PPM, un problema tras otro

Desde el año pasado no han dejado de suscitarse problemas con las mediciones de Nielsen Radio, y lo que queda claro es que el PPM no ha resultado la panacea que se pensaba.

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A principios de los dosmiles apareció el Portable People Meter, entonces de Arbitron, un método de medición de escucha de estaciones de radio que parecía una alternativa revolucionaria a los métodos utilizados hasta ese momento.

Su uso se difundió rápidamente y al día de hoy las estaciones de radio confían buena parte de sus decisiones de programación en él.

En principio, claro que es una mejor alternativa que los reportes hechos a mano, pero poco a poco se han levantado voces críticas respecto a su capacidad de medir con verdadera precisión, a lo que se suman errores que se vienen presentando en sus reportes de manera continua desde el año pasado y lo que se percibe como una respuesta poco satisfactoria de parte de la compañía.

El caso más reciente es el de Tampa, donde lo que parece ser el uso de 2 dispositivos en una sola casa posicionó en primer lugar a una estación que transmite por Internet, Maxima 92.5 FM como número uno de toda la plaza en las mañanas y en personas entre 18 y 34 años.

A mi parecer, el hecho de que una familia con 2 dispositivos (algo que, en principio, debería ser muy sencillo de prevenir) pueda modificar de manera sustancial los ratings es escandaloso. Es decir, ¿los radiodifusores están basando decisiones tan cruciales como la permanencia de un formato de estación en lo que escucha un grupo tan pequeño que 2 personas puedan provocar cambios radicales en las mediciones?

En los últimos meses, ha habido una serie de problemas constantes con los ratings en distintos mercados, pero a mi parecer el más grave es éste de Tampa, especialmente porque la casa encuestadora ha declarado que no modificará los ratings de enero y febrero.

Sin embargo, a pesar de todo, los grupos radiales, incluidos los hispanos, continúan requiriendo los servicios de Nielsen, y no parecen demasiado alarmados con todos los errores que se ha vuelto comunes. ¿Por qué? ¿Una mala medición es mejor que nada?

¿O quizás es tiempo de empezar a cuestionar seriamente la manera de medir la audiencia, de confiar más en el trabajo propio y menos en los números? ¿Quizás es tiempo de volver a los básicos: contacto cercano y localidad? Sin duda son preguntas que vale la pena plantearse.

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