Como muchos de mis lectores lo saben, tengo 72 años. Soy lo que se conoce como un ‘adulto mayor’.
Muchos a esta edad ya están retirados, descansando, disfrutando de sus nietos, cuidando un jardín o simplemente sentados en un cómodo sofá, viendo televisión y descifrando sudokus.
Yo hice radio desde 1975. Además, desde 1986 comencé a madrugar a las 5 de la mañana para conducir morning shows. La radio ha sido parte integral de mi vida, mi gran pasión, y ha sido imposible desprenderme de ella.
Por eso escribo estos artículos en radioNOTAS. Por eso sigo haciendo programas de radio en Medellín, Colombia, y en la región de Valparaíso en Chile. Y por eso presto asesorías de radio a emisoras de Colombia, España, Chile y Costa Rica.
No soy capaz de quedarme quieto. Y precisamente por eso, desde hace un par de meses tuve la idea de leer mis artículos en YouTube, pensando en que habrá gente que prefiere oír y ver al autor de estos escritos contando sus experiencias y recomendaciones.
No ha sido fácil aprender por mis propios medios a crear videos. Sin embargo, he aprovechado las decenas de videos tutoriales que encuentro en YouTube para realizarlos.
No tengo grandes equipos. Realmente me defiendo con una webcam sencilla, un anillo de iluminación barato, un micrófono de pódcast Yeti Blue y dos softwares gratuitos: OBS para la grabación y Clipchamp para la edición.
Nada más.
Bueno, realmente algo más: uso diferentes plataformas de IA para crear imágenes, títulos y thumbnails (miniaturas) para mis videos.
Comencé hace un par de meses, yo solo, usando mi computador personal, el mismo que uso para escribir estas notas. Como dije, al principio simplemente leía el artículo del día frente a la cámara.
Pero pasó algo inesperado: mi video que habla de si vale la pena montar una emisora online comenzó a crecer. Actualmente tiene más de 30.000 vistas. Pero lo más sorprendente fue mi video llamado “Cuál es la diferencia entre radio AM y FM”. Tan pronto lo publiqué en YouTube comenzó a crecer. ¡Actualmente sobrepasa las 350.000 vistas!
Sí, más de trescientos cincuenta mil personas han visto este video:
Esa no era mi intención. Yo solo quería compartir mis artículos de radioNOTAS en video.
Pero al ver esas cifras vi que algo estaba haciendo bien y siento que se abrió una oportunidad que nunca había imaginado. Y desde entonces, desde el 28 de septiembre pasado, comencé a crear mis videos con más cuidado, dedicándoles más tiempo y atención.
Y estoy feliz por haber descubierto ese nuevo mundo a mis 72 años.
Nadie me enseñó. Todo lo he ido aprendiendo con tutoriales, consejos de ChatGPT y “untándome las manos de barro”.
Ni siquiera sé si los voy a monetizar. No es mi idea. Solo quiero divertirme, compartir mis conocimientos y aprender nuevas cosas. Y, especialmente, dejar un mensaje claro y contundente: si yo, a mis 72 años, pude hacerlo, usted también puede hacerlo sin importar su edad.
Y por eso quise escribir este artículo.
Si yo puedo, usted también
Durante mucho tiempo hemos asociado la figura del creador de contenido con alguien joven, frente a un teléfono, hablando rápido, usando expresiones que no todos entendemos y, en algunos casos, bailando frente a la cámara.
Eso puede llevar a que alguien de 50, 60, 70 años o más piense que llegó tarde a la fiesta.
Pero no necesariamente.
De hecho, mientras las plataformas suelen preocuparse por establecer una edad mínima para utilizarlas, resulta difícil encontrar alguna que diga que después de determinada edad hay que entregar la contraseña, apagar la cámara e irse para la casa. YouTube e Instagram, por ejemplo, establecen edades mínimas de uso, pero no una edad máxima para crear contenido.
Y los ejemplos comienzan a demostrar que tener unos cuantos años encima puede convertirse, más que en una desventaja, en un poderoso elemento diferenciador.
¿Demasiado viejo para TikTok?
Lillian Droniak tiene 96 años y es conocida en redes como Grandma Droniak. Al momento de escribir esta nota supera los 15 millones de seguidores en TikTok. Habla de su vida, de sus citas, de las fiestas que hace en la residencia donde vive, de sus experiencias y de cualquier cosa que se le ocurra.
Uno de sus videos, en el que establecía las reglas que deberían cumplirse en su funeral, superó los 50 millones de reproducciones. Otro, acerca de su primera cita en 25 años, pasó de los 70 millones.
Es decir, si alguien piensa que a los 70 años ya está demasiado viejo para comenzar en TikTok, todavía dispone de unos 26 años para alcanzar a Grandma Droniak.
Pero no es un caso aislado. Barbara Costello, conocida como Brunch With Babs, comenzó a publicar videos en TikTok cuando ya tenía 72 años. Era maestra de preescolar jubilada y ni siquiera estaba interesada en las redes sociales. Su hija la convenció de grabar un video preparando una receta familiar.
Hoy, a los 78 años, tiene alrededor de 4,4 millones de seguidores en TikTok y más de 4 millones en Instagram. Sus contenidos giran alrededor de recetas, trucos para el hogar, familia y experiencias de vida.
También está Rosa Vallejo, una española de más de 85 años que, junto con su nieto, ha conseguido más de 11 millones de seguidores entre TikTok e Instagram con contenidos de humor, viajes, bailes y situaciones cotidianas.
Y en México, TikTok ha destacado casos como el del músico Luis Santini, convertido en el llamado “Abuelo de TikTok”, quien ya había superado el millón de seguidores compartiendo música, humor y su personalidad.
No todo tiene que ser humor
Probablemente uno de los mejores ejemplos para quienes tienen conocimientos profesionales que podrían compartir es Rick Beato. Beato es músico, productor e ingeniero de sonido. Tiene 64 años y su canal de YouTube supera los 5,8 millones de suscriptores y los 2.000 millones de reproducciones.
¿Y qué hace? Habla de música. Analiza canciones, explica armonías, entrevista músicos, productores y artistas, recuerda grandes grabaciones y comenta la música actual. No trata de comportarse como alguien de 25 años. Precisamente buena parte de su atractivo está en todo lo que ha aprendido durante décadas trabajando con música.
En una entrevista reciente resumió de manera muy sencilla cómo construyó su canal: fue haciendo un video detrás de otro acerca de cosas que le interesaban, y ahí puede estar una de las grandes lecciones.
La edad también puede ser una ventaja
Una persona de 20 años puede tener energía, facilidad para entender las nuevas plataformas y probablemente una relación mucho más natural con algunas tecnologías, pero difícilmente puede tener 40 años de experiencia haciendo algo. Y eso vale mucho.
Quien ha sido médico, periodista, vendedor, profesor, músico, ingeniero, agricultor, empresario, cocinero, piloto, mecánico, fotógrafo, locutor o ama de casa durante décadas seguramente sabe cosas que otras personas quisieran aprender.
Y ni siquiera tiene que ser una profesión. Puede saber muchísimo de jardinería, automóviles antiguos, música, historia de su ciudad, cocina, viajes, coleccionismo, costura, libros, fotografía, deportes o cualquier otra afición.
Además, hay algo imposible de fabricar artificialmente: las historias. Alguien de 70 años tiene 70 años de historias disponibles. Y posiblemente algunas son extraordinarias. El error sería creer que, por ser mayor, necesariamente tiene que hablar del pasado.
Un adulto mayor puede comentar una serie de Netflix, probar un teléfono celular, hablar de inteligencia artificial, viajar, entrevistar gente, analizar las noticias, recomendar restaurantes o explicar cómo está aprendiendo a usar una nueva aplicación. No es necesario convertir el canal en un museo.
¿Y quién va a ver esos contenidos?
Otra creencia equivocada es pensar que todo el mundo en internet tiene 22 años. Los datos cuentan otra historia.
En mi caso, y según los datos que me entrega el mismo YouTube, el público que ve mis videos es predominantemente masculino (más del 95%) y de edad madura, concentrándose principalmente entre los 45 y más de 65 años.
La mayoría de tu audiencia proviene de México (22%), seguido por Colombia (15%) y Estados Unidos (9%).
Y algo curioso: cuando reviso los dispositivos usados para ver mis videos encuentro que el 43.8% de las vistas provienen de teléfonos móviles y el 38.6% de televisores (Smart TV). Pero lo curioso es que, aunque el móvil tiene más vistas, la televisión representa más del 52% del tiempo total de reproducción, lo que demuestra que mi audiencia suele sentarse a ver mis videos con calma en la pantalla grande.
Ahora, según Pew Research Center, en Estados Unidos el 85% de las personas entre 50 y 64 años utiliza YouTube. Entre los mayores de 65 años lo hace el 65%. Facebook alcanza al 71% de quienes tienen entre 50 y 64 años y al 59% de los mayores de 65.
Y esto tampoco significa que un creador mayor deba dirigirse exclusivamente a gente de su edad. Muchos de los seguidores de Grandma Droniak podrían ser sus nietos o bisnietos. Parte de su éxito consiste precisamente en ese encuentro generacional.
Lo mismo puede suceder con alguien que explique cómo era trabajar antes de internet, cómo se grababa música antes de Pro Tools, cómo se hacía fotografía antes de las cámaras digitales o cómo se viajaba antes de Google Maps.
Para alguien de 70 años puede ser un recuerdo, pero para alguien de 20 puede ser una historia sorprendente.
¿Y los pódcasts?
También hay espacio. El consumo de pódcast ya no pertenece exclusivamente a generaciones jóvenes. Edison Research encontró que en 2025 el 38% de los estadounidenses mayores de 55 años había escuchado o visto un pódcast durante el último mes, frente al 22% registrado apenas tres años antes. Además, en 2026 el consumo mensual de audio online entre mayores de 55 años alcanzó el 70%.
Y cada vez tiene menos sentido separar completamente audio y video. Una persona puede sentarse frente a una cámara, grabar una conversación de 20 o 30 minutos, publicar el video completo en YouTube o Spotify, distribuir el audio como pódcast y sacar pequeños fragmentos para Instagram, TikTok, Facebook y YouTube Shorts. Una grabación puede convertirse en numerosos contenidos.
¿Por dónde comenzar?
Para una persona mayor que no conoce bien este mundo, probablemente YouTube sea uno de los mejores puntos de partida si tiene historias, conocimientos o explicaciones que necesitan algunos minutos para desarrollarse.
Facebook también puede resultar útil, especialmente si ya cuenta allí con amigos, conocidos y contactos de muchos años.
Instagram y TikTok permiten llegar a públicos diferentes mediante videos cortos. Y no hay ninguna obligación de bailar, señalar letreros que aparecen mágicamente en la pantalla o aprenderse la última expresión de moda. Se puede usar TikTok para explicar en un minuto algo que uno conoce muy bien.
Para contenidos hablados más largos están YouTube y las plataformas de pódcast. Y hoy incluso Spotify recomienda pensar conjuntamente en audio y video, porque el público alterna cada vez más entre escuchar y mirar. Lo importante no es estar en todas partes desde el primer día, sino comenzar.
Pero yo no sé editar
Esta probablemente sea una de las principales barreras. Yo tengo la ventaja de haber hecho radio durante mucho tiempo y he aprendido a usar innumerables herramientas de producción, pero para alguien que no creció usando computadores y teléfonos inteligentes, conceptos como edición, resolución, formatos, miniaturas, hashtags, algoritmos, estadísticas o streaming, estas herramientas pueden resultar intimidantes.
Pero hay dos buenas noticias. La primera es que las herramientas son cada vez más sencillas. Un teléfono actual permite conseguir una calidad de imagen y sonido que hace algunos años habría requerido cámaras, luces, micrófonos y programas profesionales.
La segunda es todavía más importante: el creador no tiene que hacerlo todo. En televisión, el presentador no opera todas las cámaras ni edita el programa. En radio, el locutor no necesariamente instala el transmisor.
¿Por qué tendría que hacerlo un creador digital? Un hijo, un nieto, un amigo o alguien contratado puede encargarse inicialmente de editar, subir los contenidos o explicar el funcionamiento de las plataformas.
Incluso eso podría convertirse en parte del contenido. Un abuelo tratando de entender por primera vez qué significa “viralizarse” puede resultar bastante más entretenido que otro joven explicándonos cómo viralizarnos.
No trate de parecer joven
Este punto puede ser definitivo. El atractivo de un creador adulto no está en esconder su edad, sino en aprovecharla. No necesita vestirse como un adolescente, utilizar palabras que nunca había pronunciado antes ni imitar el estilo de los creadores jóvenes.
La autenticidad probablemente sea mucho más importante. Si tiene 65 años, tiene 65 años. Si tiene 80, tiene 80. Ese es precisamente uno de los elementos que pueden diferenciarlo entre millones de personas tratando de llamar la atención.
La edad puede proporcionar contexto, autoridad, memoria, experiencia y una perspectiva que sencillamente no puede tener alguien que acaba de comenzar su vida adulta.
Tampoco hay que tener millones de seguidores
Otro error consiste en pensar que triunfar significa convertirse en una celebridad. Spotify recuerda algo bastante lógico: un pódcast con 500 personas realmente interesadas en un tema específico puede resultar más valioso que otro con 10.000 seguidores que casi nunca lo escuchan.
El éxito puede ser encontrar 5.000 personas apasionadas por la misma colección de discos, 2.000 aficionados a restaurar muebles, 800 personas interesadas en la historia de un pueblo o simplemente una comunidad que disfrute escuchando las historias de alguien. Y después puede crecer.
Conclusión
Probablemente nunca ha existido un momento más fácil para compartir lo que una persona sabe. Ya no hace falta conseguir un espacio en una emisora, convencer a un canal de televisión, publicar un libro o esperar que algún editor descubra nuestras historias.
Solo hace falta una idea, un teléfono y comenzar.
Claro que un adulto puede necesitar ayuda para entender algunas herramientas. También tendrá que aprender cosas nuevas y probablemente cometerá errores. Eso no tiene nada de particular. Los jóvenes también los cometen. Solo que suelen hacerlo mucho más rápido.
La diferencia es que alguien que ha vivido 50, 60, 70 u 80 años lleva consigo algo que ningún teléfono, ninguna aplicación y ninguna inteligencia artificial pueden entregarle automáticamente: una vida llena de conocimientos, experiencias, anécdotas y puntos de vista.
Tal vez la pregunta no debería ser si una persona es demasiado vieja para convertirse en creadora de contenido. La pregunta podría ser otra: ¿cuántas historias interesantes se están perdiendo porque alguien cree que ya está demasiado viejo para contarlas?
Y si quiere ver mis videos y suscribirse a mi canal, solo tiene que dar clic en este enlace:
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Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, España, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
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