Fueron décadas en las que la industria musical siguió una fórmula clara: un artista lanzaba un sencillo, éste comenzaba a sonar en la radio y poco a poco se posicionaba en las listas de popularidad; si lograba conectar con la gente, permanecía vigente durante dos, tres y hasta seis meses. Justo así nacían los grandes hits.
Hoy por hoy esto ha cambiado y, debido a la presión del algoritmo, vemos que los artistas lanzan canciones cada cuatro o seis semanas. Esta pelea de las disqueras por mantenerse vigentes ha provocado como efecto colateral, que vivamos en un contexto de música cada vez más efímera. Las canciones ya no logran despegar como antes cuando ya hay otro lanzamiento en puerta.
Esto no es todo. Otro fenómeno colateral de esta dinámica es que, cuando llegan los conciertos, las personas pueden no saberse el repertorio, porque ninguna canción ha tenido el tiempo suficiente para madurar en el mercado. Este artículo sólo pretende plantear un cuestionamiento a la industria musical: ¿realmente están yendo hacia el camino al que les gustaría ir o simplemente el terremoto causado por las plataformas digitales los arrastró y ahora no saben cómo salir de ahí?
Vivimos en una industria determinada por el algoritmo, por lo que esta decisión de sacar música cada mes es entendible. Los artistas prefieren mantenerse a la vista del público lanzando nuevas canciones antes de que el tema previo comience a desaparecer del feed de los internautas.
La propia industria parece haberse convertido en el peor enemigo de sus canciones. Apenas un sencillo comienza a ganar tracción cuando ya es desplazado por el siguiente lanzamiento del mismo artista. La promoción cambia de rumbo, las playlists se actualizan y la conversación se mueve hacia la novedad. En esa carrera por mantenerse vigente, muchas canciones nunca reciben el tiempo necesario para convertirse en verdaderos hits.
Nunca ha habido más música disponible que hoy. Pero ¿cuántas de todas esas canciones que se están lanzando realmente pasan a formar parte de la cultura popular?
De cierto modo, la radio también está siendo parte de toda esta vorágine y actualmente se encuentra bajo presión por tocar lo nuevo, ya que a toda costa quiere deshacerse de la idea de que es un medio de antaño y poco actualizado. Esto ha provocado que la rotación musical incorpore un exceso de canciones que, en realidad, casi nadie conoce.
Quizá el problema no sea que hoy exista demasiada música, sino que la industria parece haber perdido la paciencia para dejar que una canción encuentre su lugar. Los grandes hits rara vez nacían de un día para otro; necesitaban repetición, exposición y tiempo. Tal vez el verdadero reto no sea producir más canciones, sino volver a darles la oportunidad de crecer antes de reemplazarlas por la siguiente.
¿Qué opinas sobre todo este fenómeno musical?
















