Recientemente Reuters, una agencia internacional de noticias y proveedora global de datos financieros, publicó un nuevo informe sobre el consumo de noticias en estaciones de radio locales, y uno de los hallazgos llamó mi atención fue: «La radio tiene un problema actualmente: no está perdiendo a sus oyentes actuales, sino que las nuevas generaciones no están adoptando el hábito de escucharla».
Más adelante en la investigación aparece otro dato que complementa perfectamente esta realidad: «Las redes sociales y las plataformas de video se están posicionando como la principal fuente de noticias, con un alcance del 56 %».
Estos dos hallazgos nos muestran claramente que el reto ya no consiste únicamente en transmitir nuestro contenido por más plataformas. Tampoco basta con abrir un podcast y copiar lo mismo que sale al aire. Si realmente queremos que la radio siga siendo relevante en el futuro, necesitamos una estrategia consistente para conquistar nuevas audiencias con propuestas pensadas para ellas.
Una de las compañías que mejor ha entendido este desafío es iHeartMedia, la empresa de radio más importante de Estados Unidos. Hace tiempo comprendió que su negocio iba mucho más allá de la señal al aire y comenzó a desarrollar una estrategia enfocada en conectar con públicos distintos. Hoy cuenta con varias redes de podcasts con contenido original, dirigido especialmente a la Generación Z y a los Millennials, además de incorporar talentos que hablan el mismo lenguaje que esas audiencias.
La compañía también ha fortalecido su división de espectáculos en vivo, generando nuevas fuentes de ingresos mediante festivales y experiencias que ofrecen una producción de primer nivel y carteles atractivos para el público. Más que diversificar su negocio, entendió que para seguir creciendo debía estar presente donde las nuevas generaciones ya pasan su tiempo.
En la radio de hoy tenemos dos opciones: seguir lamentándonos por la pérdida de audiencia o empezar a construir una propuesta que resulte verdaderamente atractiva para quienes todavía no nos escuchan.
















