En una era dominada por pantallas, reels y transmisiones en video, el podcasting vive una paradoja interesante: mientras el ecosistema digital se vuelve cada vez más visual, el audio mantiene su liderazgo como formato preferido para el consumo profundo de contenidos.
Los datos recientes muestran que, aunque el video atrae, la mayoría de los usuarios sigue eligiendo escuchar. Esto se debe a una ventaja clave: el audio permite acompañar la vida cotidiana. Manejar, entrenar, trabajar o caminar se vuelven escenarios ideales para consumir podcasts sin necesidad de detenerse frente a una pantalla.
Entre los principales factores que explican esta preferencia destacan:
- Flexibilidad: El audio se adapta a múltiples actividades simultáneas.
- Mayor tiempo de consumo: Los episodios son escuchados casi completos.
- Producción eficiente: Requiere menos recursos técnicos y humanos que el video.
- Conexión emocional: La voz genera cercanía, intimidad y confianza.
El video, por su parte, cumple una función estratégica distinta. Los clips cortos para redes sociales se han convertido en la principal herramienta de descubrimiento, atrayendo nuevas audiencias hacia los contenidos sonoros. Más que reemplazar al audio, el video lo impulsa.
Además, el texto escrito (a través de artículos, newsletters o plataformas como Substack) se consolida como un aliado para fortalecer la presencia digital, mejorar el posicionamiento en buscadores y ampliar el alcance de cada episodio.
La conclusión es clara: el podcasting no necesita transformarse en video para evolucionar, sino integrar formatos que potencien su esencia narrativa, su cercanía y su capacidad de generar comunidad, ¿Estamos preparados para entender que en un mundo saturado de imágenes, escuchar sigue siendo un acto poderoso?
Esta nota fue realizada con base en una idea sacada de un artículo publicado por Jacobs Media, con contenido de Alpha González.














