Mi padre era abogado. Solo ejerció su profesión un corto tiempo, pero lo hizo como los profesionales. Y una imagen imborrable de su trabajo era verlo practicar frente a un espejo de cuerpo entero el discurso que iba a decir en el juzgado.
A mí me parecía extraño, divertido y hasta pensaba que se comportaba de manera inmadura.
Pero luego entendí que los actores de cine, teatro y televisión hacen innumerables ensayos, ya sea en grupo o en solitario, recitando sus libretos y perfeccionando sus ademanes y actuaciones.
Y muchos años después comencé a trabajar en radio y comprendí que nuestro trabajo no tenía que ser distinto. ¿Y cómo lo supe?
Tal como lo he contado varias veces aquí, viajé a Nueva york para ver cómo hacían radio en ese país, teniendo la gran oportunidad de ver de cerca, en la cabina y durante su programa al aire, la forma como Scott Shannon, pionero de los ‘Morning Shows’, practicaba junto a su colega ‘Mr. Leonard’ el sketch que iban a realizar en seguida al aire.
Para mí, eso que para ellos era una simple rutina se convirtió en una clase magistral de radio.
La importancia del manejo de la voz
Practicar, ensayar, preparar: siempre será importante a la hora de abrir el micrófono, pero no solo hay que quedarse allí. Hoy, cuando estamos peleando por la atención de la audiencia, nuestro trabajo tiene que ser más profesional, más dedicado, usando diferentes técnicas que nos permitan atraer y retener por el mayor tiempo posible a los oyentes.
Y hay que empezar por recordar que nuestros oyentes nos conocen por nuestra voz, por la forma como la manejamos y por lo que decimos.
Y, con el tiempo, nos hemos ido dando cuenta de que hoy no solo importa la voz. Lo que importa es cómo le llega esa voz al oyente.
Para comenzar, en la actualidad existen herramientas muy valiosas y de fácil acceso como micrófonos de condensador, audífonos y parlantes pequeños, lo que permite que una voz pueda sonar potente o débil dependiendo más de la técnica de grabación que del timbre natural.
¿Cómo nos puede ayudar esos elementos?
- Micrófono: Mantenga una distancia estable (por lo general, entre 10 y 15 cm) y hable ligeramente “por fuera” del eje del micrófono para evitar golpes de aire (los famosos ‘plosivos’, esas explosiones que suenan al pronunciar las letras p y b). Un filtro antipop ayuda más de lo que muchos creen.
- Acústica: Si el cuarto tiene eco, la voz pierde cuerpo. No hace falta una cabina profesional: una alfombra, cortinas gruesas y superficies suaves alrededor del punto de grabación pueden reducir reflejos y darle esa sensación de “cercanía”. Incluso, los softwares de grabación ya traen plugins que eliminan el eco.
- Niveles: No busque volumen, busque claridad. Grabe con buen margen (sin que el medidor llegue al rojo) y luego suba el nivel en edición. El audio distorsionado es imposible de arreglar, por más que lo intente.
- Procesamiento: Use un toque de ecualización para limpiar graves (bajos) sobrantes y una compresión suave para controlar picos. Recuerde que, si exagera estos procesos, la voz se vuelve áspera, cansona o “apretada”.
- Hábitos: Hidratación, sueño y pausas reales durante el día valen más que cualquier truco. Si siente la garganta reseca o la voz fatigada, descanse. Forzar la voz por “sonar fuerte” es el camino más rápido a sonar mal.
Pero no es solo la parte técnica.
En la actualidad el público prefiere voces frescas, naturales, sin ser impostadas. En general, esas grandes voces profundas son cosa del pasado. Sin embargo, eso no quiere decir que cualquiera que hable frente a un micrófono va a seducir a su audiencia.
Es posible que usted no tenga la mejor voz.
No hay problema. Hoy en día importan más la actitud y lo que se habla que el tono de la voz. Pero si usted, aparte de ser un buen comunicador logra perfeccionar el tono de su voz, tendrá muchas más posibilidades de éxito.
Por eso, a continuación le presento 9 consejos para lograr que su voz sea más poderosa:
- Levántese y haga una sesión de calentamiento. Después de levantarse de la cama, vaya al baño para realizar un poco de calentamiento. Mírese al espejo y tome respiraciones profundas. ¿Está levantando los hombros mientras inhala? No lo haga. Párese derecho, relájese y deje que su respiración llegue hasta abajo. Usted debería sentir que el aire está entrando en su cuerpo hacia su vientre y no quedarse en la garganta.
- Manténgase erguido. Estar encorvado no sólo hace parecer que a usted no le importa nada sino que también evita que sus pulmones se llenen de aire. Los pulmones llenos evitan que la voz se quiebre, lo hacen sonar a usted más potente y evitan que se quede sin aire al hablar. Cuando se dé cuenta de que está encorvado, siéntese y estire la columna vertebral para permitir que pase más energía.
- Mueva el fuelle. Algunas personas son bendecidas con voces resonantes, pero la mayoría de nosotros no las tenemos. Pero en lugar de rendirse, lleve el aire a su cintura. Trate de respirar profundamente y expanda suavemente sus abdominales y oblicuos. Relájese, déjese llevar y sentirá que su vientre se expande un poco más.
Luego abra la boca y diga «aaah». Ahora haga lo mismo otra vez. Esta vez, use sus abdominales para expandir su cintura. También sentirá la presión hacia abajo de sus abdominales inferiores. Diga «Aaah» una vez más y, a medida que sienta que se expande se dará cuenta de que el sonido que emite se fortalece. Use esta técnica para obtener más volumen y un sonido más fuerte.
- Ábrase. Cuando uno se pone nervioso, la voz se vuelve chillona y aguda. Esto no ayuda a proyectar una imagen de confianza. Y mientras más uno trata de controlarse, más difícil se vuelve la tarea. ¿Cómo solucionar este problema? Respirando bajo, usando suavemente los abdominales inferiores para empujar hacia abajo y relajarse. Y siempre dejar que su garganta esté abierta y libre de tensión. Una garganta abierta protege su voz y produce un sonido más lleno.
- La variedad es la clave. ¿Quiere controlar a toda su audiencia? Hable con voz monótona y de seguro enviará a sus oyentes al mundo de los sueños. Para evitar esto, recuerde los cuatro puntos de la variedad vocal:
- Ritmo: Si usted habla demasiado rápido parecerá que está nervioso o que está tratando de deshacerse del público rápidamente. Pero si el ritmo es demasiado lento, usted sonará como el tonto del pueblo.
- Tono: Poner su voz demasiado baja hará que nadie lo escuche. Hablar demasiado alto hará parecer que usted está nervioso.
- Pausas: Involúcrelas en medio de su conversación, con moderación. Si las pausas son demasiado cortas, sonará como si estuviera empujando las palabras. Por el contrario, algunas pausas largas, en el momento oportuno, crean una sensación de intriga y curiosidad.
- Pasión: Esta importante cualidad será lo que más enganchará a sus oyentes. Ame lo que dice.
- Deshágase de la nasalidad. Usted tiene un problema si su voz suena como la de Fran Drescher en ‘La niñera’. Si usted suena quejumbroso, haga como si fuera a bostezar. Abra su boca de par en par. De esta forma el paladar blando, que es un colgajo de piel en la parte posterior del techo de la boca, se eleva y permite que el aire flote en cada cámara de la cabeza, lo que produce un sonido completo y resonante. Es como una pequeña puerta que se puede abrir y cerrar. Por el contrario, cuando el paladar blando desciende, la corriente de aire se bloquea y el aire solo puede salir por la nariz.
Para una solución rápida, diga «Ing – Ah». Detenga el «Ing» justo antes de decir «Ah», pero no deje que se vuelvan dos sonidos. Sienta lo que está pasando dentro de tu boca. En «Ing», la parte posterior de la lengua se presiona contra el paladar blando y no puede entrar aire a la cabeza. Es algo nasal. Ahora, cuando dice «Ah», la lengua se despega del techo, permite que el aire salga como en una pequeña explosión y hace que el sonido suba.
- Modifique su acento. Qué aburrido sería el mundo si todos tuviéramos el mismo sonido. Pero si su acento local interfiere con su forma de comunicarse, haga lo posible por corregirlo. En locución se emplea el término ‘español neutro’. Esto lo puede lograr grabándose y escuchándose. También puede buscar algunas sesiones con un entrenador de voz.
- Afine su tono. Ser capaz de ajustar su tono a cualquier situación es primordial para una comunicación exitosa. Si suena monótono, ineficaz o molesto, puede perder sus oyentes. Si su tono es mediocre, creerán que usted está aburrido. Si suena enojado o intimidante, ese estilo agresivo puede alejarlos. Pero si puede adaptar su tono a cualquier ocasión, tendrá el éxito esperado. Aprenda a sonar apasionado, incluso si usted no quisiera estar al aire en ese momento.
- La responsabilidad es suya. El consejo más importante es ser auténtico. Tómese el tiempo para encontrar lo que es único en usted: su sentido del humor, su confianza recién descubierta, su persona. Deje de intentar sonar como otra persona o como un simple locutor.
Conclusión
Dominar estos consejos para aumentar la potencia de la voz le traerá muchos beneficios. No se sienta ridículo practicándolos. Los actores y los abogados hablan frente a un espejo. Usted es un locutor. También lo puede hacer sin parecer un tonto. Es, simplemente, parte de su trabajo.

Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
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