¿Cómo se enteró usted de este artículo?
Lo más probable es que haya visto que lo estuve promocionando en mis redes sociales y logré captar su atención. Si eso fue así, logré algo supremamente importante, porque llamar la atención en medio de tanto “ruido” no es nada fácil.
Sí, siempre hablo de que hoy existen demasiadas opciones de información y entretenimiento: están las redes sociales, las plataformas de streaming de audio y video y, obviamente, están los medios tradicionales como la prensa, la televisión y la radio.
Hoy en día, todos luchamos por ganarnos la atención de la gente. Y no es que ya nadie use los medios tradicionales, por ejemplo, sino que sí acuden a ellos, pero les dedican cada vez menos tiempo por una razón sencilla: hay mucha información diferente y la gente siente temor de estar perdiéndose de algo.
Es posible que alguien sintonice su emisora, pero al mismo tiempo estará desplazándose en Instagram o Facebook a ver qué encuentra de interesante o está chateando en WhatsApp con otra persona.
Sí, es una guerra a muerte por la atención del público.
Y esto es algo que tenemos que entender, que digerir y que meternos en la cabeza. Ya no podemos hacer radio como la hacíamos en el siglo pasado. Antes nos podíamos demorar en un saludo, nos podíamos extender en una conversación, pero hoy en día hay que hacer un esfuerzo para mantener enganchada a la audiencia la mayor cantidad de tiempo posible.
Pero para lograrlo, primero hay que traerla a nuestra sintonía, hay que enamorarla, hay que coquetearle a ese oyente para que se decida a venir a probar lo que le estamos entregando, y para ello ya no basta con abrir simplemente un micrófono y saludar.
Hace casi 20 años un estudio reveló algo que sorprendió a muchos. Esa investigación concluía que el momento o la hora en la que la gente dejaba de escuchar una emisora no era cuando comenzaban los comerciales.
Realmente, la principal razón para dejar de escucharla era cuando el locutor comenzaba a hablar.
Estoy hablando de un estudio realizado en 2007, cuando las plataformas de streaming Spotify y YouTube apenas estaban comenzando a conquistar el gusto del público y no eran tan masivas como lo son hoy en día.
¿Pero sabe qué es lo peor? Que esa percepción ha seguido aumentando con el tiempo. Creo que ni hace falta mencionar investigaciones recientes para comprender esa realidad: basta con seguir nuestros propios hábitos y los de la gente que nos rodea para darnos cuenta.
Y aunque lo sabemos, aunque somos conscientes de eso, todavía hay muchos locutores, animadores y presentadores de radio que arrancan sus turnos o sus programas con el mismo formato de siempre: nombre de la emisora, nombre del programa, identificación de la canción que acaba de sonar, artista, eslogan, el clima, la hora, y para cuando se termina ese bloque de información general, ya pasaron entre diez y veinte segundos… y con ellos, se fueron muchos oyentes.
Y aquí entra en juego la “Optimización de Conversión” (CRO)
Volvamos al inicio. ¿Por qué llegó usted a mi artículo? ¿Por qué decide usted ver un video que le llamó la atención? ¿Por qué le dio like a una foto o a un reel de Instagram?
La respuesta es sencilla: en medio de tantas opciones, y mientras se deslizaba por la pantalla de su celular, seguramente usted vio algo que le llamó la atención. Pero no era el nombre de la plataforma. Fue ese titular, esa imagen, esa frase que lo enganchó, despertando su curiosidad para profundizar en la publicación.
En el mundo digital, a esta opción se le suele llamar “click-through” (tasa de interacción) o “headline” (gancho), e incluso algunos lo llaman “Conversion Rate Optimization” (optimización de conversión) o CRO, porque su función es convertir algo que usted vio en una acción: abrir, escuchar, seguir o quedarse.
Y ese desplazamiento continuo de su dedo en la pantalla no da opción a equivocarse. Una persona estará desplazándose y solo se detendrá si hay algo que le llamó la atención, porque hoy en día la velocidad es la que manda.
Y cuando ve eso que le llamó la atención, dará clic, entrará y juzgará en menos de 10 segundos si vale la pena quedarse ahí o si es mejor seguir “escroleando”.
Por eso usted, como conductor o locutor de radio, tiene más o menos ocho segundos para atrapar la atención de esa persona.
¿Qué es lo que hace a esa persona detenerse y abrir algo? El titular. El gancho. Algo que le provoca una emoción o le despierta curiosidad.
Y en radio ocurre lo mismo.
Y ojo con esto: esos “ocho segundos” no son solo para abrir el programa. Se repiten cada vez que usted toma el micrófono después de una canción, después de una pausa comercial o cuando cambia de tema.
En la práctica, su programa vive de miniarranques: usted tiene que volver a ganarse al oyente una y otra vez.
Promesa antes que dato
Si el oyente se está yendo justo cuando usted habla, el antídoto no es “hablar menos”, sino empezar mejor. Una regla muy simple ayuda: primero la promesa, luego el dato.
Dicho de otra forma: antes de decir “son las 8:10” o “vamos con…”, dígale al oyente qué va a ganar si se queda. ¿Qué viene? ¿Por qué le debería importar? ¿Qué le falta por saber?
Una fórmula útil para arrancar es esta: Promesa (lo que viene) + Beneficio (por qué importa) + Curiosidad (qué falta por saber).
Cómo enganchar a ese oyente en menos de 10 segundos
Un gancho irresistible le anuncia a la audiencia lo que viene… pero no revela todo. Siembra una duda. Despierta la curiosidad. Hace que el oyente no se despegue porque sabe que en instantes le van a contar algo que le llamó la atención.
Antes de presentarle algunas ideas, veamos un ejemplo rápido de “presentación pobre» y «presentación atractiva», para entender mejor lo que digo:
Ejemplo 1
- Pobre: “Hola, bienvenidos a mi programa. Son las 8 y 10 de la mañana, están escuchando X FM, yo soy Tito López y hoy vamos a hablar de salud y bienestar. Recuerden hidratarse, comer balanceado y hacer ejercicio…”.
- Atractivo: “En menos de 10 segundos le voy a derrumbar un mito: eso de que ‘hay que tomar 8 vasos de agua al día’ no aplica igual para todo el mundo… y le explico cómo saber cuánta agua necesita usted.”
Ejemplo 2
- Pobre: “A continuación veremos algunos consejos generales sobre alimentación. Empecemos por las calorías y los carbohidratos…”.
- Atractivo: “¿Usted también cree que comer de noche ‘engorda’ por arte de magia? Le cuento qué hay de cierto, qué es puro cuento y cómo evitar caer en esa trampa sin ponerse a sufrir”.
Algunas ideas claves para “enganchar” al oyente:
Espero que los ejemplos anteriores muestren la diferencia entre las diferentes formas de introducir un tema. ¿Cómo lograrlo siempre? Aquí le dejo algunas ideas:
- Entregue una “probadita” que capture la atención sin soltar la historia completa.
- Marque el tono: si el arranque suena plano o genérico, el oyente siente que le están dando “más de lo mismo” y se va a otro lado.
- Dé claridad y genere confianza: desde el inicio deje claro por qué lo que va a mostrar debería importarle al oyente y qué tipo de experiencia viene (entretenimiento, risa, drama).
- Suba la energía: un arranque fuerte, un titular llamativo, una frase que despierte la curiosidad activa del locutor y de la audiencia.
- Despierte la curiosidad: plantee un misterio que haga que el oyente se quede, que quiera saber más, que al final se entere de cómo se desarrolló la información.
- Haga preguntas ‘picantes’: esto lo han hecho desde hace mucho tiempo los noticieros de televisión. Dejan una trivia cuya respuesta se dará luego de los comerciales. O anuncian que en instantes dirán el nombre del asesino o del futbolista con mayor número de goles del torneo. Es que la curiosidad es un imán muy poderoso.
- Despierte y provoque emoción: los mejores “ganchos” hacen que el oyente sienta algo (asombro, alegría, vulnerabilidad… hasta miedo).
Ejemplos de ‘ganchos’ efectivos
Si a veces cuesta arrancar una conversación, un video o una idea, aquí van diez ejemplos que le pueden servir para abrir un tema:
- “Le apuesto a que a usted también le pasa esto… y por eso se está complicando la vida sin necesidad.”
- “Esto suena exagerado, pero le juro que pasa todos los días…”
- “¿Usted quiere una verdad incómoda? Aquí va…”
- “Si usted hoy solo cambia una cosa, que sea esta…”
- “En 8 segundos usted decide si esto le sirve o no… así que voy al grano.”
- “El problema no es que uno no tenga tiempo… es en qué se le está yendo.”
- “Pregunta rápida: ¿usted qué haría si mañana le quitan el celular por una semana?”
- “Esto no lo digo por ‘sentido común’; lo aprendí a las malas.”
- “Lo peor de este hábito es que parece normal… hasta que uno lo ve desde afuera.”
- “Quédese un momento: al final le dejo un truco de una sola frase que sí funciona.”
Tres claves para escribir mejores “ganchos”
Ya le entregué algunas ideas. Seguramente a usted se le ocurrirán muchas otras formas de “enganchar” a sus oyentes para que se queden, pero ahora veamos cómo lograr que sean efectivos:
- Mantenga esas frases o titulares cortos, específicos y emocionales. Y deje una pregunta o misterio abierto.
- Dígalos en voz alta. Antes de decirlos al aire, léalos y trate de ponerse en los zapatos de su oyente. Si a usted le dan ganas de saber más, si le sacan una sonrisa o le entra el afán por saber cómo va a terminar la historia, probablemente funcionen. Si suenan flojos, ajústelos con las reglas anteriores.
- Piense como si le tocara crear un tráiler de cine: un buen tráiler engancha a las personas, les deja claro de qué trata la película, pero no se la cuenta completa.
Y un detalle importante: no se trata de hablar más rápido ni de sonar nervioso. Se trata de empezar con intención: una frase clara que prometa algo y le dé al oyente una razón para quedarse. Claridad, no velocidad.
Conclusión
Hoy la atención es el activo más caro de la radio. Y como el oyente decide en segundos si se queda o se va, cada vez que usted abre el micrófono está compitiendo contra todo lo demás que esa persona tiene en la mano, en la cabeza y en la pantalla.
Por eso, el reto no es decir más cosas, sino elegir mejor la primera frase: prometer algo, explicar por qué importa y dejar una duda abierta.
Hágase un favor y pruebe esto: durante una semana evite el “saludo automático”. Cada vez que usted vaya a hablar, arranque con una promesa o una pregunta. Si al tercer día ya le resulta raro volver al “Soy Tito López en X FM y ya son las 8 y 10 de la mañana…”, usted mismo va a notar que está ganando algo que hoy vale oro: la atención de sus oyentes.

Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en Twitter como oscartitolopez.















