20 errores comunes e inadvertidos que todos cometemos en radio

Esta es una reflexión sobre un principio básico de la radio que a veces se olvida: el oyente no vive dentro de la emisora. Llega en cualquier momento, desde cualquier lugar, y el trabajo del locutor consiste precisamente en ayudarlo a entender rápidamente qué está pasando.

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La regla más sencilla para evitar muchos de estos problemas podría ser imaginar que cada frase se la estamos diciendo a alguien que acaba de encender el radio hace apenas diez segundos.

Esta semana llegué de viaje a Cancún, donde está el aeropuerto más cercano a mi casa. Mientras conducía a mi lugar de residencia encendí la radio de mi carro y empecé a escuchar una estación de radio local. Estaban transmitiendo el informativo de la tarde.

Allí, en medio de una conversación muy agradable, entregaron dos noticias importantes para México. Se habló del Programa de Infraestructura Carretera 2025-2030, con una millonaria inversión mixta y pública para modernizar y conservar la red vial federal.

También se habló de que la nueva reforma laboral que rebaja la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales fue declarada ‘constitucional’ y que ahora pasaría al Senado para buscar su aprobación.

Esas dos noticias son muy importantes para todo el país, pero mi interés, como oyente, estaba fijado en Quintana Roo, que es el estado donde vivo actualmente y al que también pertenece Cancún.

Quería saber cómo nos iban a afectar esas medidas a los residentes del estado.

Sin embargo, en ese informativo dieron las noticias, pero no se habló de cómo impactarían a Quintana Roo, un estado que, como se sabe, no solo concentra la cuarta parte de los ingresos totales del turismo de México, sino que este rubro representa cerca del 49% de su producto interno bruto.

Yo soy usuario permanente de la carretera que une Cancún con la capital, Chetumal, que no está en las mejores condiciones, tiene altos índices de accidentalidad y se ve descuidada, creando mala imagen ante el turista.

Me hubiera gustado saber si parte de ese presupuesto millonario se iba a invertir en esta carretera federal.

Además, y teniendo en cuenta que la economía local depende excesivamente del turismo, con el sector terciario (servicios) representando alrededor del 87.9% de la estructura sectorial del PIB en años recientes, me hubiera gustado que comentaran, aunque sin necesidad de una gran profundidad, cómo iba a afectar a los trabajadores en particular y a las empresas vinculadas al turismo en general.

Pero no lo hicieron, y esas dos noticias quedaron como una anécdota más.

Sabiendo que la emisora tiene una app, no pude contenerme y les hice un comentario acerca de lo anterior. La idea era que lo leyeran internamente para que lo analizaran entre ellos, pero me llevé la sorpresa de que me respondieron al aire.

La verdad, desde hace muchos años no había interactuado con una emisora y mucho menos había escuchado que me hablaran directamente. Debo confesar que eso me hizo sentir importante y me permitió ver que ellos realmente les prestan atención a sus oyentes.

Sin embargo, al escuchar su respuesta me sentí ‘regañado’. En pocas palabras, dijeron que los dos temas los habían venido tratando desde hace días, y sentí que, en pocas palabras, el problema era mío por no escucharlos más seguido.

Esa emisora me encanta y, siempre que voy a Cancún (3 o 4 veces al mes), la escucho. Pero no puedo oírla en casa porque la señal no llega hasta acá, y olvido sintonizarlos por internet.

Como sea, yo creería que lo que les dije no solo me ocurrió a mí. Una emisora, así lleve 30 años -que los están celebrando en este momento- siempre tendrá oyentes ocasionales e incluso oyentes nuevos.

Y es que en la radio, y no solo en esta emisora, existe una tendencia inconsciente a hablarle al oyente como si llevara horas escuchándola, cuando en realidad muchos oyentes llegan “a mitad de la conversación”.

Errores que cometemos sin darnos cuenta

Pensar que todos los oyentes nos están escuchando todo el tiempo, todos los días, desde que inicia hasta que termina el programa, es un error común y es muy fácil caer en él, pero si nos detenemos a pensar sabemos que la gente tiene demasiadas opciones de información y entretenimiento, y se la pasa ‘canaleando’, no solo entre emisoras, sino en las redes sociales y las plataformas de streaming.

Pero este no es el único error, y por eso quise hacer una lista de equivocaciones habituales que cometemos cuando estamos al aire en la radio y no nos damos cuenta, pero que terminan afectando la experiencia de la audiencia:

  1. Asumir que el oyente viene escuchando desde el comienzo

Es exactamente lo que me ocurrió. Los conductores hablan como si todos los oyentes hubieran estado presentes desde el inicio del programa o incluso desde días anteriores.

Pero la radio es un medio de entrada y salida permanente. Mucha gente prende el radio en el carro, en la oficina o en la casa y escucha solo unos minutos. Si no se contextualiza la información, el oyente nuevo queda perdido.

  1. Responder con tono defensivo o sarcástico a los oyentes

Cuando alguien escribe o llama con una pregunta, corrección o comentario, algunos locutores reaccionan como si estuvieran siendo cuestionados. En lugar de aprovechar la oportunidad para explicar mejor el tema, terminan “regañando” al oyente.

El resultado es que otros oyentes prefieren no participar.

  1. Dar cifras sin aterrizarlas en la realidad del oyente

Este es otro problema frecuente en programas informativos. Se mencionan cifras nacionales, presupuestos millonarios o estadísticas generales, pero no se explica qué significa eso para la gente que está escuchando en una ciudad o región concreta.

El oyente termina oyendo números que no logra relacionar con su vida cotidiana.

  1. Hablar usando referencias internas del programa

En mi ejemplo, los presentadores pasaron un rato saludando a alguien que había cumplido años, pero yo no sabía de quién hablaban ni por qué era importante para mí, como oyente.

A veces los conductores mencionan secciones, chistes internos, invitados anteriores o conversaciones del día anterior sin explicarlas. El equipo del programa entiende perfectamente de qué están hablando, pero el oyente que acaba de llegar no.

  1. No identificar claramente quién habla o quién es el invitado

En muchas entrevistas el invitado empieza a hablar y pasan varios minutos sin que se recuerde quién es. Si alguien sintoniza en ese momento, escucha una voz opinando, pero no sabe si se trata de un ministro, un analista, un periodista o un oyente.

  1. Usar siglas sin explicarlas

En noticias o análisis políticos es muy común escuchar siglas de instituciones, leyes o programas gubernamentales que no se explican. Para quienes siguen el tema a diario puede ser obvio, pero para el oyente ocasional no lo es.

  1. Hacer preguntas demasiado largas o confusas

Algunos entrevistadores convierten la pregunta en un pequeño discurso. Cuando finalmente termina la intervención del conductor, ni el invitado ni el oyente recuerdan exactamente cuál era la pregunta.

  1. Olvidar repetir información básica

En radio es fundamental repetir ciertos datos: el nombre del programa, la emisora, el tema del que se está hablando o el nombre del invitado. Sin embargo, algunos programas lo dicen solo al inicio, como si todos los oyentes hubieran estado allí desde el primer segundo.

  1. Abusar de la jerga profesional

En deportes, economía o política se usan términos técnicos que el público general no siempre comprende. El locutor cree que está siendo preciso, pero el oyente termina desconectándose.

  1. Pensar que el silencio o la pausa son enemigos

Algunos locutores sienten la necesidad de hablar sin parar, llenando cualquier espacio con palabras. Sin embargo, las pausas bien usadas ayudan a entender mejor la información y le dan respiración al contenido.

  1. Hacer referencias visuales en un medio que no se ve

Es frecuente escuchar frases como “mire esta foto”, “aquí estamos viendo en la pantalla”, o “como pueden ver en el video”. El problema es que la radio es un medio sonoro. Si el conductor no describe lo que está pasando, el oyente queda completamente por fuera.

Incluso si están transmitiendo el programa de manera simultánea por alguna plataforma de video, es clave contextualizar al oyente que solo está escuchando el audio.

  1. Leer textos como si fueran artículos de prensa escrita

Algunos conductores leen noticias o comunicados oficiales exactamente como están redactados. El resultado son frases largas, lenguaje burocrático y párrafos difíciles de seguir al oído.

La radio y la prensa tienen lenguajes diferentes. Un texto que funciona en papel no siempre funciona en radio.

  1. Dar información incompleta al mencionar lugares

Muchas veces se dice: “esto ocurrió en San Pedro” o “el evento fue en La Esperanza”, sin aclarar en qué estado o país queda ese lugar. El equipo del programa lo sabe, pero el oyente no necesariamente.

  1. Presentar noticias sin explicar por qué son importantes

Se informa que se aprobó una ley, se firmó un acuerdo o se anunció un plan, pero no se explica qué cambia realmente para la gente. El oyente termina preguntándose por qué debería interesarle, cómo lo afecta.

  1. Hablar demasiado “para los colegas”

A veces los conductores se refieren a otros periodistas, a medios o a discusiones internas del gremio como si todos los oyentes siguieran esas conversaciones. Para el público general, esas referencias no siempre tienen sentido.

  1. Dar demasiados números seguidos

Cuando se enumeran muchas cifras consecutivas, el oyente pierde la cuenta. La radio no permite volver atrás como en un texto escrito. Por eso conviene simplificar o resumir los datos más importantes.

Incluso es buena idea tratar de redondear las cifras. No es lo mismo para un oyente escuchar una cifra como “trescientos noventa y siete mil cuarenta y seis millones de pesos”, que “casi 400 mil millones de pesos”.

El dato exacto (397,046 millones) puede ser útil en un documento oficial, en un informe económico o en un artículo escrito, donde el lector puede releer la cifra, pero en radio lo importante es que el oyente entienda rápidamente la dimensión de la inversión.

  1. Usar humor interno del equipo

Los chistes o bromas que solo entienden los integrantes del programa pueden resultar confusos para el oyente. Lo que en cabina provoca carcajadas, afuera puede sonar extraño o incluso incómodo.

  1. No cerrar las historias que se abren

Un conductor menciona algo interesante, promete volver al tema después de la pausa o más adelante en el programa… y luego nunca lo retoma. El oyente queda con la sensación de que algo quedó inconcluso.

  1. Interrumpir constantemente

Algunos presentadores interrumpen tanto que el invitado apenas puede desarrollar una idea. Lo mismo suele suceder con los mismos integrantes del elenco. Están hablando de un tema y aparece alguien que no deja concretar la idea.

Para el oyente, la conversación termina siendo caótica y difícil de seguir.

  1. Dar por obvias noticias que no todos conocen

Los conductores comienzan diciendo: “como todos saben”, “ya todo el mundo está hablando de esto”, o “esto no necesita explicación”. En realidad, muchos oyentes pueden estar escuchando la noticia por primera vez.

Conclusión

La radio tiene una ventaja enorme frente a otros medios: su cercanía. Pero esa misma cercanía exige una disciplina especial al comunicar.

El oyente no ve gráficos, no puede releer una frase ni retroceder unos segundos para entender mejor un dato. Todo ocurre en tiempo real, mientras conduce, trabaja o hace cualquier otra cosa. Por eso hay que ponerse en los zapatos del oyente.

Muchos de los errores mencionados no nacen de la mala intención, sino de algo más simple: los profesionales de la radio pasamos tantas horas dentro del medio que terminamos olvidando cómo escucha la radio la gente común.

El oyente no vive dentro de la cabina. Llega en cualquier momento, escucha unos minutos y se va. Si en ese corto tiempo no logra entender de qué se está hablando, probablemente cambiará de emisora.

Tal vez la regla más sencilla para evitar muchos de estos problemas sea imaginar que cada frase se la estamos diciendo a alguien que acaba de encender el radio hace apenas diez segundos.

Si esa persona puede entender rápidamente qué está pasando, quién habla y por qué la noticia es importante, entonces estamos haciendo bien nuestro trabajo.

Y a pesar del amable ‘regaño’, seguiré escuchando esa emisora porque me encanta, toca la música que me gusta, tiene unos disc-jockeys muy buenos, unos programas espectaculares y bien producidos, y unos informativos completos, amables, entretenidos y bien presentados…

ACERCA DEL AUTOR
Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en Twitter como oscartitolopez.
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