Durante más de tres décadas, su voz ha acompañado la vida cotidiana de millones de personas. Para muchos, es simplemente inconfundible: es la voz de Telcel, esa presencia sonora que ha estado en sus teléfonos por más de 30 años, recordándoles mensajes, saldos o enviándolos al buzón, pero también formando parte de su rutina diaria. Sin embargo, detrás de esa identidad sonora hay una trayectoria sólida que comenzó en 1986 haciendo jingles, evolucionó en los años noventa hacia la locución comercial y, con el paso del tiempo, la convirtió en una de las voces más reconocidas del país. Su carrera incluye campañas para marcas como Aeroméxico (donde es la voz dentro del avión y participa activamente en contenidos digitales), además de colaboraciones con firmas como Colgate Palmolive, Sanborns, Scotiabank y muchas más.
Aunque su camino ha estado fuertemente marcado por la locución comercial, hace casi diez años dio el paso a la radio en vivo gracias a la invitación y guía de Mariano Osorio, a quien reconoce con cariño como un “encaminador de almas puras y buenas” y como el mentor que le enseñó el oficio frente al micrófono. Hoy es voz institucional de Joya 93.7 FM y parte activa de su programación, consolidando una etapa que complementa una carrera extensa y versátil. En esta conversación reflexiona sobre la transformación de la radio en la era digital, el poder de la voz en tiempos dominados por lo visual, el valor de la autenticidad en una industria competitiva y el papel que sigue jugando el audio como compañía íntima, incluso en medio de plataformas, streaming y nuevas generaciones.
¡Mira lo que nos contó sobre su camino en la radio y la locución!
La radio ha cambiado radicalmente en los últimos años con la llegada del streaming, los podcasts y las redes sociales. Desde tu experiencia, ¿Cómo percibes esta transformación y qué crees que hoy define a una buena radio?
La radio ha cambiado muchísimo en su forma, pero no en su esencia. Hoy convive con el streaming y los podcasts en plataformas como Spotify o Apple Podcasts, lo que ha transformado por completo los hábitos de consumo: ahora la audiencia decide qué escuchar, cuándo hacerlo y desde dónde. El audio digital crece cada año, sin duda, pero no sustituye a la radio en vivo; más bien coexisten y se complementan.
Desde mi experiencia, una buena radio hoy se define por autenticidad, conexión genuina y contenido con propósito. No basta con estar al aire, hay que tener algo que decir y decirlo con verdad.
Además, hay un aspecto fundamental que no podemos perder de vista: la radio sigue siendo vital en situaciones de emergencia y en labores de servicio social. Es uno de los medios más accesibles durante desastres naturales, porque puede operar con infraestructura básica y llegar a comunidades donde otros medios simplemente no funcionan. Cuando todo se cae, la radio permanece. Y cuando se trata de informar, orientar y acompañar, su voz adquiere un valor todavía más profundo.

En un entorno donde la inmediatez y lo visual parecen dominar la conversación, ¿Qué papel sigue jugando la voz y la imaginación en la conexión con la audiencia?
Vivimos en una época donde todo entra por los ojos y sucede en cuestión de segundos. Precisamente por eso, la voz se vuelve más poderosa que nunca.
Cuando escuchas, imaginas. Y cuando imaginas, participas. La imagen lo muestra todo; la voz, en cambio, despierta tu propia historia, tus recuerdos y tus emociones. Me encanta cuando alguien me dice: “Yo te imaginaba diferente”. En ese momento confirmo que cada persona crea su propia versión de quien está detrás del micrófono, y eso es magia pura.
El audio genera cercanía y confianza porque se siente más íntimo, menos invasivo. Desde mi experiencia, la voz sigue siendo un puente directo al corazón: no necesita filtros, solo verdad. En un mundo que avanza a toda velocidad, la voz nos invita a cerrar los ojos por un instante, respirar… y sentir.
Eres una de las voces más reconocidas del país y, para millones de personas, tu voz está ligada directamente a Telcel. ¿Cómo cambió tu vida profesional y personal convertirte en una voz tan icónica y presente en el día a día de la gente?
Convertirme en una voz presente en la vida cotidiana de millones de personas durante más de 30 años fue un parteaguas, tanto en lo profesional como en lo personal.
En el ámbito profesional significó asumir una enorme responsabilidad. Cuando tu voz acompaña a la gente todos los días, en algo tan cercano como su teléfono y su rutina (desde enviarlos al buzón hasta recordarles un saldo vencido o comunicar distintos mensajes) entiendes que ya no es solo un trabajo: es identidad sonora. Colaborar con una marca como Telcel implicó constancia, disciplina y coherencia. La voz debía transmitir confianza, claridad y cercanía todos los días, sin excepción.
En lo personal, transformó mi manera de comprender el alcance de lo que hacemos. De pronto alguien en la calle me decía: “¡Eres la voz de mi teléfono!” o “¡No eres una máquina!”. Y sonreía. Ahí entendí que la voz realmente entra en la vida de las personas, en su intimidad, en sus momentos cotidianos. Y eso es algo que agradezco profundamente.

Hoy las audiencias consumen contenido en múltiples plataformas. ¿Cómo debe adaptarse la radio para seguir siendo relevante y cercana, especialmente con las nuevas generaciones?
Hoy las audiencias no están en un solo lugar: están en el aire, en el celular, en el streaming y en redes sociales. La radio no puede permanecer estática; tiene que entender que ahora es, necesariamente, multiplataforma.
Las nuevas generaciones escuchan audio todos los días, pero lo hacen bajo demanda, en plataformas como Spotify o a través de podcasts. Eso no significa que la radio desaparezca; significa que debe evolucionar. Para seguir siendo relevante necesita tres cosas: estar donde está la audiencia, hablar con autenticidad y ofrecer contenido que conecte emocionalmente.
La radio seguirá vigente si comprende que no compite contra lo digital, sino que lo integra. Y mientras exista una voz auténtica que acompañe, informe y emocione, seguirá siendo cercana, incluso para quienes crecieron con un celular en la mano.
Desde tu perspectiva, ¿Cuál es el mayor reto que enfrenta actualmente la radio en México y qué oportunidades ves en este nuevo escenario digital?
En una industria tan competitiva, la identidad no se inventa: se reconoce. Para mí hay tres claves muy claras: saber quién eres, ser coherente y evolucionar sin perder la esencia.
Después de casi cuatro décadas en esta industria, he aprendido algo fundamental: cuando intentas parecerte a alguien más, te vuelves reemplazable. Cuando te atreves a ser tú mismo, te vuelves inolvidable. Destacar no es gritar más fuerte ni seguir todas las tendencias; es sonar tan verdadero que nadie más pueda ocupar tu lugar.
El entorno digital representa un reto, sí, pero también una enorme oportunidad para amplificar esa identidad y llevarla a nuevas audiencias sin renunciar a lo que te hace único.

En una industria tan competitiva, ¿Cómo se construye una identidad sólida y auténtica que permita destacar sin perder la esencia?
La radio hoy es compañía que se transforma sin dejar de abrazar. Aunque cambien las plataformas, los formatos y las generaciones, su esencia permanece intacta: sigue acompañando la vida de las personas.
Se adapta al streaming, al podcast y a lo digital, pero conserva algo que ninguna pantalla ha logrado sustituir: la intimidad de una voz que parece hablarte solo a ti. Construir una identidad sólida implica cuidar esa esencia, respetarla y proyectarla con coherencia en cada espacio.
Mientras exista esa conexión emocional, la radio no solo estará vigente: estará viva.
Si tuvieras que definir el momento actual de la radio en una sola frase, ¿Cuál sería y por qué?
Si hoy tuviera que definirme después de tantos años frente a un micrófono, lo haría con cinco cualidades: disciplina, sensibilidad, autenticidad, compromiso y gratitud.
Porque al final, la voz no solo comunica: revela quién eres. Cada palabra, cada interpretación y cada silencio frente al micrófono están sostenidos por un amor profundo por lo que hago. Ese amor me impulsa a prepararme, a cuidar mi instrumento, a respetar cada proyecto y a entregarme por completo.
Cuando se trabaja desde la pasión verdadera, no solo se escucha… se siente.
Sonia te invita a acompañarla cada noche en Joya 93.7 FM, de 9 a 11 p.m., en Nocturno 93.7, un espacio donde comparte historias, música y reflexiones que buscan cerrar el día con calma y conexión. Ahí crea, a través de la voz, ese abrazo invisible que solo la radio sabe dar, generando una compañía cercana e íntima que trasciende el micrófono.
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Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.















