La profesión del locutor puede interpretarse desde distintas ópticas respecto a las labores que realiza, sin embargo, si pudiéramos llegar a un consenso y definir la esencia de esta profesión, tal vez diríamos que nos dedicamos a contar historias. Tristemente, esta idea se ha desvirtuado un poco con el paso del tiempo, haciendo que muchos comunicadores solo abran sus micrófonos para presentar canciones o dar datos duros, perdiendo la esencia del oficio, que es conectar con las audiencias.
Así que, si quieres salir del promedio y convertirte en un gran narrador de historias, asegúrate de cautivar, evocar, emocionar y crear recuerdos. A continuación, te brindamos algunas herramientas que te permitirán mejorar en este ámbito:
- Aprende a contar, no solo a describir
No te limites a describir lo que pasa; da contexto, construye una secuencia y consigue que cada detalle tenga sentido. Haz que tu narración sea una experiencia auditiva.
- Domina el ritmo
Aprende que, en los momentos previos al clímax de una historia, debes acelerar el ritmo para después hacer una pausa y dar más dramatismo al punto central. El silencio también comunica.
- Ten intención en la voz
No todas las palabras requieren la misma entonación, velocidad, matices e incluso aire en la voz. Esto te permitirá transmitir lo que cada momento necesita sin caer en la exageración.
- Estudia tu texto
Dale una emoción que hayas experimentado a cada parte de la narración. Cuando se habla desde el corazón, la gente percibe la verdad en las palabras.
Recuerda que las audiencias pueden olvidar una canción o un dato que compartiste, pero difícilmente olvidarán cómo las hiciste sentir.
Esta nota es una adaptación al español de un artículo publicado por Bob Lawrence a través de Radio Ink.















