Muchas personas en la industria piensan que improvisar es hablar por hablar sobre cualquier tema, y aunque la idea se acerca, la realidad es que esta habilidad también se entrena. No significa inventar cualquier cosa ni llenar segundos con palabras; significa saber escuchar, encontrar una idea y construir una intervención que valga la pena ser escuchada.
¡Practica las siguientes tácticas que te ayudarán a mejorar tu capacidad de improvisación!
- “Sí, y…”: construye a partir de cualquier idea
Por ejemplo, cuando recibes una llamada al aire y la persona te cuenta que hoy se siente agradecida por cualquier cosa, puedes retomar su respuesta y agregar algo que permita desarrollar la conversación: “¡Qué bueno! Y ahora que lo mencionas, ¿cuál ha sido el mejor momento de tu semana?”. A partir de ahí, puedes compartir tu propia experiencia e invitar a los demás oyentes a participar.
La clave está en tomar una idea y construir sobre ella para mantener viva la conversación.
- ¿Qué? ¿Qué importa? ¿Y ahora qué?
- ¿Qué? Presenta una idea o situación.
- ¿Qué importa? Explica por qué debería interesarle ese tema a la audiencia.
- ¿Y ahora qué? Plantea una pregunta, una consecuencia o una acción.
Esta táctica funciona muy bien cuando el comunicador tiene una noticia, un comentario o una anécdota, pero no sabe cómo desarrollarlos. La estructura le permite ordenar sus ideas y encontrar dirección.
- Método PREP
- Postura: expresa tu opinión sobre un tema o una noticia.
- Razón: explica por qué piensas así.
- Ejemplo: cuenta una situación que ilustre tu argumento, ya sea propia o de alguien que conozcas.
- Postura: cierra reafirmando tu idea.
Este método te ayuda a construir intervenciones coherentes y contundentes.
La improvisación también se entrena. Dedica unos minutos al día a practicar estas herramientas y convierte cada imprevisto en una oportunidad para sorprender a tu audiencia.
















