¿Qué harías si tu talento llega a cabina en ‘estado inconveniente’?

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Foto: bigstock

Hace dos semanas aproximadamente fui testigo de un hecho que me dejó pensando sobre la responsabilidad editorial y operativa que implica abrir un micrófono en cualquier medio de comunicación. Estaba viendo un canal noticioso de televisión muy famoso en la Ciudad de México, mientras consumía mi cena, cuando de pronto, el anfitrión del programa envió a un enlace con un reportero. La sorpresa fue que, al iniciar esta pequeña intervención, pude notar que el corresponsal estaba en estado de ebriedad; se le barrían las palabras y no estaba hilando para nada sus ideas.

Este punto me dejó pensando sobre plantearte la siguiente pregunta: ¿Qué harías si tu locutor llega en estado inconveniente y de pronto no hay quien lo supla? Quizá para muchos la solución inmediata y con base en protocolos éticos sería despedirlo, aunque, algunos otros medios, con protocolos un poco más humanistas podrían sancionarlo y sólo enviarlo a cursos de alcoholismo, responsabilidad profesional y demás.

Este artículo no pretende ser un linchamiento público para nadie, sólo deseamos plantearte un escenario que en algún punto podría ser posible. Cuando una persona no se encuentra en condiciones de desempeñar su trabajo, el problema deja de ser individual para convertirse en una responsabilidad de toda la organización. Quien permite que un colaborador abra un micrófono en esas circunstancias también está tomando una decisión, y deberá asumir las consecuencias que ésta pueda generar.

Más allá de las sanciones o las políticas internas, la pregunta de fondo es si una estación está preparada para tomar decisiones difíciles cuando quien debe abrir el micrófono no está en condiciones de hacerlo. En esos momentos es cuando realmente se pone a prueba el liderazgo de una empresa.

En la radio solemos pensar que el mayor compromiso es mantener la programación al aire, sin embargo, el verdadero profesionalismo también implica saber cuándo detenerse. Porque un programa puede volver a transmitirse al día siguiente, pero la confianza de la audiencia puede tardar mucho más en recuperarse.

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