La radio ya no sólo se escucha: ahora también compite en video

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Imagen generada con ChatGPT

Disney+ y Hulu profundizan su apuesta por el video podcast mediante un acuerdo con iHeartMedia que llevará seis producciones de la compañía de audio a sus plataformas. Entre ellas aparecen Hey Jonas!, Pod Meets World, Fake Doctors, Real Friends y StraightioLab. El movimiento es importante por el tamaño de las compañías involucradas, pero conviene ponerlo en perspectiva: la idea de convertir contenidos nacidos alrededor de la radio en productos para televisión o video no comenzó con Disney, Hulu ni Netflix.

La radio hispana ya había experimentado con esa convergencia hace muchos años. Spanish Broadcasting System utilizó MegaTV para llevar a la televisión programas provenientes de sus estaciones. Desde 2009 existen antecedentes de El Chulo de la Mañana, El Vacilón de New York y El Circo de Puerto Rico, convertidos en contenidos televisivos bajo un concepto que llegó a promoverse como “Radio on TV”. Años después, producciones como Nación Z y programas vinculados al ecosistema radiofónico de SBS en Puerto Rico continuaron explorando esa relación entre micrófono y cámara.

Por experiencia propia dentro de la industria, incluso recuerdo que en Los Ángeles llegamos a plantear la posibilidad de desarrollar una versión de MegaTV desde la Costa Oeste, aprovechando contenidos y personalidades de estaciones de mercados importantes como Los Ángeles, Chicago y San Francisco. La propuesta nunca consiguió el presupuesto necesario y quedó como una buena idea. Pero demuestra algo importante: la industria ya entendía desde entonces que una personalidad de radio podía tener una segunda vida frente a una cámara.

Entonces, ¿qué está cambiando ahora?

No estamos descubriendo el hilo negro. Lo que cambió es la dimensión de la distribución. Antes, una compañía podía convertir su morning show de radio en un programa para un canal de televisión perteneciente al mismo grupo. Hoy, ese mismo concepto puede transformarse en podcast, videocast, clips para redes y contenido completo capaz de llegar a Disney+, Hulu, Netflix, ViX o cualquier otra plataforma interesada en competir por tiempo de consumo.

Eso también cambia la manera de producir radio. Una entrevista ya no necesariamente termina cuando se cierra el micrófono. Puede comenzar al aire, continuar en podcast, verse completa en video y posteriormente fragmentarse en contenidos para TikTok, Instagram o YouTube. Una buena idea puede convertirse en varios productos sin dejar de haber nacido en una cabina de radio.

Pero hay una diferencia fundamental: colocar cámaras dentro del estudio no garantiza absolutamente nada. La cámara no convierte un mal contenido en uno bueno. Para que esta transformación funcione, primero tiene que existir una conversación, una personalidad o una historia suficientemente interesante como para que alguien quiera continuar consumiéndola después de escucharla al aire.

Hace aproximadamente dos años, durante una entrevista, resumí lo que estaba observando con una frase:

“Ahora empezamos a ver la radio”.

Hoy quizá habría que ampliarla.

La radio comenzó a verse hace muchos años. Lo que estamos presenciando ahora es hasta dónde puede llegar aquello que comenzó frente a un micrófono.

Y ahí queda una pregunta para las estaciones:

¿Cuánto contenido valioso producen todos los días que todavía desaparece cuando termina la transmisión?

Porque la radio no dejó de escucharse.

Simplemente ya no cabe solamente dentro de una frecuencia.

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