11 consejos para mejorar su improvisación en radio

Una buena improvisación es aquella que usted ha planeado con anticipación. La clave es que lo que usted diga suene como si no lo hubiera planeado.

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Para ser un buen improvisador se requieren habilidades que pueden ser aprendidas y mejoradas.

La semana pasada estuve conversando con algunos amigos acerca del programa “Tropical Latino” que realizábamos en Caracol Jota Fernando Quintero y yo. Era un programa sindicado que se transmitía por 120 emisoras de Estados Unidos, Hispanoamérica y algunos países europeos.

Uno de los participantes de la conversación –organizada por Jerson Ramírez- fue Edwin Barón, un reconocido y muy exitoso locutor colombiano, quien no podía creer que dicho programa semanal, de dos horas de duración, fuera totalmente libreteado.

Pero más allá del trabajo que eso implica, el señor Barón decía que no cree en los libretos, y que no hay nada mejor que la improvisación, y que es allí donde se demuestra el verdadero talento de un locutor de radio.

Y en parte tiene razón. Hay personajes muy talentosos que no necesitan de libretos para enganchar a los oyentes. El gran ejemplo que puso fue el de Fernando González, ‘Pacheco’, el presentador de televisión más exitoso que ha tenido Colombia.

Su personalidad, su forma de conversar, su habilidad de saber escuchar a sus entrevistados, su conocimiento y su forma de entender lo que estaba pasando a su alrededor le permitían salir adelante en cualquier situación, así fuera algo inesperado.

Sin embargo, personajes como ‘Pacheco’ hay muy pocos. Esa es una habilidad muy escasa en el mundo del entretenimiento, y quienes la tienen generalmente reciben los mejores salarios y se convierten en verdaderas estrellas.

Improvisar, según la Real Academia de la Lengua, significa “hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación”. Y muchos locutores se han tomado esta definición al pie de la letra. El problema es que la mayoría de las veces, “hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación” no funciona.

Si bien es cierto que Pacheco llegaba a sus programas sin necesidad de un libreto, él sí conocía profundamente a la persona que iba a entrevistar o sabía perfectamente en qué consistía su programa.

Pacheco no perdía tiempo en presentaciones largas, ni suyas ni de sus invitados. Entendía perfectamente que la gente quería entretenerse y sonreír, así que siempre apuntaba a eso, mediante dichos coloquiales, preguntas ingeniosas y frases divertidas.

Estoy seguro de que si él estuviera aún entre nosotros, no perdería tiempo en sus programas pidiendo a la gente que “manden saluditos” ni recordando que lo sigan en sus redes sociales. Eso no retiene a ningún oyente y, por el contrario, le hace perder tiempo.

Hay programas que deben ser libreteados. Ese era el caso de “Tropical Latino”, teniendo en cuenta que se enviaba en CD a las emisoras, que había que respetar los tiempos para pausas comerciales, que había que incluir al menos 18 canciones, pasar entrevistas cortas y reportes de 3 países.

Cada frase en el programa tenía una razón de ser, se buscaba entregar la mayor información con el menor número de palabras y había que respetar un formato universal teniendo en cuenta la gran variedad de emisoras que retransmitían el programa.

Sin embargo, la mayoría de los programas de radio, especialmente los que se hacen en vivo, más que un libreto necesitan de una escaleta que permita marcar el derrotero a seguir, incluyendo los temas a tratar, la duración de cada uno, el responsable de cada sección y los recursos necesarios.

Hoy en día, cuando la gente tiene tantas posibilidades de entretenimiento a la mano, se hace necesario estar muy preparados al momento de abrir un micrófono, y tener claro cómo empezar y, especialmente, cómo cerrar lo que vaya a decir.

Recordemos que las investigaciones más recientes dicen que el público solo nos da 8 segundos para juzgar si lo que les vamos a contar les interesa o no. Si no escuchan algo que los atrape se van a buscar contenidos a otra emisora, a otra plataforma o simplemente apagan y se van.

Ya he publicado en radioNOTAS varios artículos con consejos para preparar sus programas de radio adecuadamente. De esa forma usted tendrá más posibilidades de enganchar a sus oyentes.

Pero si además de tener todo el material preparado quiere conquistar a su público y mantenerlo conectado por más tiempo, a continuación presento algunas sugerencias de cómo manejar la improvisación en radio.

Consejos para improvisar bien en radio

Cuando se habla de ‘improvisar’, lo primero que uno piensa es en hablar lo que uno quiera, lo primero que se le venga a la mente sin necesidad de un libreto. Sin embargo, para ser un buen improvisador se requiere de habilidades que pueden ser aprendidas y mejoradas.

Algunos de esos consejos son estos:

  • No abrir su boca y simplemente dejar salir sus palabras.

Usted debe planear lo que va a decir. Debe pensar con la debida anticipación cómo va a abordar el tema, cómo lo va a desarrollar y, lo más importante, cómo lo va a cerrar. No hay nada peor que escuchar a alguien contar una historia que no tiene final o que termina sin un ‘ponche’ al final.

Es lo que nos pasa muchas veces con las series o las películas: empiezan bien, tienen una trama entretenida pero, al final, concluyen con un cierre por debajo de las expectativas. Ahí es cuando en Colombia decimos que esa película “es una lata”.

Y es lo mismo que sus oyentes pueden pensar si usted no sabe cómo va a acabar su presentación, si se queda dando vueltas sobre lo mismo, si se extiende más de lo necesario o si no cierra con un ‘ponche’.

  • Tenga un amplio conocimiento de lo que va a hablar.

Qué, quién, cómo, cuándo, por qué… Describa la situación. Diga lo que está sucediendo. Es esencial que usted esté familiarizado con la música que va a presentar, los artistas, los invitados y, si trabaja con noticias, con la actualidad.

De hecho, aunque usted solo haga un turno en una emisora musical, sus oyentes lo valorarán más si se dan cuenta de que usted está enterado de todo lo que sucede a su alrededor.

  • Use este proceso de 3 pasos.

1. Trate de encapsular o agrupar lo que usted quiere decir en su próxima salida al aire en unas notas mentales muy cortas.

2. Diga lo que vaya a contar en segmentos cortos, sin dar muchas vueltas.

3. Hable lo más breve posible.

Por ejemplo, si usted va a presentar “Rojo”, una de las canciones del nuevo álbum de J Balvin, parta mentalmente en 3 lo que va a decir:

  • ‘Colores’, su nuevo álbum fue lanzado el pasado viernes 20 de marzo.
  • Estuvo a punto de posponer el lanzamiento de este disco debido a la crisis sanitaria actual pero cambió de parecer.
  • Cada canción recibe el nombre de un color y eso le dará tema para los videos de cada una de las canciones.

Teniendo eso en mente seguramente le será más fácil hacer la presentación de la canción cuando abra el micrófono. Podrá decir algo como:

“A pesar de la crisis del covid-19, J Balvin lanzó su álbum “Colores” el pasado viernes. Cada canción tiene el nombre de un color y también tendrá su propio video. Mientras llegan esos videos, aquí está la canción más escuchada en Spotify esta semana: es J. Balvin con “Rojo”.

  • Recuerde que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

El tiempo del oyente es muy valioso. Tiene demasiadas distracciones y opciones de entretenimiento. En el siglo XVII, el clérigo y escritor español Baltasar Gracián y Morales ya lo sabía, y por eso inventó esa frase: “Recuerde que lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

Gracián sabía que es mejor algo bueno y agradable si dura poco, porque implica un ahorro del tiempo.

Esto es particularmente importante al inicio de la conversación. Hay que sacar de plano todas las frases de cajón, repetitivas y sin contenido interesante. Dejar de repetir las mismas frases que tiene aprendidas de memoria.

La mayoría de las veces, cuando un locutor no ha preparado lo que va a decir y simplemente abre el micrófono a ver qué se le ocurre, termina dando vueltas y vueltas hasta que por fin encuentra el camino.

El problema es que cuando esto ocurra es muy posible que sus oyentes ya se hayan ido a otro lado.

  • Antes de decir algo, piense si es apropiado decirlo.

¿Realmente quiere contar una pequeña historia? ¿Tiene datos relevantes? ¿O simplemente quiere hablar por el micrófono? Recuerde: si no tiene nada interesante que decir, no lo diga. Ponga música.

Así mismo, antes de hablar de algo chequee la pronunciación, los nombres o palabras extranjeras o que usted no conocía.

¿Alguien se va a ofender con lo que dice? ¿Sabe que en su emisora hay una audiencia infantil? ¿Cree que los oyentes adultos se van a molestar? ¿Lo que está contando, realmente le interesa al público objetivo de la emisora?

¿Comprobó que lo que está diciendo es cierto y no está basado en fake-news? ¿Lo que dice va en contra de la línea editorial de su emisora? Si es así, ¿está dispuesto a responder por lo que dijo y las consecuencias que eso ocasione?

  • Evite chistes internos.

Puede ser que a usted le haya ocurrido algo chistoso con alguien en la cabina o en la emisora, pero eso no quiere decir que al común de la gente le interese o le parezca gracioso. La gente no sabe lo que pasa allí, y usted no puede hablar de algo sin contextualizar, simplemente para reírse con su compañero.

Lo más probable es que ninguno de sus oyentes sepa que a la señora que pasó detrás de la ventana tenía un peinado extraño, o que al mensajero le escondieron la bicicleta. Si usted no cuenta de qué se está riendo o de qué está hablando, el oyente se puede molestar.

Si quiere hablar de ello, explique qué fue lo que pasó y por qué le parece gracioso. Tal vez así la gente lo encuentre divertido.

  • Trate de eliminar pausas y gagueos.

Escuchar a alguien decir “eeeh”, o quedarse esperando a que se le ocurra responder o contar algo, realmente es muy molesto.

Obviamente hay momentos en los que hay que detenerse y pensar lo que va a decir para no salir con un “chorro de babas”, pero esta debe ser la excepción y no la regla. Si usted realmente ha preparado lo que va a decir, no debería tener ese tipo de baches.

Si usted trabaja de manera consciente en eliminar esas exclamaciones y pausas, seguramente lo  conseguirá. Pero para eso hace falta, primero, reconocer el error. Segundo, comprometerse a eliminarlo. Y tercero, hacer el esfuerzo para lograrlo.

Para ello no requiere mucho tiempo. Si usted lo hace a conciencia, se sorprenderá de lo rápido que eliminará esos errores de su improvisación.

  • Practique su improvisación.

No tiene que hacerlo en la emisora. Por el contrario, es posible que en la casa se sienta más seguro. Grabe su improvisación. Escúchela con atención y trate de encontrar qué puede mejorar, cuáles son sus puntos débiles, y corríjalos.

Incluso si usted es un locutor veterano, escuche grabaciones de sus programas o de sus turnos al aire. Siempre encontrará algo que pueda mejorar.

También puede pedirle a su jefe, a un compañero o a un colega que le haga una crítica constructiva. Que le hablen francamente y lo guíen para mejorar su estilo y forma de improvisar. Es más, exíjale a su jefe que le haga Airchecks.

  • Conozca las reglas.

Al principio, muchos locutores se sorprenden al ver todas las restricciones e instrucciones que se deben seguir para salir al aire en una emisora, especialmente si cuenta con un director profesional.

Algunas veces, los directores incluso dejan una especie de reglamento escrito en carteleras dentro de la cabina e incluso en el log de canciones que entrega el software de programación.

Aunque esto puede parecer frustrante al principio, siempre habrá una razón detrás de ello para hacerlo: el director es quien sabe lo que la audiencia quiere, y su función principal es cumplir con esos deseos de los oyentes.

En algunas emisoras, además, se hacen investigaciones perceptuales o cualitativas, que entregan información acerca de lo que el público encuentra agradable y lo que le disgusta de la emisora, y con base en esos resultados se elabora un reglamento de lo que se puede decir y cómo hacerlo.

Además, en la mayoría de los casos, recuerde que la estrella de la emisora es la música y no usted. Puede que esto suene duro, pero es la realidad. Si no me cree, lo invito a que organice dos eventos.

En el primero estará usted presentando discos y en el segundo habrá el show de un cantante exitoso. ¿Cuál llevará más público?

Haga todo lo posible por entender lo que la dirección de la emisora espera de usted, qué es lo que quiere que diga y cómo debe hacerlo. Seguramente con el tiempo le irán abriendo más espacio y le permitirán demostrar su personalidad y su estilo.

  • Entienda el formato de la emisora.

Es muy probable que las directivas de la emisora hayan trabajado fuerte para llegarle a un público específico, al que puedan llegarle con la publicidad de sus anunciantes. Eso se llama ‘formato’.

Ese formato es el diseño de la emisora. Allí se define a quiénes se les va a hablar, en qué tono y sobre cuáles temas. También se define la música que va a tocar y qué tan antigua o tan nueva va a ser la programación.

Usted no puede llegar a hacer lo que usted quiera. Tiene que ceñirse a ese formato. Si es una emisora para adultos habrá que hablar en un tono diferente. Si es para jóvenes, usará un lenguaje apropiado. Y en ambos casos, la música será escogida y programada en consecuencia.

Usted tiene que entender eso y acogerse a las instrucciones que le den.

Y tendrá que entender, entonces, que en algunas emisoras se puede hablar después de una o dos canciones, pero en otras solo se hablará cada 20 minutos o media hora.

Algunas emisoras permiten que el locutor improvise sobre lo que quiera hablar, pero habrá otras que deseen que hablen acerca de los artistas y de sus noticias y lanzamientos. Otras preferirán que se enfoque en temas de actualidad y habrá otras más que solo querrán que usted simplemente dé el título, el intérprete y la hora.

Cualquiera que sea el estilo, usted tendrá que ceñirse a lo que le piden. Lo que se pretende es que, siempre que un oyente sintonice la emisora, encuentre lo que esperaba en cuanto a sonido, estilo musical y de locución. Así es como se forma un hábito.

Si un oyente encuentra algo diferente cada vez que trata de escuchar la emisora se va a confundir.

Recuerde que los oyentes “usan” su emisora, ya sea para relajarse, para divertirse, para estudiar o trabajar, para acompañar sus momentos románticos o camino a casa, así que es necesario cuidar esa imagen que la emisora proyecta para que el oyente la sintonice cuando sienta una de esas necesidades.

  • Si no se siente listo para improvisar, escriba lo que va a decir.

Finalmente, si bien usted quiere llegar a ser un buen improvisador, primero tiene que ganar confianza y sentirse seguro. No es ningún pecado escribir lo que va a decir, aunque no lo tiene que leer al pie de la letra.

Puede usar el proceso de 3 pasos que describí arriba, pero en lugar de guardarlos en su mente, escríbalos en un papel o en el procesador de texto de su computador o celular. Puede escribir cosas importantes como nombres, fechas y cifras.

Ayúdese. Le aseguro que eso es mucho más profesional que abrir el micrófono y no saber qué decir.

Conclusión

Una buena improvisación es aquella que usted ha planeado con anticipación. La clave es que lo que usted diga suene como si no lo hubiera planeado.

Nuestro amigo Barón creía que la locución de “Tropical Latino” era improvisada, y tuve que compartirle un libreto para que se diera cuenta de que, realmente, no era así.

Sálgase de lo obvio cuando vaya a hablar. Cuente cosas interesantes. Entretenga al oyente con sus historias. Haga que se ría, que se ponga triste, que quiera saber más de lo que usted le habla. Pero para lograrlo, prepare lo que va a decir para que su improvisación sea impecable.

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