Lecciones de ética para locutores

Estar dentro de una cabina de radio y frente a un micrófono es una responsabilidad. El mensaje que el locutor envía a la audiencia, ¿debe estar regido por una ética?

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Acá 8 puntos que deberían tomar en cuenta los comunicadores. ¿Cuántos locutores incumplen este cometido?

El compromiso con la verdad

Hay locutores que anteponen su gustos personales o sus intereses a los hechos reales. Esto sin duda hace que tanto el medio como el representante de la estación pierdan credibilidad.

Decir las cosas como son y no lo que el oyente quiere escuchar

Este punto es complicado, porque muchas veces los locutores asumen que al deberle su éxito a la audiencia, no la deben importunar. En un mundo ético perfecto, las personas deberían estar más satisfechas de que los comunicadores les digan las cosas como son y no las maquillen para consentirlos.

Transmitir algo de conocimiento y cultura

Esto aplica para todos los ámbitos y géneros radiofónicos. Por ejemplo, si un locutor se dedica a promover, digamos, salsa, lo ideal es que a la par se refiera un poco a la historia de ese tipo música con el fin de dejarle a sus escuchas un poco de información adicional que haga que su cultura se incremente.

No discriminar, ser incluyente

En nuestra sociedad actual es importante respetar los diferentes gustos y personalidades. A un locutor puede no gustarle determinado artista, pero no puede ni debe discriminar a nadie ni expresarse despectivamente de los fans de determinado género musical. Además, debe ser incluyente, no cerrarse a una sola opinión.

Tener sentido común, no hablar por hablar

Muchos locutores son verdaderas máquinas de palabras. Su lengua está tan revolucionada que a veces no saben lo que dicen. El problema es cuando no analizan lo que dicen, se pueden referir a hechos sensibles de manera poco sutil. Por ejemplo, cuando un locutor habla de un accidente o algo trágico y lo hace con su mismo tono elocuente y divertido, como si estuvieran presentando una canción.

Ser objetivos

Aunque cada estación tiene sus propios valores, tomemos como ejemplo el código de éticas de la IMER. La objetividad, centenas de autores lo han dicho, no existe. A cambio, es posible intentar aproximarse a perspectivas “lo menos subjetivas posibles” o “lo menos parciales que se pueda”. Esto no implica que el comunicador tenga coartada su libertad de opinar, pero cuando se trata de informar debe ser lo menos parcial posible.

No aceptar beneficios personales fuera de lo establecido

Dentro de la ética del comunicador debe estar bien presente que no debe aceptar dinero ni beneficios a cambio de programar o hablar de cierto artista o disquera o político. Ya si se trata de un contrato de publicidad con una estación la cosa cambia, pues no lo es lo mismo una inserción pagada a una clara preferencia determinada por motivaciones monetarias o personales, externas e ilegales.

Tener empatía y respeto con el público

El mencionado código de la IMER es muy claro al respecto también con la empatía que debe haber entre el locutor y el oyente de la radio: “Ser amable, estar interesado en lo que se dice y escucha, poner atención a la información, permanecer sensible a los contenidos para lograr una sintonía afectiva y mental con el público”. 

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