Director General de la semana: Adrián Peña; “La tecnología cambia, la esencia permanece”

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Casi cinco décadas frente a los micrófonos y detrás de los procesos que dan forma a la comunicación que permiten mirar la evolución de la radio y la televisión desde una perspectiva privilegiada. Adrián Peña, Director General de Energy99.mx y Presidente de la Asociación Nacional de Locutores de México, Delegación Nuevo León, ha sido testigo de una industria que pasó de los transmisores y consolas de bulbos a las computadoras, los sistemas digitales y las plataformas que hoy multiplican las posibilidades de llegar a una audiencia. Desde su posición al frente de Energy99.mx y su labor dentro del gremio de la locución, ha mantenido una visión clara sobre los cambios que atraviesan los medios y, sobre todo, sobre aquello que permanece vigente: La tecnología puede transformar las herramientas, pero no sustituye la esencia de comunicar. La claridad del mensaje, la preparación, la creatividad y la capacidad de conectar con las personas continúan siendo los pilares de una comunicación efectiva.

Desde esa experiencia, esta conversación aborda algunos de los grandes retos y aprendizajes que plantea la industria actual: Cómo construir voces y contenidos capaces de trascender generaciones, qué hay detrás del desarrollo de un concepto o formato, las diferencias entre comunicar para públicos locales, regionales y nacionales, y la importancia de preparar a las nuevas generaciones ante un escenario en el que prácticamente cualquiera puede tener un micrófono, una cámara y una plataforma. También reflexiona sobre el papel de la tecnología y sobre aquello que, pese a las transformaciones de la industria, permanece inamovible. Porque cuando cambian los medios, las plataformas y las herramientas, la pregunta fundamental sigue siendo la misma: ¿Qué tenemos para decir y qué estamos haciendo para que alguien quiera escucharnos?

¡Conoce todo lo que nos compartió sobre su trayectoria y visión!

Después de casi 50 años en radio y televisión, ¿Qué consideras que sigue siendo indispensable para que una voz, un programa o un concepto logre conectar con la audiencia, independientemente de si hablamos de medios analógicos o digitales?

La esencia de la comunicación nunca se pierde. Lo fundamental es tener ideas claras y objetivos bien definidos: saber qué queremos comunicar, hasta dónde pretendemos llegar y, sobre todo, cómo podemos generar un entorno positivo y obtener una respuesta favorable de la audiencia. A partir de ahí, una voz, un programa, una señal o incluso un determinado contenido pueden generar ese feedback con las personas, sin importar si se transmiten a través de un medio tradicional o de las plataformas digitales que hoy son indispensables y que conviven con los medios de comunicación.

Creo que, en ese sentido, la esencia continúa siendo exactamente la misma. Después de casi 50 años de carrera, he podido ver cómo han cambiado las herramientas y las formas de transmitir un mensaje, pero el principio fundamental permanece. Todo esto viene desde la época de oro de la radio, cuando las transmisiones eran completamente en vivo y no existían las grabadoras, los sistemas satelitales ni muchas de las plataformas y herramientas digitales que tenemos actualmente.

La tecnología ha transformado la manera de trabajar, pero no ha cambiado el propósito. La esencia de comunicar permanece; simplemente se adapta y se transforma de acuerdo con las herramientas disponibles.

Has desarrollado conceptos, formatos, programas y voces comerciales. Desde esa experiencia, ¿Cómo nace una buena idea y qué elementos consideras antes de convertirla en un proyecto que pueda funcionar en medios?

Sí, he tenido la oportunidad de desarrollar conceptos, formatos, programas y voces comerciales, además de trabajar con diferentes marcas locales, regionales y nacionales y con distintos formatos de radio.

Todo comienza con una idea base, pero después es necesario analizar qué se quiere comunicar y a quién se pretende llegar. Para ello, es importante realizar un estudio psicográfico que permita entender las características de la audiencia y definir hacia dónde queremos llevar esa idea. Hay que establecer si buscamos que trascienda, si se trata de algo pasajero o si tiene un objetivo principalmente comercial.

También es necesario considerar el formato que se quiere desarrollar. Existen propuestas dirigidas al público en general, proyectos universitarios, contenidos de servicio social y diferentes alternativas que responden a necesidades específicas. Podemos encontrar programas noticiosos, de entretenimiento, de revista, musicales y espacios hablados, cada uno con características particulares.

De igual manera, están los proyectos de carácter social que pueden realizarse en ejidos y comunidades marginadas. En estos casos, el contenido debe responder a las necesidades de cada región y de su población. Por eso considero que no existe una fórmula única: todo depende del lugar, del público al que se quiere llegar y del tipo de mensaje que se busca transmitir.

Has sido testigo de una transformación enorme, desde los medios tradicionales hasta las plataformas digitales. ¿Qué ha cambiado realmente en la manera de hacer radio y televisión y qué elementos, a pesar de todos estos avances tecnológicos, siguen siendo iguales?

He vivido esa transformación desde los sistemas analógicos hasta la era digital. Recuerdo los transmisores de bulbos y las consolas que se calentaban sobre las mesas de transmisión en las cabinas. Después llegaron los acetatos, los discos compactos, los DAT, el MiniDisc y, posteriormente, los discos duros y las computadoras.

Cada una de esas etapas modificó la forma de trabajar y de almacenar los materiales. Los comerciales, promocionales, ligadores, jingles, canciones y programas comenzaron a organizarse mediante sistemas específicos para cada formato. Actualmente, toda esa información puede manejarse de una manera mucho más práctica y utilizarse de acuerdo con diferentes variables, como los horarios, los moods, el clima, los días y otras circunstancias que pueden influir en la programación.

También cambió la manera de construir una programación musical. Hoy es posible cuidar con mayor precisión aspectos como evitar que se concentren demasiadas canciones de mujeres o de determinados grupos, equilibrar géneros y estilos, programar más rock o más pop y complementar los contenidos musicales con cápsulas informativas.

Sin embargo, considero que en esencia todo sigue siendo igual. La gran diferencia es que ahora el proceso es mucho más práctico y contamos con herramientas que facilitan el trabajo. Pero volvemos al mismo punto: la esencia. Lo importante continúa siendo saber hacia dónde queremos llegar, construir un buen mensaje, contar con una buena señal y conseguir un buen retorno de la audiencia.

Has mencionado que “las voces vienen y van”, pero el recorrido continúa. ¿Qué hace que una voz o un comunicador pueda mantenerse vigente mientras cambian las generaciones, las tendencias y las plataformas?

Las voces van y vienen, igual que los cantantes y las modas. Sin embargo, cuando una voz encuentra su momento y cuenta con un contenido interesante, tiene la posibilidad de permanecer vigente durante diferentes generaciones e incluso trascender.

Las plataformas van a continuar cambiando, eso es inevitable, pero un contenido que resulta atractivo y, además, tiene un carácter atemporal puede seguir funcionando perfectamente. Cuando una persona desarrolla una idea clara, construye una identidad propia y tiene como objetivo trascender, ese contenido puede mantenerse vigente sin importar la plataforma en la que se presente.

Por eso considero que la permanencia no depende únicamente del medio. Lo verdaderamente importante es lo que se tiene para comunicar y la manera en que se construye esa comunicación. Si existe una propuesta sólida y un contenido que mantiene su interés con el paso del tiempo, puede encontrar nuevas formas de llegar a las audiencias.

Además de trabajar directamente en los medios, has apostado por cursos y prácticas para compartir conocimientos. ¿Qué consideras más importante transmitir a las nuevas generaciones que quizá no pueden aprender únicamente dentro de un aula?

Los cursos y las diferentes formas de capacitación tienen que actualizarse constantemente. Las técnicas avanzan, la tecnología cambia y, por lo tanto, también debemos adaptarnos a cada una de esas transformaciones.

Desde nuestra experiencia, uno de los principales objetivos es que las nuevas generaciones conozcan y desarrollen técnicas de locución, redacción y generación de ideas. Pero también es importante que sepan utilizar correctamente las herramientas que actualmente forman parte de la comunicación. Por ejemplo, deben conocer aspectos como la iluminación de un celular o de un set, la preparación de un podcast, la elección y acondicionamiento de una locación y todos esos elementos que hoy intervienen en la creación de contenidos.

La intención es que estén preparados y cuenten con una formación sólida. Al mismo tiempo, es indispensable que conozcan lo que sucede en el mundo, en su localidad y, por supuesto, dentro de su propia comunidad.

Todo esto les permitirá acercarse a una verdad, o por lo menos a lo más cercano a ella, y comunicarla de manera transparente. Finalmente, se trata de que aquello que transmitan tenga sustento en una realidad y que puedan hacerlo de una manera clara y responsable.

A lo largo de tu recorrido has trabajado en distintos mercados y medios. ¿Qué has aprendido sobre las diferencias entre hacer comunicación a nivel local, regional y nacional, y qué puede aprender un mercado de otro?

La comunicación local siempre puede ser funcional, al igual que la regional, pero todo depende de las características de cada parte del país. Incluso cuando hablamos de comunicación nacional, debemos entender que México está compuesto por diferentes regiones y que no todas las personas piensan de la misma manera.

Tenemos el norte, el centro, el sur y el sureste de la República, y cada una de estas zonas tiene su propio cariz. Existen diferencias en sus costumbres, usos, lenguaje, tradiciones, música y, por supuesto, en su manera de pensar.

Por eso es fundamental conocer las particularidades de cada región antes de desarrollar un contenido. No se puede asumir que un mismo mensaje tendrá exactamente la misma respuesta en todos los lugares. Es necesario comprender qué necesita cada población y cuáles son los temas que realmente le interesan.

Al final, conocer esas diferencias permite desarrollar contenidos que tengan una conexión real con las personas y que respondan a las características de la comunidad a la que están dirigidos.

Hoy cualquier persona puede tener un micrófono, una cámara y una plataforma para publicar contenido. Desde tu experiencia, ¿Qué diferencia a un verdadero profesional de alguien que simplemente cuenta con las herramientas para comunicar?

La preparación es fundamental. Hoy tener un micrófono, una cámara o una plataforma es mucho más accesible, pero contar con las herramientas no significa necesariamente saber utilizarlas. Lo verdaderamente importante es tener una preparación integral y aprender a aprovechar correctamente todos los recursos que tenemos disponibles.

También es indispensable saber exactamente qué queremos comunicar. El mensaje debe transmitirse sin dudas y sin distorsiones, porque de nada sirve contar con una buena herramienta si no existe claridad sobre aquello que se quiere decir.

Por eso, para mí, la diferencia está en la preparación y en la capacidad de utilizar adecuadamente esas herramientas. Hay que tener muy claro cuál es el mensaje que queremos llevar a la audiencia para que pueda llegar de manera directa, clara y efectiva.

Pregunta de oro: 

Si mañana tuvieras que empezar de cero en la industria, pero conservando todo lo que sabes después de casi 50 años, ¿Qué harías diferente y qué consejo te darías a ti mismo para construir una carrera que pueda durar toda una vida?

Empezaría de la misma manera. Seguiría partiendo de los mismos principios con los que he trabajado a lo largo de mi carrera. Evidentemente, hoy contamos con una tecnología mucho más avanzada y eso haría que muchas cosas fueran más sencillas, pero los conocimientos que he adquirido durante todo este tiempo también permitirían aprovechar mejor esas herramientas.

Si tuviera que comenzar nuevamente, conservaría esos mismos fundamentos y esa misma manera de entender la comunicación. La tecnología facilitaría muchos procesos y permitiría hacer las cosas de una forma mucho más práctica, pero los principios, los conocimientos y la esencia seguirían siendo los mismos.

Probablemente tendríamos otra historia que contar, porque las herramientas serían diferentes y las posibilidades serían mucho mayores. Sin embargo, la base permanecería intacta: Saber comunicar, tener claridad sobre lo que se quiere transmitir y mantener presentes los principios que han acompañado todo este recorrido.

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Sitio Web: Energy 99

Esta nota fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

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