12 consejos de cómo comportarse durante una transmisión remota

Una buena transmisión desde la calle puede convertirse en algo que Spotify, una playlist o un servicio de streaming difícilmente pueden replicar: la emisora está ahí, en medio de su comunidad, hablando con personas reales y haciendo que algo ocurra.

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Hay que salir del estudio e interactuar con nuestros oyentes. Esa es una gran forma de fidelizar a la audiencia.

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Unos años atrás, recién llegado a Playa del Carmen en Quintana Roo, México, encontré una emisora que me gustaba. Se llamaba Radio Pirata FM. No solo tenía buena cobertura, sino que tocaba la música que más me gusta, es decir, clásicos en inglés de los años 70, 80 y 90 en su mayoría.

Estaba comenzando el año. Eran los primeros días de enero y un día escuché que estaban regalando calendarios. Yo no estaba interesado en tener un calendario, sabiendo que tengo el de mi computador y el de mi teléfono, pero quería tener un recuerdo de mi emisora favorita.

Obviamente, también se me despertó la curiosidad y quería mirar con ojo crítico de radio cómo estaban haciendo la actividad.

Cuando llegué me llevé una imagen muy triste. Primero, no tenían una unidad móvil. Más bien, dos personas estaban sentadas en un carro en el sitio donde dijeron que los iban a entregar. Entonces me acerqué a ellos y les pregunté si eran lo que entregaban ese obsequio.

Me respondieron que sí sin el mayor entusiasmo, no me preguntaron nada, no hicieron ningún comentario, realmente no parecían interesados en mí. Simplemente sacaron un calendario de una caja, me lo entregaron y volvieron a sentarse en la parte delantera del vehículo.

Nunca supe si eran talentos de la emisora, personas de mercadeo, técnicos o conductores o alguien de la oficina.

Mi esposa, que era la más interesada y quien insistió en que fuéramos a pedirlo fue quien resultó más desengañada. El calendario no tenía nada de particular. No era atractivo. Pero lo que más le desilusionó fue la falta de interés por parte de esas dos personas que nos atendieron.

Probablemente nos vieron como un par de viejos que llegaron a molestarlos…

Hablemos de los remotos

Durante muchos años, las transmisiones remotas fueron una de las herramientas comerciales más importantes de las emisoras. El concesionario de carros que inauguraba una nueva sede, el supermercado que celebraba aniversario, la discoteca que quería llenarse esa noche, el centro comercial que necesitaba tráfico o la misma emisora que quería interactuar con su audiencia contrataban a la emisora para que instalara sus equipos y transmitiera desde allí.

Y casi siempre mandaban al locutor.

El problema es que no todos los locutores entienden qué se espera de ellos cuando salen del estudio. Algunos llegan, se sientan detrás de una mesa, esperan a que desde la emisora les den paso, hablan durante uno o dos minutos, vuelven a sentarse a mirar el teléfono y repiten la operación media hora después.

Técnicamente hicieron la transmisión. Digamos que “hicieron el trabajo” que les encomendaron. Pero desde el punto de vista comercial o promocional, probablemente no hicieron gran cosa.

Sabemos que la radio necesita demostrar hoy, más que nunca, su capacidad de generar cercanía y presencia local, y por eso una buena transmisión desde la calle puede convertirse en algo que Spotify, una playlist o un servicio de streaming difícilmente pueden replicar: la emisora está ahí, en medio de su comunidad, hablando con personas reales y haciendo que algo ocurra.

Esa capacidad de crear contacto local y humano sigue siendo una de las fortalezas diferenciadoras de la radio, pero para aprovecharla hay que saber hacer esa transmisión remota.

¿Cómo lograrlo?

A continuación, presento 12 recomendaciones que, muy posiblemente, le van a ayudar a que esa salida a la calle, ese contacto con sus oyentes, esa demostración de la marca frente al público realmente valga la pena.

  1. Entienda primero para qué lo mandaron

Antes de salir de la emisora, el locutor debería saber quién es el cliente, qué está promocionando, qué quiere conseguir con la transmisión y cuál es la información verdaderamente importante.

No basta con recibir una hoja donde diga: “Estamos transmitiendo desde Almacenes Pepito, carrera 18 número 42-15”.

¿Por qué está transmitiendo desde allá? ¿Hay una inauguración? ¿Descuentos? ¿Un producto nuevo? ¿Quieren que llegue gente? ¿Hay premios? ¿Cuál es el horario? ¿Qué tiene ese negocio que pueda interesarle realmente a un oyente?

Pregunte. Investigue. Entienda el negocio. Es muy difícil vender con entusiasmo algo que ni siquiera uno mismo sabe qué es.

  1. Llegue con tiempo

Una transmisión remota no debería comenzar cinco minutos después de que llegue el locutor.

Hay que conocer el sitio, presentarse con el cliente, encontrar al ejecutivo de cuenta, revisar dónde están ubicados los equipos, probar retorno y micrófono, entender cómo será la comunicación con el operador de estudio y recorrer el lugar.

Además, esos minutos previos permiten encontrar información que posiblemente nadie escribió en el brief.

Puede descubrir que hay una fila enorme, que llegó una familia desde otra ciudad, que el dueño conserva una foto del negocio cuando abrió hace treinta años o que uno de los productos que están ofreciendo tiene alguna característica realmente curiosa. Ahí es donde comienza a aparecer contenido interesante para la transmisión.

  1. Recuerde que usted representa a la emisora

El cliente probablemente no conoce al gerente, al director de programación ni al presidente de la compañía radial. A quien tiene enfrente es al locutor. Es decir, para ese anunciante, usted es la emisora.

Por eso importan la puntualidad, la presentación personal, la disposición para colaborar y hasta la manera como trata a los empleados del negocio.

Un locutor malhumorado, desinteresado o prepotente puede echar por tierra meses de trabajo de un ejecutivo comercial. Y el cliente seguramente no dirá: “El locutor se portó mal”, sino que dirá: “La gente de esa emisora se portó mal”.

  1. No convierta la transmisión en una cuña de tres minutos

Este es probablemente uno de los errores más comunes. “Estamos en Almacenes Pepito, donde encuentra los mejores precios, la mejor atención, los mejores productos y las mejores promociones. Recuerde que estamos ubicados en…”

Eso, más que una transmisión remota, es una cuña larga leída en vivo, y eso no despierta interés ni mueve ninguna fibra del oyente que está escuchando la transmisión.

El oyente debería sentir que algo está pasando allí. Describa lo que ve. Cuente quién llegó. Hable con alguien. Encuentre una historia. Deje escuchar durante unos segundos el ambiente. Si están regalando algo, acérquese a la gente. Salude. Muestre interés por esa persona que se tomó la molestia de ir hasta donde usted está.

Probablemente ni siquiera esté allí por la promoción, por el premio o el obsequio, sino que, simplemente, quiere conocerlo a usted, quiere darle la mano o incluso tomarse una foto. Eso es muy importante para él y seguramente se lo contará a sus amigos y familiares.

Si se trata de un juego o un concurso, haga que el ganador reaccione al aire. Si hay una demostración, cuente qué está sucediendo. La transmisión tiene que sonar diferente a lo que normalmente sucede dentro del estudio. Para eso la sacaron a la calle.

  1. No olvide que sigue haciendo radio

Pero tampoco hay que irse al otro extremo. Un remoto no significa abandonar el formato de la emisora para convertirse durante tres horas en presentador del almacén. Al fin y al cabo, el oyente habitual sigue esperando encontrarse con la emisora que conoce, a la que está acostumbrado.

Respete el lenguaje, el ritmo y la personalidad de la emisora. Si normalmente sus intervenciones duran 30 segundos, no hay razón para hablar cuatro minutos simplemente porque tiene mucho que contar desde el sitio. El reto está en integrar al cliente dentro de la programación y no en permitir que el cliente se apodere de ella.

  1. Hable con la gente que está allí

Si hay público, úselo. No me refiero a ponerle el micrófono al primero que pase y preguntarle: “¿Cómo le parece este maravilloso evento?”. Busque personas que tengan algo que contar. “¿Qué vino a comprar?”. “¿Desde dónde nos escucha?”. “¿Cómo se enteró de que estábamos aquí?

Incluso una respuesta inesperada puede producir un gran momento de radio.

Y cuando entreviste al gerente, al propietario o al representante del cliente, procure conversar con él en lugar de entregarle el micrófono para que recite un discurso comercial aprendido de memoria.

  1. Muévase

Si las condiciones técnicas lo permiten, no permanezca clavado durante toda la transmisión en la camioneta o unidad móvil, no se quede sentado detrás de una mesa cubierta con un mantel de la emisora.

Recorra el lugar. Mire qué sucede. Acérquese a la gente. El locutor debería ser visible y accesible. Parte del valor de una transmisión remota consiste precisamente en que los oyentes puedan conocer a esa persona que normalmente solo escuchan por radio.

Insisto: Salude, converse, tómese fotos y participe. Si una persona hizo el esfuerzo de desplazarse hasta allá porque escuchó que usted estaba presente, lo peor que puede encontrar es a un locutor sentado, mirando su celular y dando señales de que preferiría estar en cualquier otra parte, que fue lo que me pasó a mí.

  1. No se olvide de quienes siguen escuchando desde sus casas o carros

Este es un detalle muy importante. Quienes están en el sitio pueden ver lo que ocurre, pero el oyente de radio, no, y por eso hay que “pintar” imágenes con palabras.

No basta con decir que “esto está buenísimo”. Cuente por qué. Diga qué está viendo, qué tan lleno está el lugar, qué está haciendo la gente y qué está ocurriendo alrededor suyo. La buena radio siempre ha tenido esa capacidad de hacer visible lo invisible.

  1. Aprenda a trabajar con el técnico y con el operador de estudio

Una buena transmisión remota también depende de la coordinación. Antes de comenzar deberían estar claros los horarios de las intervenciones, la duración aproximada, la manera como recibirá la señal de entrada, qué ocurrirá si se pierde la comunicación y quién toma las decisiones cuando aparece un problema.

Y recuerde que siempre habrá problemas: internet que falla, ruido excesivo, baterías descargadas, una persona que se atraviesa en el momento menos indicado, música del lugar que hace imposible hablar o un cliente que decide entregar una promoción diferente cinco segundos antes de salir al aire.

Por eso es importante hacer pruebas y tener alternativas. Las tecnologías actuales permiten transmisiones remotas de muy buena calidad usando codecs, conexiones IP y aplicaciones especializadas, pero la estabilidad de la conexión y el control adecuado de los niveles siguen siendo fundamentales.

  1. Cuide el micrófono abierto

Fuera del estudio uno tiende a relajarse y ahí es donde aparecen los problemas. Nunca, pero nunca dé por sentado que el micrófono está cerrado. Evite comentarios sobre el cliente, sobre las personas que están presentes o sobre lo aburrida que le parece la transmisión.

Tampoco debería consumir licor mientras representa a la emisora, aunque esté transmitiendo desde un bar o una discoteca, salvo que exista alguna situación muy específica previamente autorizada.

Y recuerde algo más: hoy no solamente hay micrófonos. Hay celulares grabando por todas partes. Un comportamiento que antes podía quedar entre cuatro personas ahora puede terminar convertido en un video de veinte segundos circulando por redes sociales.

  1. Aproveche el remoto para generar contenido digital

Y hablando de cámaras, si la emisora va a hacer el esfuerzo de sacar talento y equipos del estudio, sería una lástima que todo desapareciera en el instante en que termina la transmisión.

Tome fotos. Haga pequeños videos. Muestre el lugar. Presente a los oyentes que llegaron. Grabe alguna situación divertida o curiosa.

No hace falta convertir al locutor en camarógrafo durante toda la jornada, pero sí debería existir alguien encargado de recoger material que pueda servir para Instagram, TikTok, Facebook, YouTube o las plataformas que utilice la emisora. La presencia física puede multiplicarse después en el mundo digital.

  1. Antes de irse, despídase del cliente

Parece obvio, pero no siempre ocurre. No termine su última salida al aire, guarde sus cosas y desaparezca. Busque al cliente. Agradézcale. Pregunte si todo salió como esperaba. Despídase de quienes estuvieron trabajando con usted.

Y si detectó algún problema serio, no discuta en público ni busque culpables frente al anunciante. Informe posteriormente al ejecutivo de cuenta o a su jefe para que se pueda corregir.

Una transmisión remota no termina cuando usted dice “regresamos a estudios”, sino cuando el cliente siente que la emisora cumplió lo prometido.

Conclusión

Durante años escuché locutores que se quejaban cuando les anunciaban que tenían que hacer una transmisión remota. La veían como una molestia: había que salir del cómodo estudio, aguantar calor, ruido, gente alrededor y pasar varias horas metidos en un almacén o en un centro comercial.

Hoy en día, creo que habría que mirarlo de otra manera. Una transmisión remota es una de las pocas ocasiones en las que el locutor deja de ser una persona imaginaria en la mente del oyente y se vuelve una persona de carne y hueso.

Allí no solo podrá darse a conocer y recibir un “baño de popularidad”, sino que tendrá una magnífica oportunidad de hacer crecer su marca personal. Recuerde que es muy posible que la gente que llegue a la transmisión le tome fotos y videos y los comparta en sus redes, lo que le permitirá ser más famoso.

Un remoto también es uno de esos momentos en los que un anunciante puede comprobar directamente qué tan comprometida está la emisora con su negocio.

Por eso no basta con llegar, abrir el micrófono y repetir una dirección. Hay que prepararse, observar, conversar, contar lo que está ocurriendo y entender que durante esas horas el locutor tiene dos públicos delante suyo: el oyente que lo está escuchando y el cliente que está pagando para que la emisora esté allí.

Si consigue que ambos terminen satisfechos, habrá hecho mucho más que una transmisión remota. Habrá hecho buena radio.

Y, a propósito: infortunadamente Radio Pirata ya no existe. Me quitaron la única opción de radio que me gustaba. No sé si ese desinterés frente a su público fiel tuvo algo que ver…

ACERCA DEL AUTOR
Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, España, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en X como oscartitolopez.
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