El debate sobre la inteligencia artificial en el audio vuelve a encenderse, y los nuevos datos de Edison Research dejan claro que la discusión no gira tanto en torno a la tecnología, sino a algo más profundo: la confianza y la conexión humana.
El informe Evolving Ear confirma que el audio vive un momento sólido. La escucha semanal de podcasts pasó de 170 millones de horas hace una década a 773 millones en la actualidad. El crecimiento está impulsado, en buena medida, por nuevos oyentes, generalmente más jóvenes, que consumen podcasts de forma distinta: descubren contenidos en redes sociales, prefieren formatos con video y no dependen exclusivamente de apps tradicionales. Para ellos, el audio ya es parte de una experiencia multiplataforma.
En ese ecosistema aparece la IA. Cerca de una cuarta parte de los oyentes de primer año y uno de cada cinco oyentes veteranos ya han probado podcasts narrados por voces artificiales. Sin embargo, probar no significa aceptar. Los oyentes trazan una línea clara entre la IA como herramienta y la IA como protagonista.
Existe apertura para que la IA apoye procesos detrás del micrófono (guiones, edición, transcripción o automatización), siempre que no interfiera con la identidad creativa. La resistencia surge cuando la IA ocupa el espacio de la voz, la improvisación y la conversación, elementos percibidos como el núcleo humano del podcasting.
La autenticidad es el punto crítico. Muchos oyentes afirman que se sentirían engañados si descubrieran que una voz que creían humana no lo era. No es rechazo a la innovación, sino temor a perder la certeza de un intercambio genuino. De hecho, estudios previos indican que el 47% escucharía menos un podcast favorito si incorporara voces de IA.
Ante este panorama, ¿Podrá la industria integrar la IA sin romper el pacto de confianza que sostiene al audio?
Esta nota fue realizada con base en un artículo publicado por Radio Ink.















