La relación entre la Generación Z y la inteligencia artificial no es tan simple como parece. Aunque se trata de la generación más cercana a la tecnología, también es la que muestra mayores niveles de ansiedad frente a su avance.
El uso de herramientas de IA es cotidiano entre los jóvenes, pero eso no significa confianza. Al contrario, existe una sensación constante de incertidumbre sobre cómo esta tecnología impactará su presente y, sobre todo, su futuro profesional.
Entre las principales razones destacan:
- Incertidumbre laboral: Los empleos de entrada, donde muchos jóvenes comienzan su carrera, son los más vulnerables a la automatización.
- Falta de preparación: Usan IA, pero no siempre saben cómo integrarla estratégicamente en su desarrollo profesional.
- Desconfianza tecnológica: Existen dudas sobre el manejo de datos, la privacidad y las promesas exageradas de las empresas.
- Impacto personal: Hay preocupación por la pérdida de habilidades, creatividad y autenticidad.
Esta combinación genera una paradoja interesante: La Gen Z no puede alejarse de la IA, pero tampoco se siente completamente cómoda con ella. La adopta por necesidad, no necesariamente por convicción.
Más que miedo irracional, lo que existe es una respuesta lógica ante un entorno que cambia más rápido de lo que puede procesarse. La presión por adaptarse, aprender y competir con sistemas automatizados está marcando una nueva forma de ansiedad digital.
En este contexto, la conversación ya no es si usar o no la inteligencia artificial, sino cómo hacerlo sin perder el control en el proceso.
¿La Gen Z logrará convertir esta incertidumbre en una ventaja o terminará siendo rebasada por la misma tecnología que domina?
Esta nota fue realizada con base en una idea sacada de un artículo publicado por Jacobs Media, con contenido de Alpha González.















