Programador de la semana: César Valdiosera/Bustos Media; “El alma de la radio permanece”

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César Valdiosera Magaña ha construido una trayectoria que une dos de las grandes fuerzas de la industria del entretenimiento: La música y la radio. Con cerca de 19 años de experiencia en el medio radiofónico y 33 años de trayectoria musical como cantante, actualmente se desempeña como Network Music Program Director de las cadenas de Bustos Media en distintos mercados de Estados Unidos, trabajando con estaciones como La Gran D, La Z, La Máquina, La Poderosa, La Caliente, Urbana y La X 96. Su experiencia como músico y programador le ha permitido conocer de cerca tanto el escenario como la cabina, desarrollando una visión amplia sobre la selección musical, la construcción de formatos y las necesidades de las distintas audiencias.

Originario de Redwood City, California, y criado desde los seis meses en Aguililla, Michoacán, Valdiosera creció rodeado de música gracias a su padre, quien cantaba y tocaba la guitarra en un trío local y fue además el primero en establecer un salón de baile en su pueblo. A lo largo de su carrera como integrante de Los Dinnos, sus viajes y el contacto con públicos diversos también ampliaron su perspectiva sobre la música y la radio. Bajo la mentoría de Salvador Homero Campos, reconocido programador y locutor en Estados Unidos, fortaleció sus conocimientos en programación y construcción de cadenas. 

Hoy, su visión apunta hacia una radio capaz de conservar su esencia y conexión humana, mientras evoluciona junto con las plataformas digitales y los nuevos hábitos de consumo. En esta entrevista, Valdiosera habla sobre programación, música, audiencias, el papel de las redes sociales y los retos que enfrenta la radio para mantenerse vigente en un entorno cada vez más digital.

¡Esto fue todo lo que nos contó sobre su trayectoria y visión de la radio!

Has construido tu carrera entre la música y la radio, dos mundos que se complementan, pero que también tienen retos distintos. ¿Cómo ha influido tu experiencia como cantante en la manera en que programas y tomas decisiones dentro de la radio?

Haber pasado más de tres décadas sobre los escenarios como cantante y músico me ha dado una ventaja muy importante: aprender a leer la reacción inmediata de la gente ante una canción. Cuando estás frente a un público, puedes sentir cuándo un tema conecta, cuándo cambia el ánimo y qué es lo que realmente está provocando en las personas.

Además, ser músico me ha permitido desarrollar un oído más crítico para analizar una producción. Puedo fijarme en la mezcla, el balance del sonido, la armonía o incluso en la duración de una introducción y determinar qué versión puede funcionar mejor en radio. También entiendo lo que hay detrás del trabajo de un artista y de una producción discográfica, pero al mismo tiempo conozco la responsabilidad que tiene un programador frente a los ratings, la audiencia y los objetivos comerciales.

Creo que esa combinación me ayuda a tomar decisiones más equilibradas. La música me enseñó a sentir el pulso del público y la radio me enseñó a convertir esa sensibilidad en una programación que pueda conectar con la gente y mantenerse vigente.

Tuviste como mentor a Salvador Homero Campos, una figura importante dentro de la programación radial. ¿Cuál es la enseñanza que te dejó y que todavía influye en tu manera de trabajar?

Tener como mentor a don Salvador Homero Campos fue una experiencia que marcó mi formación profesional. Con él entendí que programar una estación no consiste simplemente en poner canciones al aire o seguir una lista, sino que detrás de cada decisión debe existir estrategia, disciplina, conocimiento de la audiencia y mucho respeto por quien está escuchando.

También tuve la oportunidad de conocer, gracias al señor Homero Campos, a grandes artistas y figuras de la música durante sus famosas bohemias sociales. Esos encuentros también fueron parte importante de mi aprendizaje porque me permitieron conocer de cerca a quienes forman parte de esta industria.

Una de las grandes enseñanzas que me dejó fue entender la importancia del reloj y del ritmo de una estación. Hay que saber combinar novedades, éxitos consolidados y canciones de catálogo, cuidando las transiciones, los tiempos y la intensidad para evitar que el oyente se canse.

Pero, sobre todo, me enseñó a confiar en un instinto que se construye con experiencia. Él tenía esa capacidad de identificar artistas y canciones que podían convertirse en grandes éxitos. También aprendí que nunca se debe perder de vista al radioescucha. La radio entra en los hogares, en los automóviles y en los lugares de trabajo, por lo que tenemos una responsabilidad muy grande con nuestra audiencia.

Has trabajado con diferentes formatos y mercados dentro de Estados Unidos. ¿Qué has aprendido sobre las diferencias entre las audiencias y qué elementos consideras indispensables para conectar con cada público?

Trabajar con distintos formatos y plazas a nivel nacional, a través de las cadenas de Bustos Media, me ha demostrado que compartir una identidad hispana no significa que todas las audiencias consuman la radio de la misma manera. Cada región tiene sus propias características, dependiendo de la generación, el origen de la comunidad y hasta de la manera en que vive su día a día.

Por ejemplo, no se programa igual una plaza donde existe una fuerte presencia de primera generación que un mercado bilingüe o con una comunidad mexicoamericana muy arraigada. Hay lugares donde el regional mexicano tradicional y los corridos tienen una gran fuerza, mientras que en otros mercados funcionan mejor las mezclas con música tropical, pop o sonidos más modernos.

También es importante entender el ritmo de vida de cada ciudad. Los horarios de trabajo, el tráfico y las actividades cotidianas influyen en la manera en que la gente escucha la radio. Por eso, los bloques musicales, las rotaciones y los espacios de interacción tienen que adaptarse a esas rutinas.

Al final, la clave está en lograr que la audiencia se sienta representada. La radio hispana también es un espacio de identidad y pertenencia. Puedes tener una estructura muy sólida como cadena, pero si no entiendes lo que mueve a cada comunidad, difícilmente vas a conseguir una conexión verdadera.

Actualmente existen muchas opciones para consumir música y entretenimiento. Desde tu perspectiva como programador, ¿Qué debe hacer una estación de radio para seguir siendo relevante frente a las plataformas digitales, las redes sociales y el streaming?

La radio no debe intentar competir con las plataformas digitales convirtiéndose simplemente en una rocola automática, porque ahí siempre vamos a estar en desventaja frente a los algoritmos. Nuestra fortaleza está precisamente en aquello que una plataforma no puede ofrecer de la misma manera: la compañía humana, la identidad cultural y la inmediatez.

La radio tiene que darle contexto a la música y generar momentos. Un locutor puede acompañar a una persona mientras maneja, trabaja o realiza cualquier actividad de su día, y hacerla sentir que existe una conexión con alguien del otro lado. Esa parte humana sigue siendo muy importante.

Al mismo tiempo, tenemos que entender que la audiencia ya está en diferentes plataformas. La estación debe tener presencia en redes sociales, streaming, podcasts y formatos de video corto como TikTok o Reels. No se trata de abandonar la radio tradicional, sino de llevar su contenido a los lugares donde también está la audiencia.

Otro punto importante es el servicio a la comunidad. Una plataforma global puede recomendarte una canción, pero no necesariamente puede hablarte de lo que está sucediendo en tu comunidad o acompañar las causas locales. Ahí tenemos una ventaja enorme.

La radio y lo digital no tienen por qué ser enemigos. Lo que hacemos en cabina puede convertirse en contenido para otras plataformas y, a su vez, esas plataformas pueden ayudarnos a ampliar el alcance de lo que hacemos en radio.

Hablas de mezclar la radio con lo digital para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. ¿Cómo visualizas esa integración y qué papel deberían jugar las redes sociales dentro de la estrategia de una estación?

Yo veo las redes sociales como una extensión de la experiencia que comienza en la radio. No deberían funcionar únicamente como un tablero de anuncios donde publicamos que tenemos un programa o una entrevista. Tienen que estar vivas y mostrar todo aquello que sucede alrededor de la estación.

Por ejemplo, el video corto puede permitirnos enseñar lo que ocurre detrás de cámaras, las reacciones de los locutores, entrevistas con artistas o momentos espontáneos que quizá no tienen espacio suficiente dentro de la transmisión. Eso ayuda a que la audiencia conozca también el lado humano de quienes están detrás del micrófono.

Además, hoy tenemos algo que antes era mucho más complicado: la posibilidad de recibir una respuesta inmediata. Podemos hacer encuestas, recibir mensajes de voz y conocer en cuestión de segundos qué piensa la audiencia sobre una canción, un estreno o una conversación.

También debemos aprovechar el contenido bajo demanda. No todas las personas pueden escuchar una entrevista exactamente a la hora en que sale al aire, pero podemos convertir esos momentos en clips, podcasts o videos para que sigan generando audiencia después.

Para mí, el objetivo es que las plataformas digitales y la radio se alimenten entre sí. Que alguien que nos descubre en redes termine escuchando la estación y que quien ya nos escucha por radio también encuentre una comunidad digital donde pueda seguir conectado con nosotros.

Tu relación con la música comenzó desde casa, gracias a tu padre y al ambiente musical que viviste desde niño. ¿Qué tanto influyó esa formación en la sensibilidad que hoy tienes para identificar música, artistas y tendencias?

Esa infancia fue mi primera escuela de programación. Crecer viendo a mi padre cantar y tocar en un trío, y observar al mismo tiempo la dinámica que se vivía en su salón de baile, me permitió desarrollar el oído y el instinto musical desde mucho antes de entrar a una cabina de radio profesional.

En ese salón también tuve la oportunidad de ver los inicios de grupos musicales que posteriormente se hicieron muy conocidos, como Los Bukis, Los Muecas, Los Felinos y Los Freddys, entre muchos otros. Todo eso fue parte de una formación que me enseñó a observar cómo reaccionaba la gente ante la música.

En un salón de baile puedes aprender muchísimo. Ves qué canción llena la pista, qué ritmo cambia el ánimo de las personas y cuándo es necesario pasar de un tema romántico a uno bailable para mantener la energía. Esa experiencia todavía está presente en mi manera de programar.

También aprendí a valorar aspectos técnicos de la música, como la afinación, la armonía, las letras y los arreglos. Creo que esa combinación entre la parte técnica y la experiencia de ver al público reaccionar me ayudó a desarrollar un criterio para reconocer cuándo existe verdadero talento y cuándo una producción puede ser solamente algo pasajero.

La música que escuchamos desde niños también se queda ligada a nuestros recuerdos y a nuestra cultura. Por eso, para mí, programar no es solamente elegir canciones; también implica entender las emociones y la memoria que existe detrás de ellas.

Después de tantos años entre la música y la radio, ¿Qué consideras que es lo más difícil de mantener al construir una cadena: La identidad de la estación, la conexión con la audiencia o la capacidad de evolucionar?

Creo que lo más complicado no es trabajar con uno de esos elementos por separado, sino encontrar el equilibrio entre los tres. El verdadero reto está en evolucionar sin perder la identidad que hace reconocible a una estación.

El mercado cambia constantemente y siempre aparecen nuevas tendencias, sonidos, tecnologías y formas de consumir contenido. El problema surge cuando intentamos seguir cada moda y terminamos dejando de lado aquello que hizo que la audiencia confiara en nosotros. Una estación no puede cambiar de identidad cada vez que aparece una nueva tendencia.

Al mismo tiempo, la conexión con el público debe mantenerse como una prioridad. La tecnología puede ayudarnos a llegar a más personas, pero la lealtad se construye con consistencia y empatía. Esto se vuelve todavía más importante cuando una cadena trabaja en diferentes ciudades, porque cada comunidad tiene necesidades y características particulares.

Para mí, evolucionar tampoco significa desechar todo lo que funciona. Significa encontrar nuevas formas de entregar el contenido y acercarnos a las nuevas generaciones sin olvidarnos de quienes han estado con nosotros durante años.

El gran desafío de un director de programación es justamente ese: mantener las raíces firmes en la identidad de la estación, pero permitir que las ramas crezcan hacia la innovación. Las plataformas pueden cambiar, pero la conexión con la audiencia sigue siendo el alma de la radio.

Pregunta de oro: 

Has tenido la oportunidad de conocer públicos muy diferentes gracias a tu carrera como músico y programador. Si mañana tuvieras que diseñar una estación desde cero pensando en la audiencia que viene, y no en la que existe actualmente, ¿Qué harías diferente a lo que hoy hace la industria?

Si tuviera que diseñar una estación desde cero pensando en las nuevas generaciones, rompería con el modelo lineal tradicional y apostaría por un concepto híbrido, donde el audio y el video fueran parte de una misma experiencia. Sería una estación que pudiera escucharse en el cuadrante, pero que desde su nacimiento estuviera pensada también para el consumo digital.

La cabina tendría que ser mucho más visual y multiplataforma. Los programas, entrevistas y presentaciones musicales podrían verse en streaming, mientras que las redes sociales permitirían generar interacción en tiempo real. Ya no podemos pensar únicamente en una persona hablando frente a un micrófono; el estudio también puede convertirse en un espacio de producción de contenido.

También cambiaría la manera de estructurar los contenidos. Las nuevas generaciones están acostumbradas a consumir formatos más ágiles, por lo que buscaría segmentos dinámicos, conversaciones breves y contenidos que mantengan el interés sin perder la esencia de la radio.

En la música también tendría una visión más flexible. Hoy muchas personas no necesariamente consumen por géneros tan definidos, sino por estados de ánimo o afinidad cultural. Una estación podría encontrar una manera coherente de combinar regional mexicano moderno, sonidos urbanos, propuestas alternativas y clásicos, siempre con una curaduría que permita descubrir cosas nuevas.

Y, finalmente, haría de la audiencia una parte mucho más activa. Las encuestas, la mensajería y la participación desde una aplicación pueden permitir que el público no solamente escuche, sino que también forme parte de lo que sucede.

No se trata de quitarle el alma a la radio. Al contrario, se trata de llevar esa compañía humana a una experiencia diseñada también para quienes crecieron consumiendo contenido de manera digital.

Agradecimientos: 

Quiero agradecer profundamente a Juan Carlos y a todo el equipo que trabaja en radioNOTAS por este espacio para hablar de dos de las grandes pasiones de mi vida: la radio y la música.

Tengo la firme convicción de que la música no es solamente entretenimiento. Es medicina para el alma, porque puede sanar, unir y transformar. Cuando esa música llega a través de la radio sucede algo muy especial: se convierte en la banda sonora de la vida de las personas, acompañándolas en sus alegrías, en sus momentos difíciles y en sus recuerdos.

Creo que esa conexión es algo que debemos seguir cuidando. Las plataformas y la tecnología van a continuar cambiando, pero la necesidad de sentirnos acompañados y de conectar a través de la música siempre va a existir. Para mí, seguir creando esos momentos y mantener viva esa conexión humana es una de las razones por las que cada día vale la pena encender un micrófono y programar una estación.

Muchas gracias.

¡Te invitamos a que lo sigas en sus redes sociales!

Instagram: @Cesar M Valdiosera

Facebook: Cesar M Valdiosera

TikTok: CesarEl Dinno

Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

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