hay que sumar una técnica vocal sólida. La respiración, la dicción, la proyección, el manejo de los ritmos, las intenciones y los silencios son herramientas fundamentales, porque contar con esa base permite transitar con mayor libertad entre la radio, el doblaje, la conducción o incluso la docencia.
También considero indispensable tener cultura general y mantener una curiosidad permanente. Un comunicador necesita contar con referencias diversas para poder conversar y desenvolverse naturalmente frente a temas distintos. La preparación no puede limitarse a la técnica vocal.
Y, sobre todo, creo que es importante conservar una coherencia personal. Adaptarse a un proyecto no significa convertirse en una persona diferente o imitar una voz distinta cada vez. Significa entender qué necesita cada espacio sin perder la manera honesta de comunicar.
La personalidad, los valores y la intención de conectar con la audiencia deben permanecer presentes, independientemente del formato. Puedes cambiar de medio, de proyecto o de registro, pero debe existir algo reconocible que permita que tu manera de comunicar siga siendo auténtica.

Además de estar al aire, también formas a nuevas generaciones en universidades y centros especializados. ¿Qué es lo primero que buscas transmitir a quienes desean construir una carrera en la comunicación y la locución?
Lo primero que intento enseñarles es que la voz es importante, pero no lo es todo. Antes de aprender a modular, proyectar o interpretar un texto, necesitan desarrollar la capacidad de escuchar, observar y comprender a las personas. Un comunicador debe tener un interés genuino por el mundo que lo rodea, porque muchas de las mejores ideas y conversaciones surgen precisamente de la curiosidad y de la sensibilidad hacia las experiencias de los demás.
También les hablo mucho de disciplina y preparación constante. Existe la idea de que la locución depende exclusivamente del talento natural o de tener una voz agradable, pero la realidad es que se trata de una profesión que exige estudio, lectura, cultura general, técnica vocal y práctica permanente.
Además, vivimos en un entorno donde constantemente aparecen nuevos formatos, plataformas y públicos. Por eso, la formación nunca termina. Siempre hay algo nuevo que aprender y alguna herramienta que desarrollar.
Finalmente, intento que comprendan que el objetivo no debería ser únicamente salir al aire o conseguir reconocimiento. Lo importante es construir una comunicación honesta y significativa. La autenticidad es fundamental para generar una conexión que pueda mantenerse con la audiencia a largo plazo.
Un buen locutor puede cambiar de estación, programa o formato, pero si conserva una voz propia, una postura ética y un deseo genuino de comunicar algo valioso, tendrá mayores posibilidades de permanecer y crecer dentro de la profesión, incluso en un entorno como el de las redes sociales.
También ha sido muy gratificante compartir este proceso con mis alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México, particularmente en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, y en Centro MVS. Cada domingo tenemos la oportunidad de realizar un programa completamente en vivo y profesional en MVS Radio 102.5 FM. También está Maikolofoni, una agencia de locución comercial que ha apostado por los nuevos talentos de la locución publicitaria.
Estos espacios representan una oportunidad para que los estudiantes conozcan de cerca el trabajo profesional y entiendan que la preparación va mucho más allá de aprender a utilizar la voz.
Actualmente, los creadores de contenido hablan de cine a través de redes sociales, podcasts y video. Ante este escenario, ¿Cómo puede la radio mantenerse como un espacio relevante para conversar sobre el séptimo arte y acercarse a nuevas audiencias?
Creo que la radio puede continuar siendo un espacio muy relevante para hablar de cine precisamente porque no necesita competir bajo las mismas reglas que las redes sociales o el video. Tiene la posibilidad de ofrecer algo diferente: tiempo, escucha y compañía.
En las plataformas digitales, muchas veces el contenido cinematográfico está condicionado por la inmediatez, los algoritmos y la necesidad de captar la atención en pocos segundos. La radio, en cambio, permite desarrollar una idea con mayor profundidad, contextualizar una película, construir conversaciones y establecer una relación mucho más íntima con la audiencia a través de la voz.
Además, el cine y la radio comparten algo fundamental: la capacidad de estimular la imaginación. Aunque el cine es esencialmente visual, hablar de una película desde el sonido obliga al comunicador a describir atmósferas, emociones, música, actuaciones y sensaciones de una manera que active la imaginación del oyente. Esa puede convertirse en una fortaleza muy importante.
La radio puede aprovechar esa característica mediante entrevistas, recomendaciones temáticas, fragmentos sonoros, bandas sonoras y conversaciones que relacionen las películas con experiencias cotidianas. El objetivo es encontrar nuevas maneras de acercar el cine al público sin perder la esencia de la radio.
También considero fundamental entender que la radio actual no termina cuando se apaga el micrófono. Un programa cinematográfico puede continuar como podcast, generar clips para redes sociales, transmitirse mediante streaming y producir contenido complementario para distintas plataformas.
La radio aporta experiencia narrativa y una credibilidad construida a través de los años, mientras que las redes sociales ofrecen alcance y nuevas posibilidades de interacción. En lugar de verlas necesariamente como competencia, creo que pueden complementarse.

De cara al futuro de la industria, ¿Qué oportunidades encuentras para quienes buscan construir una carrera que combine la radio, la actuación de voz y la creación de contenido especializado, como ha ocurrido en tu propio camino profesional?
Creo que existen muchas oportunidades para quienes quieran combinar la radio, la actuación de voz y la creación de contenido especializado, principalmente porque las fronteras entre los medios son cada vez más flexibles.
El crecimiento del podcast, los audiolibros, el streaming, la narración documental y los contenidos digitales ha generado espacios para comunicadores que no solamente tengan una buena voz, sino que también sepan investigar, escribir, conducir, interpretar y relacionarse con públicos específicos.
En mi caso, especializarme en cine me permitió construir una identidad reconocible que puede desarrollarse tanto en la radio como en distintas plataformas digitales. Esa especialización también ayuda a darle coherencia a los diferentes proyectos y a encontrar una manera propia de comunicar.
La clave estará precisamente en construir perfiles híbridos y adaptables. Un contenido puede comenzar en la radio, transformarse en un podcast, convertirse en clips para redes sociales y, a partir de ahí, generar oportunidades para entrevistas, festivales, talleres o colaboraciones culturales.
Las nuevas generaciones ya no necesariamente tienen que elegir un solo camino. Pueden construir carreras mucho más amplias, siempre y cuando mantengan una formación constante, una voz auténtica y una verdadera pasión por comunicar algo que tenga valor.
Al mismo tiempo, también es importante reconocer la complejidad económica que acompaña a este tipo de carreras. Durante los primeros años, muchos proyectos son autogestivos y no siempre resulta sencillo monetizarlos de la manera que uno quisiera. Eso obliga, en muchas ocasiones, a combinar diferentes actividades y tener paciencia mientras se construye una trayectoria.
El crecimiento suele ser gradual. La constancia, la calidad del trabajo y la construcción de redes de contacto pueden abrir, con el tiempo, oportunidades en espacios mejor posicionados, donde existan pagos más justos y una mayor rentabilidad. Creo que esa combinación entre preparación, perseverancia y capacidad de adaptación será fundamental para quienes quieran desarrollarse profesionalmente en los medios.
Escúchalo en:
Cinestesia por Interferencia IMER los jueves de 15:00 PM a 16:00 PM https://www.imer.mx/interferencia/
E-Motions por Reactor 105.7 FM los viernes de 14:00 PM a 15:00 PM https://www.imer.mx/reactor/
Uteca Radio por MVS Radio 102.5 FM los domingos de 8:00 AM a 10 AM https://mvsnoticias.com/
Voz institucional de Horizonte 107.9 FM las 24 horas del día. https://www.imer.mx/horizonte/
Nuevecito por Reactor 105.7 FM todos los días de 9:00 AM a 12:00
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- Positivo
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Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.















