
Dos de mis hermanos pertenecieron a Los Yetis, uno de los grupos pioneros del rock en Colombia. Por esta razón, era común que los invitaran a conceder entrevistas y a tocar en vivo en diferentes emisoras de radio.
Y gracias a ello, y cuando solo tenía 10 o 12 años de edad, mi primera experiencia frente a la radio en vivo ocurrió cuando ellos me llevaron a la sede de Caracol Radio, en Medellín, cuando estaban ubicados en la calle Maracaibo, en el centro de la ciudad. Estoy hablando de mediados de los años 60.
Allí estaban algunas de sus emisoras y su radioteatro, pero lo más llamativo para mí era que a la entrada estaba ubicada Radio Reloj, que se podía apreciar desde la calle porque sus locutores trabajaban a la vista del público, protegidos por un ventanal.

Radio Reloj era “la emisora de todas las horas”, y la primera referencia que tengo de ella era una de sus frases de batalla y que describía claramente su formato. Lo llamaban “El uno y uno de Radio Reloj: una canción nueva y una vieja”.
Pero ¿fue esta una idea colombiana?
México fue la inspiración
Para hablar de la historia de Radio Reloj de Cuba hay que hablar primero de la emisora mexicana que la inspiró, la XEQK, conocida durante décadas como “La Hora Exacta” y que comenzó en 1938 con un propósito cultural: difundir ópera y música clásica, con participación de Ángel H. Ferreiro.
Ese proyecto no prosperó y, hacia 1940, la emisora se transformó en algo radicalmente distinto: una vitrina publicitaria.
Sí, se trataba de una emisora que solo pasaba cuñas interrumpidas cada 60 segundos para dar la hora exacta. Es decir, el “contenido” no eran noticias ni música, sino una secuencia continua de anuncios, con la hora como servicio público y, al mismo tiempo, como gancho para mantener al oyente atento.
Y este era un gancho importante. En los años 40 la gente no tenía relojes digitales ni celulares, por lo que sintonizar la radio era la única forma de ajustar la hora exacta de los relojes de pulsera o de la casa.
Ese modelo exigía que los locutores tuvieran que acogerse a una rutina operacional considerable, especialmente porque todo se hacía en vivo.
El siguiente paso fue técnico y decisivo. En 1960 se desarrolló un sistema de automatización que permitió grabar los comerciales previamente (en piezas cronometradas de 57 segundos), mientras la hora seguía dándose en vivo.
Esa decisión fue copiada por otros formatos: cuando la promesa es entregar la hora “cada minuto”, el sistema completo (operación, guion, logística, controles) se arma alrededor del reloj.
Mucho más tarde, en 1999, XEQK cambió de manera importante: los mensajes publicitarios continuos se sustituyeron por interpretaciones musicales, y la música se bajaba de volumen cada minuto para dar la hora exacta. El “reloj” permanecía, pero el relleno entre minutos dejó de ser una cinta de comerciales.
Transformación cubana del concepto
Con ese antecedente, Cuba tomó la idea del minuto como unidad y la convirtió en un producto completamente distinto: una emisora informativa continua.
Y así nació Radio Reloj el 1 de julio de 1947, que se caracterizaba por un sonido permanente asociado a un segundero, el anuncio de la hora a cada minuto y una programación informativa en vivo las 24 horas.
La emisora salió al aire desde un pequeño local en la azotea del antiguo Circuito CMQ (calle Monte esquina a Prado) en La Habana. En ese momento solo había una mesa, un micrófono, un metrónomo y dos sillas.
La idea original vino de Gaspar Pumarejo, jefe de programación del Circuito CMQ, quien se inspiró en XEQK. Pumarejo le propuso a Goar Mestre (dueño de CMQ) crear algo similar, pero mejorado: alternar la hora exacta con noticias en vivo y anuncios leídos en directo.
La ventaja es que no necesitaba de una gran producción al aire, porque el formato se apoyaba básicamente en la precisión y en el flujo continuo de información.
La diferencia con la emisora de México era estructural. En XEQK, el corazón era el servicio horario, y el “relleno” era comercial (y luego musical). En Cuba, el corazón era la información y el reloj funcionaba como columna vertebral: ordenaba el relato, obligaba a condensar, requería disciplina en la entrega y creaba una sensación de continuidad.
El peculiar estilo de Radio Reloj, de ofrecer las informaciones complementadas con la marcha del tiempo, minuto a minuto, durante las 24 horas del día, funciona mediante la redacción de cuartillas de diferente longitud.
La síntesis periodística, la economía de palabras en los textos, de uso diario en Radio Reloj, no se traducen solo en limitar el mayor número posible de vocablos, sino también en lograr la precisión del texto con la sintaxis más apropiada al contenido informativo
La escritura está condicionada por el reloj: hablan de comentarios de un minuto, con brevedad regulada, pues deben utilizar un máximo de 960 caracteres.
Las cuartillas de a dos voces deben tener entre 15 y 16 líneas escritas, y las de una voz, entre 13 y 15. Si la información reúne ese requisito y el locutor desde el comienzo lee a un ritmo adecuado, debe concluir en el minuto exacto.
Sin embargo, puede ocurrir que algunos minutos los redactores los dejen un poco largos. Ante esa situación, el locutor acelera el ritmo de su lectura, para poder terminar en tiempo el texto.
A veces, cuando la noticia queda corta, el locutor la completa con las llamadas “colas”, que son efemérides importantes, datos curiosos o felicitaciones a personalidades.
También puede darse el caso de que una información posea las líneas, en correspondencia con su formato, pero que tenga varios puntos y seguido. Esto implica que el locutor realice pausas, y tenga que apurar el ritmo de lectura para terminar en el minuto exacto.
Si una información se extiende por más de un minuto, el redactor debe escribir al final de la noticia la palabra “CONTINUARÁ”, y si la noticia concluye en el minuto siguiente, debe ubicar la palabra “CONCLUSIÓN” al final del título.
En cada turno de trabajo labora un corrector de estilo que revisa todos los minutos que van a salir al aire, y corrige los errores de contenido y redacción.
El locutor de esta planta tiene una permanencia de 4 horas en la emisora; de ellas, 3 ante el micrófono, tiempo en el que lee más de 15 mil palabras.
Luego de 1 hora de estar leyendo noticias, el locutor descansa media hora; a continuación vuelve otra hora a la cabina y descansa nuevamente 30 minutos. Pasado este tiempo, completa su última hora ante el micrófono.
En Radio Reloj el trabajo de los locutores es en pareja en la cabina, y en ese sentido adoptan dos posiciones: Locutor 1 y Locutor 2. En una información de formato de a dos voces, el Locutor 1 lee el primer y tercer párrafos, mientras el Locutor 2 lee el 2º y el 4º, y tiene la responsabilidad de dar la hora.
Para poder descansar esa media hora, un tercer locutor sustituye al que cesa temporalmente. Ese sistema es rotativo por horas; es decir, en una hora el locutor ocupa la posición 1 y en su posterior hora de trabajo cambia para la posición 2.
Cuando las informaciones, comentarios o entrevistas están escritas en formatos de una voz, el minuto lo lee completamente un mismo locutor.
Momento histórico clave: 13 de marzo de 1957
Radio Reloj entró de lleno en la historia de Cuba durante el asalto al Palacio Presidencial organizado por el Directorio Revolucionario.
Ese día, José Antonio Echeverría (presidente de la FEU), Joe Westbrook y otros jóvenes revolucionarios tomaron la emisora (entonces ubicada en la calle 23 esquina a M, en el edificio que hoy ocupa parte de la televisión cubana).
Desde allí Echeverría transmitió un discurso llamando a la insurrección contra el dictador Fulgencio Batista. El hecho marcó a la emisora como símbolo de lucha y resistencia.
Si bien, en sus primeros años fue una emisora comercial privada, enfocada en noticias breves, hora oficial y publicidad, con el triunfo revolucionario, Radio Reloj pasó a ser propiedad del Estado y se integró al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).
Se convirtió en la emisora oficial de información continua las 24 horas, eliminando gradualmente la publicidad comercial y enfocándose exclusivamente en noticias nacionales e internacionales, hora oficial y boletines.
Hoy en día se la considera como «el canal de información continua más antiguo del mundo«, que sigue funcionando ininterrumpidamente con el mismo formato desde 1947.
Sí, todavía existe, y se puede escuchar en estas frecuencias de FM:
- La Habana: 101.5 MHz
- Santiago de Cuba: 103.1 MHz
- Santa Clara (Villa Clara): 96.7 MHz
- Matanzas: 103.5 MHz
- Holguín: 91.9 MHz y 98.7 MHz
- Camagüey: 102.3 MHz
- Pinar del Río: 90.5 MHz
También se puede escuchar en zonas rurales y montañosas, alejadas de los grandes centros urbanos, en estas frecuencias:
- La Habana: 760 AM y 950 AM
- Isla de la Juventud: 870 AM
Así mismo. se puede escuchar por otros medios: a través de su sitio oficial radioreloj.cu, donde transmiten el audio en vivo con el icónico «tic-tac» y, aunque es más difícil de sintonizar hoy en día, Radio Habana Cuba a veces retransmite la señal de Radio Reloj en ciertas bandas de onda corta para el exterior.
En este enlace puede apreciarse una grabación de su transmisión en vivo:
https://www.instagram.com/p/DUdlmF_DsCO/
Radio Reloj en Colombia
Cuando se lanzó en Colombia la canción “Me gustas tú” de Manu Chao, la gente pudo escuchar las grabaciones de la hora de Radio Reloj, y mucho pensaban que eran extractadas de las emisoras de Colombia, donde también existió esta marca.
Sin embargo, ya vimos que la original fue creada en Cuba.
En Colombia, Radio Reloj fue una cadena perteneciente a Caracol, con presencia en varias ciudades desde los años 50. Realmente, fue el primer formato o marca derivada de Caracol.
Radio Reloj comenzó emisiones en Medellín (1951), luego Bogotá (1952) y después Cali (1953). En 2004, esa cadena contaba con 16 emisoras en todo el país hasta que fue cerrada en 2008, aunque la frecuencia de Medellín conservó el nombre hasta 2013, cuando pasó a llamarse Q’hubo Radio.
Más recientemente, la Radio Reloj de Medellín fue vendida por Caracol/Prisa a la Cadena Radial Júpiter y regresó al aire en los 1.080 kHz en AM, donde continúa al aire actualmente.
A diferencia de la de Cuba, Radio Reloj de Colombia era un servicio de 24 horas que combinaba noticias y música, informaba la hora entre disco y disco y ofrecía servicios sociales.
Ese “entre disco y disco” era el equivalente a las noticias de la cubana: en lugar de entregar noticias cada minuto, entregaba canciones y la hora después de cada una de ellas.
De hecho, gracias a esta fórmula se acuñó el término de “emisoras relojeras” a aquellas que transmitían música y hora de la misma forma, convirtiéndose en un formato muy popular para emisoras de AM orientadas a público adulto.
Centroamérica
Centroamérica fue un terreno muy fértil para el formato de Radio Reloj, ya que durante las décadas de los 50 y 60, la necesidad de tener la hora exacta y noticias rápidas era vital para el comercio y la vida cotidiana.
En Costa Rica, por ejemplo, existió un producto periodístico que se volvió institución: un informativo llamado “Radioperiódico Reloj”.
Su salida al aire se dio el 1 de mayo de 1958, bajo la dirección del periodista Rolando Angulo Zeledón, y se convirtió en uno de los noticieros más importantes del país, manteniéndose la mayor parte de su existencia como número uno de audiencia nacional.
Durante casi 40 años se emitió por una estación llamada Radio Reloj, luego pasó a Radio Columbia y Radio Nacional, y dejó de transmitirse en 2006.
Además de la famosa emisora de Costa Rica, también hubo otros ejemplos destacados en la región. En Guatemala existió una Radio Reloj muy influyente. Su formato se inclinó mucho hacia el radioperiodismo.
Era la emisora donde la gente sintonizaba para enterarse de las noticias de última hora («flashes informativos») en una época donde la prensa escrita tardaba horas en llegar a las provincias. Al igual que en otros países, el nombre evocaba puntualidad y seriedad.
Por su parte, en Tegucigalpa, Honduras, también operó una Radio Reloj. Fue parte de la época de oro de la radiodifusión hondureña. Su estilo era una mezcla de servicio público, noticias cortas y, por supuesto, la mención constante de la hora para coordinar el día de los trabajadores y estudiantes.
Incluso en El Salvador hubo proyectos radiales bajo ese nombre o que imitaban el formato de «reloj» (noticia-hora-noticia). Allí, la radio siempre ha tenido un peso político y social muy fuerte, y estas emisoras servían como el «pulso» del país en tiempos donde no había internet.
La verdadera precursora
Pero mucho antes de la XEQK mexicana y la Radio Reloj de Cuba, en Estados Unidos ya se había establecido una emisora un poco extraña, porque no existía para poner música ni para dar noticias, sino para dar una referencia confiable de tiempo.
Se trata de la estación WWV, una especie de reloj público por radio, hecho para que cualquiera -personas, barcos, aviadores, radioaficionados, científicos- pudiera comprobar si su reloj estaba bien o si su equipo estaba “en la frecuencia correcta”.
En Colombia se volvió famosa porque el programa de noticias “6 AM” de Caracol presentaba su señal al aire todos los días, a las 7:20 de la mañana, justo antes de los deportes con Hernán Peláez.
Resulta que WWV transmite desde cerca de Fort Collins, Colorado, y entrega al aire la hora de una manera precisa al estar conectada a los relojes más exactos que existen: relojes atómicos que sirven como “patrón oficial” del tiempo en Estados Unidos.
La idea original de Caracol era pedir a sus emisoras de todo el país que sincronizaran sus relojes en ese momento para dar uniformidad técnica y cumplir con sus compromisos comerciales. Obvio, había oyentes que aprovechaban la señal para sincronizar también sus relojes.
Su transmisión consiste en un tic-tac constante (un pulso por segundo) y una voz masculina que anuncia en inglés la hora exacta cada minuto con la frase: «At the tone, [hora] hours, [minutos] minutes, Coordinated Universal Time». (Traducción: “Cuando escuche el tono, [hora] horas, [minutos] minutos, Hora Coordinada Universal”).
Por eso WWV se volvió famosa desde mediados del siglo XX: primero ayudó a “ordenar” la radio evitando interferencias y luego se convirtió en la referencia para sincronizar cosas cada vez más delicadas.
En 1966 la llevaron a Colorado para operar mejor desde un punto más favorable y cerca de la gran central del tiempo del NIST.
WWV sale al aire todo el día, todos los días, en varias frecuencias de onda corta a la vez, porque la onda corta a veces llega perfecto y a veces no, según la hora y el clima en la atmósfera; entonces, si una frecuencia falla, otra suele funcionar.
Además de la hora, esta emisora mete algunos avisos útiles para quienes dependen de la señal, por ejemplo, información sobre condiciones que pueden afectar la propagación de la radio, pero el corazón del asunto siempre es el mismo: “Cuando escuche el tono, 10 horas, 23 minutos, Hora Coordinada Universal”.
Conclusión
Hoy en día, estos servicios parecen totalmente arcaicos e innecesarios. Gracias a la tecnología podemos saber qué horas son en todos los aparatos que llevamos a diario en nuestros bolsillos.
Sin embargo, en países como Cuba, donde los servicios públicos son cada vez más precarios, este tipo de emisoras prestan un valioso servicio social y siguen vigentes casi 80 años después de su creación.

Tito López hace radio desde 1975 y ha creado formatos radiofónicos exitosos en Colombia, Portugal, Chile, Panamá y Costa Rica.
Es coach de talentos, intérprete de investigaciones de audiencia, productor, blogger, libretista y conductor de programas de radio.
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