
Mientras gran parte de las corporaciones de radio más importantes continúan apostando por fórmulas repetidas, programación nacionalizada y estructuras cada vez más corporativas, algunas compañías hispanas independientes están comenzando a ganar terreno desde algo mucho más simple: conexión local, identidad cultural y cercanía comunitaria.
Uno de esos casos es Solmart Media, grupo basado en Sarasota, Florida, fundado en 2014 por el ejecutivo radial Tomás Martínez y la reconocida periodista Mercedes Soler, ex corresponsal de Univisión y CNN en Español. Lo interesante no es solamente el tamaño del grupo, sino la manera en que ha logrado crecer dentro del corredor Tampa-Orlando-Lakeland, apostando por radio local, contenido regional mexicano, presencia comunitaria y expansión digital.
Actualmente, Solmart Media opera señales FM, AM, canales HD, streaming y plataformas digitales orientadas al público hispano de Florida, alcanzando a más de 1.5 millones de personas dentro del corredor I-4. Sus estaciones incluyen marcas como “La Zeta” y “La Número Uno”, enfocadas principalmente en regional mexicano y contenido local.
Y quizá ahí está una de las claves más importantes: mientras muchas grandes compañías reducen talento local y automatizan la programación para disminuir costos, grupos independientes están entendiendo que el oyente hispano todavía valora sentirse identificado con voces, promociones y contenidos cercanos a su realidad cotidiana.
Solmart Media incluso ha comenzado a integrar estrategias que mezclan radio tradicional con herramientas digitales, campañas de Google Ads, streaming, promociones y eventos locales, entendiendo que el futuro del audio hispano ya no depende solamente del transmisor, sino de la capacidad de construir comunidad alrededor de la marca.
Y no se trata únicamente de Florida. Casos recientes como Norsan Media en Austin y Jacksonville parecen confirmar algo que comienza a tomar fuerza dentro de la industria: las oportunidades más interesantes para la radio hispana ya no están únicamente en los gigantescos mercados tradicionales, sino también en compañías regionales que conocen profundamente a su audiencia y que todavía entienden el valor de la cercanía humana.
Porque mientras algunos grupos siguen ofreciendo “más de lo mismo”, las pequeñas compañías hispanas parecen estar apostando por algo mucho más difícil de automatizar:
la conexión real con su comunidad.















