Un análisis editorial sobre las voces que dominan el entretenimiento radial latino rumbo a la Copa del Mundo
Este 2026, el Mundial de Fútbol no solamente se vivirá a través de la televisión o en vivo desde algunos de los estadios repartidos entre México, Canadá y Estados Unidos. También se jugará —y con intensidad— en otro terreno que mueve pasiones, despierta emociones y conecta diariamente con millones de personas: la radio hispana.
En ciudades como Los Ángeles, donde la comunidad latina es protagonista cultural, social y económicamente, el cuadrante radial se convierte en un estadio sonoro donde cada mañana, tarde y noche, los locutores más influyentes compiten por la atención, la lealtad y el cariño del público. En este año mundialista, vale la pena imaginar qué pasaría si los shows más importantes de la radio hispana formaran una selección estelar.
Y la metáfora no es gratuita. De acuerdo con el reporte Audio Today 2026 de Nielsen, la radio alcanza al 93% de los adultos hispanos cada mes en Estados Unidos, consolidándose como el medio de audio con mayor penetración cultural dentro de esta comunidad. Además, el medio continúa dominando el ecosistema publicitario: la radio AM/FM concentra aproximadamente el 55% del tiempo total de audio con publicidad entre adultos hispanos, manteniéndose como el principal punto de contacto para marcas y anunciantes.
Si el cuadrante fuera una cancha, esta sería —sin duda— una alineación de campeonato.
La experiencia bajo los tres postes: Don Cheto

Todo equipo necesita una figura sólida en defensa, alguien que represente tradición, cercanía cultural y confianza generacional. En esta selección, Don Cheto sería el guardián natural del arco.
Su personaje representa la identidad del migrante, el humor ranchero, la sabiduría popular y la nostalgia que conecta directamente con las raíces de millones de radioescuchas. Su fortaleza no radica en la velocidad, sino en la permanencia. Como esos porteros históricos que transmiten seguridad con solo pararse frente al balón, Don Cheto protege el vínculo emocional entre la radio y la comunidad.
Esa conexión no es menor: estudios de Nielsen señalan que los oyentes hispanos tienen un 76% más de probabilidades de realizar una compra después de escuchar un anuncio en radio y un 126% más de recomendar productos o servicios, confirmando que la confianza hacia las personalidades radiales sigue siendo un activo clave del medio.
El capitán del medio campo creativo: Piolín

Todo equipo campeón necesita un líder que organice el juego, conecte líneas y motive a la afición. Piolín ocupa ese rol con naturalidad.
Su estilo mezcla humor, cercanía social y un fuerte componente comunitario que lo convirtió en una de las voces más influyentes de la radio hispana en Estados Unidos. Piolín es ese mediocampista que no solo distribuye el balón, sino que entiende el ritmo del partido y sabe cuándo acelerar y cuándo hacer pausa.
Su liderazgo se construye en la empatía. Y en radio, la empatía sigue siendo la jugada más difícil de defender.
En un contexto donde las plataformas digitales han ganado terreno, la radio mantiene su relevancia estructural. Estudios de Edison Research muestran que la AM/FM representa alrededor del 64% del audio con publicidad en Estados Unidos, superando ampliamente al streaming musical y otros formatos digitales.
El estratega del equilibrio emocional: El Genio Lucas

Si Piolín representa el liderazgo creativo, El Genio Lucas sería el cerebro táctico del equipo. Ese mediocampista que combina visión estratégica con inteligencia emocional.
Su fórmula mezcla música, reflexión y mensajes motivacionales que conectan con audiencias familiares y trabajadoras. El Genio no juega para la tribuna; juega para sostener el partido completo. Es el tipo de jugador que entiende que la radio no solo entretiene, también acompaña.
Y el acompañamiento sigue siendo uno de los grandes diferenciadores del medio. Nielsen reporta que aproximadamente el 71% del consumo de radio entre audiencias hispanas ocurre fuera del hogar, principalmente en trayectos diarios, confirmando su rol como medio de compañía permanente.
El tridente ofensivo del espectáculo: El Bueno, La Mala y El Feo

Todo equipo necesita ataque, dinamismo y personalidad. Aquí entra el tridente más impredecible del cuadrante hispano.
Este show funciona como una delantera que combina tres estilos que, lejos de competir entre sí, se complementan. Carisma, irreverencia y análisis social ligero forman un frente ofensivo que conecta particularmente con audiencias jóvenes y biculturales.
Son el tipo de ataque que puede cambiar el rumbo del partido con una jugada espontánea. Su fortaleza radica en la química entre conductores y en su capacidad para reflejar las conversaciones reales que ocurren dentro de la comunidad latina moderna.
No es casualidad que los contenidos multiplataforma estén creciendo dentro del ecosistema latino. Actualmente, cerca del 43% de los latinos adultos en Estados Unidos consume podcasts mensualmente, reflejando una evolución natural del audio hacia formatos híbridos que combinan radio tradicional con contenido bajo demanda.
Las bandas del humor y la creatividad: Erazno y La Chokolata

Si esta selección necesitara velocidad por las bandas, creatividad y espectáculo, Erazno y La Chokolata ocuparían naturalmente esas posiciones.
Su propuesta recuerda al fútbol alegre, al que juega sin miedo al error y apuesta por la improvisación. Con personajes, parodias y cultura pop, el show logra mantener una conexión directa con audiencias que buscan entretenimiento sin filtros.
En términos radiofónicos, representan la evolución del contenido hacia el entretenimiento multiplataforma, donde la radio se mezcla con video, redes sociales y experiencias en vivo. Esta transformación responde a una audiencia que, según reportes de la industria, consume más tiempo de audio que el promedio nacional y mantiene altos niveles de interacción con sus medios favoritos.
El delantero que arriesga el remate final: El Terrible

Todo equipo necesita un atacante que no tema disparar desde cualquier ángulo. En esta alineación, El Terrible asumiría ese papel.
Su estilo directo, irreverente y altamente participativo refleja el perfil del delantero moderno: provocador, espontáneo y capaz de generar conversación inmediata. Su propuesta radial demuestra que el entretenimiento hispano también puede jugar con intensidad y polémica sin perder conexión con su audiencia.
Es el jugador que arriesga… pero también el que suele definir los partidos.
Más que una alineación, un reflejo cultural
Más allá del ejercicio imaginativo, esta selección radial representa algo más profundo: la diversidad de voces que definen hoy la radio hispana en Estados Unidos.
Cada uno de estos shows responde a un segmento distinto del público latino, confirmando que la fortaleza del medio no está en la uniformidad, sino en su capacidad de adaptarse a distintas generaciones, identidades y formas de consumo.
La pregunta que deja esta alineación imaginaria no es quién domina hoy el cuadrante, sino quién logrará evolucionar hacia las nuevas audiencias sin perder su esencia cultural. En tiempos donde el audio compite con algoritmos, video corto y plataformas bajo demanda, el reto para estas figuras será mantener la cercanía que convirtió a la radio hispana en un fenómeno comunitario.
Mientras el balón rueda en estadios históricos, en millones de automóviles, talleres, cocinas y lugares de trabajo, otra transmisión seguirá encendiendo emociones. La radio hispana no necesita uniforme ni cancha para competir; su terreno es la vida cotidiana del migrante, su tribuna es la familia y su campeonato se juega todos los días al aire.
Porque cuando el mundial termine y las luces del estadio se apaguen, el cuadrante seguirá encendido. Y en esa cancha invisible, estos protagonistas continuarán buscando el mismo objetivo: marcar goles de conexión con su audiencia.















