La estrategia de innovación de Spotify vuelve a encender la conversación en la industria del audio: probar mucho, fallar rápido y apostar por lo que funcione.
El enfoque (comparado con ‘tirar espagueti a la pared para ver qué se pega’) refleja una cultura donde lanzar productos, funciones y formatos es parte del ADN. No todo prospera, pero cada intento ofrece aprendizajes valiosos.
En los últimos años, la plataforma ha experimentado con múltiples iniciativas:
- Proyectos que no lograron consolidarse, como experiencias híbridas entre radio y streaming o dispositivos propios para el auto.
- Incursiones en audio social y nuevos formatos que buscaban ampliar la interacción con usuarios.
- Expansiones hacia audiolibros, video y herramientas impulsadas por inteligencia artificial.
- Funciones virales como los resúmenes personalizados que fortalecen la conexión emocional con la audiencia.
Más allá de los resultados individuales, el mensaje es claro: innovar implica asumir riesgos. En un entorno donde la atención es el recurso más disputado, quedarse inmóvil puede ser más peligroso que equivocarse.
Para los medios tradicionales (especialmente la radio) el aprendizaje es evidente. La experimentación constante permite descubrir nuevas formas de contenido, modelos de negocio y puntos de contacto con las audiencias, en lugar de depender únicamente de fórmulas probadas.
Adoptar una mentalidad de prueba y error no significa perder identidad, sino evolucionar con intención, escuchar al público y ajustar el rumbo cuando sea necesario.
En un mercado que cambia a velocidad acelerada, la pregunta no es si todas las ideas funcionarán, sino si existe la disposición para intentarlo una y otra vez hasta encontrar la próxima gran conexión con la audiencia.
¿Está la industria del audio lista para experimentar con la misma audacia?
Esta nota fue realizada con base en una idea sacada de un artículo publicado por Jacobs Media, con contenido de Alpha González.















