Lo que usted come podría estar dañando su voz…

Lo más probable es que usted, mi querido locutor, esté comiendo mal, muy mal.

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Hay que cuidar la alimentación...

Cuando vivía en mi Medellín natal grababa muchas cuñas de radio y televisión. Mi voz era apreciada e inundaba con ella las emisoras en las que trabajaba. Sí, supongo incluso que había momentos en los que la gente se cansaba de oírme hablar…

Y también, cuando llegué a Bogotá, tuve la oportunidad de grabar algunas cuñas de radio y televisión, convirtiéndome, por ejemplo, en la voz institucional de la cadena de hamburguesas Presto por varios años.

Pero al tener un mejor sueldo, al tener una vida más desorganizada por mis múltiples y estresantes ocupaciones, y por consumir las deliciosas hamburguesas de Presto, gané varios kilos y quedé con un sobrepeso que, aún hoy en día, trato inútilmente de aliviar…

Pero además del sobrepeso, parece que el estrés y la mala alimentación afectaron también mi voz, o al menos eso es lo que he descubierto al estudiar cuál debería ser la alimentación óptima de un locutor.

Y le tengo muy malas noticias.

Lo más probable es que usted, mi querido locutor, esté comiendo mal, muy mal. Y ya le voy a contar por qué.

La locución utiliza movimientos y contracciones musculares en el diafragma, la caja de la voz, la boca y, a veces, incluso, en las extremidades, aunque de manera muy controlada.

Aunque los movimientos que usted hace están en una escala mucho menor que, por ejemplo, cuando usted está corriendo o haciendo flexiones, de todos modos tiene que cuidar su voz y su cuerpo para hablar lo mejor posible, especialmente si tiene turnos largos o programas muy participativos.

Y para mantener un buen estado físico, su cuerpo necesita combustible, también conocido como alimento, para funcionar. ¿Pero qué alimentos podrían dañar sus habilidades vocales?

Lo que NO debe comer:

Como dice David Leigh (un legendario cantante del Metropolitan Opera House de Nueva York), antes de saber lo que uno puede comer antes de un show debe saber lo que no debe comer.

De hecho, hay muy pocos alimentos que realmente ayuden a las cuerdas vocales. La mayoría de los alimentos las obstaculizan o simplemente tienen poco o ningún efecto.

Algunos locutores exitosos –al igual que cantantes, oradores y políticos en campaña- eliminan cosas de sus dietas por completo. Pero si usted no quiere llegar a tal extremo, puede al menos mantenerse alejado de algunos alimentos.

A continuación le presento una lista de 10 alimentos que no debería ingerir menos de 3 horas antes de su programa o su turno:

1. Leche, yogurt, queso y otros lácteos.

Lo sé, lo siento. El queso es lo mejor. Pero los lácteos en general son difíciles de descomponer para el cuerpo. Es algo que definitivamente debe evitar antes de su salida al aire. En muchos casos causan reflujo ácido que puede arruinar el esófago y quemar las cuerdas vocales.

En todos los casos tiende a aferrarse a todo lo que hay en la garganta, espesando el moco que ya está presente. Esta súper mucosidad inhibe su flexibilidad y hace que usted necesite estar carraspeando para aclarar la garganta con más frecuencia.

2. Azúcar procesada

Más malas noticias: Los alimentos excesivamente azucarados no favorecen su voz. Usted debe mantenerse alejado de los dulces, jugos, Nutella, snacks gomosos y otros alimentos azucarados excesivamente procesados.

Al igual que los lácteos, el azúcar tiende a esparcirse por la boca y la garganta como flema. El azúcar sin fibra o proteína que puedan equilibrar el proceso vocal también puede hacer que se desgaste muy rápidamente la voz tan pronto pase ese torrente de azúcar.

3. Cafeína

¿Le gusta el “tintico”? La cafeína es un diurético, lo que significa que lo hace orinar con más frecuencia y usted se deshidrata más rápidamente. También seca sus cuerdas vocales.

Su voz necesita mantenerse lubricada para funcionar bien. La cafeína interfiere con la producción de moco y la seca.

Además de ese desorden, también tiende a contraer los músculos: cuando los músculos están tensos en la garganta, ejerce un estrés innecesario y dañino en las cuerdas vocales.

Usted, antes de su turno o programa, debería mantenerse alejado del café, del té y de las infusiones, incluyendo lo que en Colombia llamamos ‘aguas aromáticas’.

4. Chocolate

Para mí, esto es lo peor. Soy adicto al chocolate en todas sus manifestaciones.

El chocolate es una triple amenaza. Naturalmente contiene cafeína, que resecará su garganta y contraerá los músculos que rodean sus cuerdas vocales. También es un desencadenante de reflujo ácido. Y, además, el chocolate generalmente contiene mucha azúcar. ¡Prohibido, antes del turno!

5. Comida frita

Cualquier cosa que haya sido freída o preparada en una gran cantidad de aceite tiende a ensuciar las cuerdas vocales con demasiada grasa. La comida frita también es otro desencadenante de la acidez estomacal. Y seguramente usted no querrá tener una indigestión justo antes de un turno.

6. Mantequilla

Al igual que los alimentos fritos, la mantequilla es aceitosa y tiende a engrasar la garganta. También es un producto lácteo, por lo que puede causar un engrosamiento de la mucosidad que ya está presente en la garganta.

7. Agua fría

Podría decirse que la mejor manera de disfrutar de un vaso de agua es después de que esté medio congelada en la nevera y con una generosa porción de cubitos de hielo.

Pero las bebidas que están demasiado frías (o demasiado calientes) tienen un efecto adverso en su voz. Contraen los músculos de la garganta, lo que provoca estrés innecesario y pérdida de flexibilidad.

Si va a beber algo, procure que esté a temperatura ambiente.

8. Bebidas gaseosas y refrescos

Cuando yo conducía el ‘Top 40 Radioactiva’, un programa semanal de 5 horas de duración, acompañaba ese largo turno con Coca-Cola y chitos. Aún no entiendo cómo he llegado vivo a mis 65 años…

Una gaseosa no solo está llena de azúcar (y sustitutos de azúcar), sino que también está carbonatada, sí, eso que produce esas picantes burbujas pero que también puede producir… ¡eructos!

Nada más desagradable que se le escuche a un locutor al aire la expulsión de un eructo mientras habla…

9. Alcohol

Uno de los locutores más queridos y respetados de Colombia, el gran Alberto Piedrahíta Pacheco, siempre tenía camuflada durante sus programas una botella de aguardiente que iba consumiendo en pocillos de café o en vasos para que, supuestamente, nadie sospechara…

Pero no era ningún secreto lo que hacía “El Padrino”.

Y sé que hay muchos locutores a quienes les gusta tomar una copita para calmar sus nervios y ponerse más locuaces y «lubricados» antes de un programa.

Si bien este es un mal hábito en primer lugar, no existe una «lubricación» real que ocurra físicamente cuando se bebe alcohol.

Al igual que la cafeína, el alcohol simplemente seca la garganta. Esto sin mencionar que muchas bebidas mixtas también están hechas con jugos azucarados y refrescos.

Es mejor guardar ese traguito para después del programa.

10. Comida picante

Aún no entiendo cómo hay tantos locutores tan talentosos, buenos y exitosos como los mexicanos… Ahora que vivo en este hermoso país he tenido que irme acostumbrando poco a poco a sus comidas llenas de chile. De hecho, ¡ya me he ‘enchilado’ más de una vez!

Sin embargo, es importante que usted sepa que la comida picante produce acidez estomacal. Si usted es mexicano, es posible que esté acostumbrado a comer alimentos picantes en su vida diaria, pero si puede, déjelo a un lado en las horas previas a su turno.

Conclusión

Si usted trabaja con su voz y quiere conservarla saludable y de buena calidad, tómese en serio estos consejos y aléjese de alimentos y bebidas que pueden hacerle daño. Si no puede hacerlo del todo, evite esos alimentos al menos 3 horas antes de sus salidas al aire.

Pero, de otro lado, obviamente usted no querrá morirse de hambre antes de su programa. Coma lo que tenga que comer. Asegúrese de quedar satisfecho pero no demasiado lleno.

Hacer un turno o participar en un programa requiere mucha energía. No cometa el error de saltarse su comida antes de comenzar: Es indispensable tener suficiente energía para llevar a cabo el programa y sentirse bien mientras lo hace.

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