¿Realmente la constancia puede más que el talento?

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Foto: bigstock

En la industria de la radio solemos admirar a los locutores que nacieron con una voz privilegiada y con una facilidad natural para conectar con la gente, sin embargo, no todos tenemos alguna de esas cualidades. A veces es común que veamos que esos locutores que naturalmente destacan no logran llegar tan lejos como otros colegas que, quizá sin un don extraordinario nunca dejaron de prepararse.

Acá algunos puntos que queremos abordar sobre este tema:

  • El talento abre puertas; la disciplina las mantiene abiertas

Hay grandes voces que no se preparan, que abren el micrófono y sólo dejan que ‘fluya’ el tema del día. A la larga eso puede hacer que los programas se queden en un nivel mediocre. Las empresas valoran a quienes llegan preparados, respetan los horarios, estudian su show próximo y evolucionan constantemente.

  • La confianza excesiva es nuestro más grande enemigo

Muchos locutores con trayectorias grandes dejan de preparase porque creen que ya dominan el oficio; el resultado: transmisiones que no salen del mismo lugar. Los locutores que buscan crecer siempre: experimentan, aceptan críticas, piden retroalimentación y siguen estudiando.

  • Los pequeños hábitos hacen una gran diferencia

Tales como: preparar cada intervención, establecer objetivos por cada programa al aire, escuchar grabaciones pasadas para corregir errores y mejorar, trabajar la respiración, corregir muletillas, leer sobre un tema desconocido cada semana, etc.

Mejorar apenas 1 % cada día podría parecer insignificante, sin embargo, es la puerta que a largo plazo te dará los mejores resultados, proyectándote como un locutor que sale del promedio. ¿Cuánto tiempo inviertes diario en seguir evolucionando?

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