8 elementos fundamentales de un buen Morning Show

Un morning show exitoso requiere trabajo, planeación, orden y disciplina, y aquí presento criterios fundamentales y claves para construirlo.

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Una cosa es tener personalidades interesantes, y otra muy distinta es que cada integrante sepa exactamente cuál es su función dentro del programa.

En radio se habla mucho de innovación, de redes sociales, de video, de plataformas e inteligencia artificial. Todo eso importa, sí. Pero hay momentos en los que vale la pena detenerse y volver a lo esencial. Especialmente cuando se trata del morning show, que sigue siendo, en muchísimas emisoras, la franja más estratégica del día.

A veces se cree que un buen programa matutino depende solamente de tener locutores simpáticos, buen sentido del humor y algunas secciones entretenidas. Pero no. Detrás de los morning shows que realmente funcionan suele haber una estructura mucho más clara. Hay criterio, preparación, enfoque y una comprensión profunda del público.

Por eso quiero repasar siete fundamentos que siguen siendo claves para construir un buen programa de la mañana. No son fórmulas mágicas, pero sí principios muy sólidos que ayudan a ordenar el trabajo y, sobre todo, a hacer una radio más efectiva, más cercana y más memorable.

  1. Definir de qué va a tratar el programa

Comienzo con algo que suena muy tonto o demasiado obvio, pero lo cierto es que no siempre se tiene claro qué es lo que se va a hacer en el programa, por qué se necesita, qué necesidad les va a suplir a los oyentes de la emisora.

Algunos piensan: todas las emisoras tienen un morning show, así que nosotros debemos tenerlo. Además, ponen a un grupo de talentos en una mesa frente a un micrófono y esperan a ver qué pasa.

Lo primero que hay que hacer es dejar claro por qué se necesita el programa, qué se pretende con él, hacer un diseño claro del estilo, el lenguaje, el tono y los temas que se van a tratar.

Cuando se tenga todo eso, se procede a conseguir los talentos apropiados, aquellos que realmente puedan sacar adelante el programa.

  1. Tener claro a quién se le está hablando

Esto también suena muy obvio, pero si una emisora no tiene claro quién es su oyente objetivo, difícilmente podrá crear un contenido realmente relevante.

Y esto no se resuelve solamente diciendo “les hablamos a adultos jóvenes” o “a mujeres de tal edad”. Eso es apenas una etiqueta.

Conocer a la audiencia implica entender cómo vive, qué le preocupa, qué la hace reír, qué la incomoda, cómo se informa, qué consume fuera de la radio y hasta cómo habla.

Así como usted le habla diferente a su mamá y a su colega en la oficina, no es lo mismo hablarle a un joven que a un viejo; a una mujer que a un hombre; a un ejecutivo que a un obrero.

Hay que entender el target, hay que saber cuáles son sus temas favoritos, sus necesidades de información y entretenimiento. Hay que conocer su lenguaje, sus hábitos, las cosas que no le gustan.

Por otro lado, muchas veces, desde la cabina, se comete el error de imaginar al público sin convivir con él, y ahí es donde empiezan los errores.

Un morning show mejora mucho cuando su equipo sale del estudio mentalmente y se mete en la vida real del oyente, lo escucha, lo observa, conversa con él y entiende sus códigos.

Todo esto permite desarrollar contenidos más acertados, más naturales y mucho más conectados con la vida cotidiana.

En pocas, antes de pensar qué decir al aire, hay que saber a quién se lo van a decir.

  1. Definir muy bien los roles dentro del programa

En muchos programas de la mañana hay talento, pero no siempre hay claridad. Y una cosa es tener personalidades interesantes, y otra muy distinta es que cada integrante sepa exactamente cuál es su función dentro del programa.

Aquí hay una diferencia importante: el rol no es lo mismo que la personalidad.

El rol tiene que ver con lo que hace dentro del programa, cuáles son sus tareas específicas. La personalidad tiene que ver con quién es cada uno. Uno puede ser espontáneo, sarcástico, cálido, irreverente o analítico, pero además debe tener clara su tarea dentro del engranaje general.

¿Quién conduce? ¿Quién organiza el ritmo? ¿Quién remata? ¿Quién aterriza una conversación? ¿Quién representa la voz más emocional? ¿Quién hace el contrapunto? ¿Quién acompaña y fortalece al personaje principal? Todo eso debe estar bien definido.

Bueno, y hay que definir tareas específicas: quién habla de deportes, quién da las noticias, quién se encarga de las notas de salud o del humor, de las notas de tecnología, etcétera.

Y aquí conviene hacer una precisión: los personajes secundarios no son relleno. Un copresentador, un productor al aire o un colaborador bien ubicado pueden ser decisivos para darle equilibrio, color y dinámica al programa.

Pero para que eso ocurra, cada uno debe entender su lugar y aprovecharlo bien.

  1. Cuidar el contenido básico, pero repartirlo durante toda la mañana

Hay una base que no falla en un morning show bien armado: el contenido debe ser actual, local, identificable, entretenido e informativo. Esos cinco elementos siguen siendo fundamentales.

El problema es creer que basta con saber que esos elementos son clave, pero no tenerlos en cuenta.

Muchas emisoras concentran su mejor contenido en un solo bloque, generalmente en la franja que tradicionalmente se considera “más fuerte”, y descuidan el resto del programa, y ese es un error.

El oyente no entra todos los días a la misma hora. Hay gente que prende la radio a las 5:50, otros a las 6:10, otros a las 7:25 y otros mucho más tarde. Cada uno de ellos merece encontrarse con algo bueno.

Un programa matutino no debería guardar todas sus cartas para un solo momento. Hay que sembrar contenido potente a lo largo de toda la emisión. Buenas historias, momentos entretenidos, secciones bien pensadas, información útil y conversación atractiva deben aparecer repartidos estratégicamente, no amontonados en un solo segmento.

  1. Crear secciones fijas que generen hábito

¿Le ha pasado que hay veces en las que la conversación dentro de un programa está tan entretenida que, cuando uno llega al trabajo o a cualquier lado, no se quiere bajar del carro porque quiere saber cómo va a terminar la historia?

Cuando trabajo con emisoras musicales que tienen morning shows me encanta preguntarles: ¿de qué me pierdo hoy si no los escucho? ¿Qué hicieron hoy que me haga regresar mañana? ¿Qué historia contaron que no me hubiera dejado bajar del carro?

Uno de los grandes secretos de los morning shows exitosos está en sus secciones fijas, hitos o benchmarks, esas secciones o elementos recurrentes que el público espera, reconoce y busca.

Son una especie de cita diaria con la audiencia. Cuando están bien hechos y bien ubicados, generan recordación y hábito de escucha.

Se trata de construir contenidos que tengan identidad, que enganchen, que provoquen expectativa y que se vuelvan parte de la rutina del oyente. Y, especialmente, que sean tan atractivas que el oyente quiera regresar al día siguiente para no perdérselos.

Puede ser una sección de humor, un simple juego o concurso, una sección de salud… lo que sea, pero presentado de tal forma que se vuelva obligatorio regresar al día siguiente para escucharlo.

Son secciones que ayudan a fortalecer el vínculo emocional entre el público y las personalidades del programa. El oyente empieza a sentirse parte de algo familiar. Sabe qué viene, lo comenta, lo espera y, muchas veces, organiza su escucha alrededor de eso.

  1. Preparar el programa en serio, aunque luego haya que cambiarlo todo

Un morning show no es sentarse con sus compañeros de mesa, abrir el micrófono y comenzar a hablar de los primero que se les ocurra. Ni siquiera de lo que deciden mientras suena una canción o una pausa comercial.

Un morning show necesita preparación real y no una improvisación disfrazada de frescura.

Preparar no significa escribir todo palabra por palabra ni matar la espontaneidad. Significa llegar con ideas, con temas desarrollados, con posibles ángulos, con material revisado, con objetivos claros y con reuniones frecuentes de equipo.

Preparar significa que cada miembro del programa sepa qué se quiere lograr, por dónde puede ir la conversación y qué oportunidades hay para producir momentos memorables.

Un buen conductor maneja una escaleta o guion en la que se especifique claramente cuáles son los temas que van a tratar, en qué momento, quién es el responsable, cuál va a ser la duración aproximada y si hay detalles técnicos, audios o participación del oyente.

Y esa escaleta, que se nutre con los temas que sugieren y entregan los integrantes del programa, debe estar lista desde antes del inicio, y se deben repartir copias a todos, ya sean talentos al aire como productores y operadores de la consola.

Ahora, una buena preparación también incluye estar listo para tirar el libreto a la basura. Si ocurre algo importante, inesperado o imposible de ignorar, el programa debe tener la flexibilidad para reaccionar.

Es decir, la preparación no impide la espontaneidad, sino que la hace más efectiva.

  1. Pensar la interactividad antes de abrir los micrófonos

La participación del oyente no puede manejarse a la ligera. Abrir líneas, recibir audios o invitar a la gente a opinar sin una idea clara de qué se busca puede generar mucho material inútil, desordenado o que no aporta nada al programa.

La interactividad buena no ocurre por accidente. Hay que saber qué tipo de respuesta se quiere obtener, qué formato conviene, cuánto tiempo se le puede dar al oyente, cómo se introduce su participación y qué valor le va a aportar al programa.

Incluso, también conviene orientar al participante antes de salir al aire. Hay que decirle que tiene poco tiempo, que suene animado, que escuche todo por el teléfono y no por la radio. Si tiene tiempo (y recursos), asegúrese de que la llamada o el mensaje tenga buena calidad de sonido, que se entienda claro y fuerte.

Cuando un oyente sabe qué se espera de él, la conversación suele fluir mucho mejor. El resultado es más claro, más corto, más entretenido y mucho más aprovechable al aire.

  1. Buscar algo único que haga sobresalir al programa

Tal vez este sea el punto más retador de todos. Un morning show puede estar bien hecho, sonar profesional, tener buenos locutores y aun así pasar inadvertido. ¿Por qué? Porque no ofrece nada realmente distintivo.

Hay que preguntarse qué tiene este programa que no tengan los demás. Qué lo hace diferente. Qué puede encontrar aquí el oyente que no le están dando en otra emisora, en un pódcast o en sus redes sociales.

No siempre se trata de inventar algo extravagante. A veces la diferencia está en el tono, en el tipo de humor, en la profundidad de las conversaciones, en el manejo de las historias, en la química del equipo o en la manera de involucrar al oyente. Pero esa diferencia tiene que existir y sentirse.

La radio de la mañana pertenece al negocio del entretenimiento. Y entretener es sorprender, conectar, emocionar, divertir y hacer que la audiencia quiera volver mañana.

Conclusión

La radio compite con pantallas, plataformas y distracciones, y podría pensarse que el morning show necesita volverse cada vez más complejo. Y sí, tiene que evolucionar. Pero antes de pensar en drones, cámaras, clips virales o estrategias multimedia, conviene revisar si lo básico está bien resuelto.

Un buen programa de la mañana sigue construyéndose, en esencia, sobre las mismas columnas: conocer al público, definir roles, crear buen contenido, generar hábito, preparar con disciplina, manejar bien la interacción y tener una personalidad propia.

Todo esto suena lógico, obvio, como que todo el mundo lo sabe, pero cuando uno escucha muchos programas de radio actuales, se da cuenta de que precisamente ahí es donde más se falla.

Quizás la verdadera innovación, en muchos casos, no consiste en inventar algo nuevo, sino en volver a hacer bien lo esencial.

ACERCA DEL AUTOR
Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
Lo puede seguir en Facebook como Oscar.Tito.Lopez y en Twitter como oscartitolopez.
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