Programador de la semana: Arturo Ochoa, La Mejor, Phoenix, Arizona.

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Con más de cuatro décadas de trayectoria en la radio, Arturo Ochoa ha construido una carrera marcada por la pasión por el micrófono, la versatilidad y su capacidad para adaptarse a las distintas áreas de la industria. Desde sus primeros pasos como locutor en Cananea, Sonora, hasta su llegada a Estados Unidos, ha encontrado en la comunicación una forma de conectar con las audiencias. Su experiencia también lo ha llevado a involucrarse en programación, ventas, promoción y organización de eventos, además de convertirse en la voz oficial en español de los Phoenix Suns, una de las principales franquicias de la NBA.

A lo largo de la conversación, comparte los aprendizajes que han marcado su camino, los retos de abrirse paso en la radio estadounidense y la preparación que exige la narración deportiva profesional. También reflexiona sobre la importancia de conocer todas las áreas de una estación, construir relaciones con los anunciantes, mantener la cercanía con los radioescuchas y aprovechar las plataformas digitales sin perder la esencia de la radio. Una mirada a la evolución de la industria desde la experiencia de alguien que ha hecho de la comunicación su pasión y forma de vida.

¡Esto fue lo que nos compartió sobre su camino en la industria y los desafíos de mantenerse vigente!

Comenzaste tu camino en la radio a los 14 años, en Cananea, Sonora. Mirando hacia atrás, ¿Qué recuerdas de aquellos primeros acercamientos al micrófono y en qué momento descubriste que la radio no sería solamente una afición, sino la profesión a la que querías dedicar tu vida?

La verdad es que fue amor a primera vista. Recuerdo que, desde la primera vez que me senté frente a un micrófono, con los tornamesas y las cartucheras a un lado, supe que había encontrado mi lugar. Vengo de la vieja escuela, de esa época en la que trabajábamos con equipos que hoy muchos jóvenes quizá ni siquiera conocen, pero que para mí representan la esencia de la radio.

Siempre tuve claro que quería ser locutor y dedicarme a trabajar en este medio. Aunque estaba estudiando una carrera, mi pasión siempre estuvo frente al micrófono. La radio tiene algo maravilloso, fantástico y mágico: esa conexión que se genera cuando una persona escucha tu voz a través de una bocina. Saber que hay alguien del otro lado esperando lo que tienes que decir es una emoción difícil de explicar.

En un pueblo pequeño como Cananea, donde prácticamente la radio era uno de los principales medios de comunicación, la responsabilidad era todavía mayor. Tenías que informar si habría clases después de una nevada, anunciar algún partido o comunicar si se proyectaría determinada película en el cine. Eras parte de la vida cotidiana de la comunidad y eso me envolvió por completo.

Para mí, la radio es una religión. Me enamoré desde el primer momento y nunca tuve dudas de que había nacido para dedicarme a ella.

A los 17 años dejaste tu ciudad natal para estudiar Ciencias de la Comunicación en Chihuahua, mientras comenzabas a trabajar en estaciones como Grupo Radio Divertida y Grupo Radiorama. ¿Qué aprendizajes de aquella primera etapa consideras que fueron fundamentales para construir tu carrera y qué tan importante fue combinar la formación académica con la experiencia dentro de una cabina?

Cuando terminé la preparatoria me fui a Chihuahua para estudiar Ciencias de la Comunicación. Fue una etapa de buenas experiencias y algunos retos, pues en aquel entonces había pocas oportunidades para trabajar como locutor. Aunque algunas puertas se cerraban, también encontré personas dispuestas a darme una oportunidad.

Al llegar no tenía recomendaciones ni licencia para ejercer, pero sí la convicción de dedicarme a la radio. Comencé a visitar diferentes estaciones y, mientras buscaba trabajo, ayudé a un promotor de una disquera de Sonora a introducir su música en las emisoras de Chihuahua. Esto me permitió conocer programadores y acercarme a personas de la industria.

Curiosamente, la estación a la que nunca fui a entregar discos fue la que me abrió las puertas. Hablé con el gerente, me invitó a hacer una prueba y, al día siguiente, ya estaba trabajando. Él consiguió el permiso sindical para que pudiera ejercer y posteriormente me ayudaron a obtener mi licencia de locutor.

Combinar los estudios con el trabajo me permitió entender que la radio va mucho más allá de hablar frente a un micrófono. Aprendí sobre marketing, publicidad, ventas y menciones en vivo, y comprendí la importancia de los anunciantes para mantener una estación.

En Radio Éxitos también participé en programación, ventas y organización de eventos. Recuerdo especialmente uno del Día de las Madres, en el que reunimos a 10 mil personas en un gimnasio de básquetbol. También colaboré en bailes con agrupaciones como Intocable y Conjunto Primavera, así como en la promoción de la llegada de Bronco a una plaza de toros en Chihuahua.

Estas experiencias me enseñaron a relacionarme profesionalmente con los artistas y a entender que, como comunicador, debes acercarte a ellos con respeto, más allá de ser fanático. También comprendí que en la radio nunca dejas de aprender: necesitas prepararte constantemente, escuchar a las nuevas generaciones y adaptarte a los cambios de la industria.

En el año 2000 llegaste a Estados Unidos con un objetivo muy claro: Narrar béisbol y básquetbol profesional. Poco después te incorporaste a las transmisiones de los Phoenix Suns y, en 2004, te convertiste en su voz oficial en español. ¿Cuáles fueron los principales retos de abrirte camino en una industria diferente y qué significó alcanzar una meta que seguramente parecía muy lejana cuando comenzaste en México?

Narrar béisbol y básquetbol siempre fue una de mis grandes metas, especialmente llegar a la NBA. Cuando llegué a Phoenix tenía un preacuerdo para buscar una oportunidad en las transmisiones de béisbol, pero las cosas tomaron otro rumbo y terminé encontrando mi espacio en el básquetbol.

Uno de los principales retos fue el idioma, mi inglés no era bueno y tenía que asegurarme de pronunciar correctamente los nombres de los jugadores. Me hicieron varias pruebas con personas relacionadas con los Phoenix Suns, pero afortunadamente desde niño había seguido las ligas estadounidenses y estaba acostumbrado a escuchar sus transmisiones, lo que me ayudó a superar ese obstáculo.

Comenzar a narrar fue una experiencia extraordinaria. Siempre he sido perseverante y las dudas que algunos tenían sobre mi capacidad se convirtieron en una motivación para prepararme más. Esa mentalidad me ha ayudado a mantenerme durante tantos años como la voz oficial en español de los Phoenix Suns.

Con el tiempo aprendí que trabajar con un equipo profesional también implica conocer sus dinámicas y saber cómo expresar tus opiniones. Narrar no es lo mismo que comentar, pero es importante combinar ambas funciones para que el público no solamente escuche la descripción de cada jugada, sino también nuestro punto de vista.

Es un trabajo que exige mucha preparación. Antes de cada partido puedo dedicar entre ocho y diez horas a estudiar estadísticas, jugadores y detalles del encuentro. Además, hubo temporadas complicadas, especialmente entre 2010 y 2019, cuando los resultados del equipo no eran favorables. El reto era mantener a la audiencia conectada incluso en las noches difíciles.

También cambié la manera de hablar del equipo durante las transmisiones. Considero que puedes cuestionar el desempeño de un jugador o de la organización, siempre desde el respeto y la profesionalidad. Esa postura permitió ofrecer opiniones más honestas y cercanas a los aficionados.

Después de tantos años, seguir siendo parte de los Phoenix Suns es un privilegio y una responsabilidad que me impulsa a prepararme y dar lo mejor en cada partido.

Has narrado encuentros de la NBA y las Grandes Ligas, dos disciplinas que tienen ritmos, códigos y formas de conectar con el público muy diferentes. Desde tu experiencia, ¿Qué habilidades debe desarrollar un narrador deportivo para transmitir la emoción de cada disciplina y conseguir que el aficionado viva el partido incluso cuando no puede verlo?

Estoy convencido de que cualquier cosa que hagas en la vida debes realizarla con pasión y amor. Si no sientes verdaderamente lo que estás haciendo, difícilmente podrás transmitirlo. Cuando fui locutor de radio musical, disfrutaba las canciones que presentaba y me involucraba con la programación. En el deporte sucede exactamente lo mismo: siento una pasión especial por el básquetbol y el béisbol, y eso es lo que me mantiene narrando ambas disciplinas.

He tenido oportunidades de narrar otros deportes, como fútbol americano y boxeo, incluso por cantidades de dinero mayores a las que recibo por narrar básquetbol, pero la realidad es que no siento la misma conexión. Mi pasión está en el béisbol y el básquetbol, y creo que esa diferencia se nota cuando estás frente al micrófono.

También es indispensable desarrollar una buena dicción y aprender a hablar el idioma de cada deporte. No es lo mismo narrar un partido de básquetbol que uno de béisbol. Cada disciplina tiene sus propios códigos, términos, tiempos y formas de transmitir lo que sucede. Debes conocerlos, entenderlos y saber adaptarte a las características de cada encuentro.

Curiosamente, aunque de niño y durante mi juventud practiqué más béisbol, hoy siento una pasión especial por narrar básquetbol. La dinámica de la NBA, la intensidad de los partidos y el ritmo de la temporada hacen que cada transmisión sea diferente. Con los Phoenix Suns tengo la oportunidad de narrar la pretemporada, la campaña regular y los playoffs, dependiendo de hasta dónde llegue el equipo. Eso te permite involucrarte constantemente con la competencia.

Para mí, una narración sin emoción no tiene sentido. Si no sientes lo que está sucediendo en la cancha, difícilmente podrás transmitirlo. Incluso hay días en los que, si no estoy de ánimo para trabajar, prefiero no hacerlo, porque considero que el público merece recibir una transmisión con entusiasmo y profesionalismo.

Esa pasión también se refleja en la relación que hemos construido con los aficionados. Actualmente, gracias a las plataformas digitales, tenemos la oportunidad de llegar a personas en España, Argentina, Ecuador, Colombia y México, además de nuestra audiencia en Arizona. Hemos creado amistades y conexiones a través de las redes sociales que antes eran mucho más difíciles de conseguir.

Al final, cuando alguien escucha una transmisión, no solamente quiere saber qué está pasando en el partido. También busca sentir la emoción, entender el contexto y tener la compañía de una voz que lo haga vivir el encuentro. Esa conexión es la que nos ha permitido mantener a la audiencia durante tantos años.

Además de tu faceta como narrador, has trabajado en ventas, programación musical, promoción, organización de eventos y asesoría radiofónica. ¿Cómo te ha ayudado conocer prácticamente todas las áreas de una estación a entender qué necesita un proyecto para ser competitivo y mantenerse vigente en el mercado?

Haber trabajado en prácticamente todas las áreas de la radio me ha permitido entender cómo funciona este negocio y la importancia de cada departamento. Para mí, todo comienza con los radioescuchas: si tienes una audiencia que te sigue, puedes generar ventas y atraer anunciantes interesados en tu proyecto.

Trabajar en ventas me enseñó a conocer las necesidades de los clientes, pero también a entender qué productos o servicios pueden ser relevantes para la audiencia. No se trata solamente de vender espacios comerciales, sino de ofrecer propuestas que realmente tengan sentido para cada estación.

En Estados Unidos he comprendido mejor esta relación y he tenido la fortuna de conservar clientes durante muchos años. Algunos llevan más de 23 años trabajando conmigo, lo que demuestra la importancia de construir relaciones profesionales basadas en la confianza y los resultados.

Por otra parte, la programación y la organización de eventos me han enseñado a tomar decisiones pensando en el público. En nuestra estación realizamos al menos dos eventos diarios durante la semana, lo que nos permite mantener un contacto constante con la audiencia y conocer sus preferencias.

Al final, toda esta experiencia me ha enseñado que una estación debe encontrar un equilibrio entre las necesidades de los anunciantes, los intereses de los radioescuchas y el contenido que ofrece para mantener una relación duradera con ambos.

Después de más de cuatro décadas en la industria, has sido testigo de la evolución tecnológica, los cambios en los hábitos de consumo y la llegada de nuevas plataformas digitales. ¿Cuál consideras que es el mayor desafío que enfrenta actualmente la radio y qué tendría que hacer la industria para seguir siendo relevante frente al streaming, los podcasts y las redes sociales?

Creo que actualmente estamos atravesando un momento complicado para la comunicación, porque muchas personas consideran que, por tener un espacio en redes sociales o realizar un podcast, ya pueden asumirse como comunicadores. Hoy vemos a personas que se sienten dueñas de la verdad y que comparten contenidos que, en ocasiones, no educan, no enseñan ni aportan algo positivo a quienes los consumen. Sin embargo, también es cierto que existen millones de personas que siguen a estos creadores.

Considero que la radio todavía tiene una ventaja importante, porque cuenta con una estructura, una preparación y una responsabilidad editorial que deben respetarse. El comunicador de radio tiene herramientas que puede aprovechar para adaptarse a las nuevas plataformas, pero necesita entender que no se trata de competir directamente con ellas, sino de encontrar la manera de complementarse.

Estoy convencido de que la combinación entre la radio, las redes sociales y los podcasts puede convertirse en una fórmula muy importante para el futuro de la industria. Poco a poco, algunas estaciones están entendiendo que deben aprovechar estos espacios para ampliar su alcance y mantener el contacto con sus audiencias. La radio tiene mucho que aportar si consigue integrarse de manera seria y profesional a este entorno digital.

También creo que debemos recuperar el valor de la preparación. Para estar frente a un micrófono necesitas dominar el idioma, tener buena dicción, saber expresarte y entender la responsabilidad que implica comunicar. No basta con tener una plataforma o conseguir seguidores. Hay que ofrecer contenido que realmente aporte algo a quienes están escuchando.

Otro aspecto que me preocupa es que, en ocasiones, se confunde la vulgaridad con la sinceridad. Parece que algunos contenidos necesitan recurrir a las malas palabras o a las expresiones ofensivas para llamar la atención. Considero que la radio debe mantener una identidad propia y apostar por comunicadores que sean auténticos, que hablen con su voz natural y que tengan algo que aportar.

La radio no tiene que quedarse atrás ni intentar imitar a todos los que aparecen en las plataformas digitales. Tiene que aprovechar las herramientas actuales sin perder su esencia. Al final, su principal responsabilidad sigue siendo ofrecer contenido de calidad y aportar algo positivo a las personas que están del otro lado del micrófono, ya sea que escuchen desde un radio, un teléfono o cualquier otra plataforma.

Pregunta de oro: 

Has construido una carrera que comenzó en una pequeña ciudad de Sonora y que te llevó a narrar algunos de los escenarios deportivos más importantes de Estados Unidos. Desde esa experiencia, ¿Qué consejo le darías a los jóvenes comunicadores que hoy sueñan con vivir de la radio, pero que se enfrentan a una industria donde parece que ya no basta con tener una buena voz o dominar un micrófono? ¿Qué habilidades, mentalidad y preparación consideras indispensables para construir una carrera sólida y, sobre todo, duradera?

Hoy considero que los jóvenes deben prepararse mucho más y conocer las herramientas que ofrece la industria, especialmente las redes sociales. Es importante entenderlas de principio a fin, porque actualmente forman parte del trabajo de cualquier comunicador. Sin embargo, antes de pensar en las plataformas digitales, hay que comenzar por los fundamentos.

Es como un deportista que quiere jugar básquetbol o béisbol: primero necesita conocer y dominar los fundamentos de su disciplina. En la radio sucede lo mismo. Debes aprender sobre música, desarrollar una buena dicción, saber expresarte y entender las diferencias entre realizar un podcast y transmitir en una estación de radio. Son formatos distintos, con características, leyes y reglas particulares que necesitas conocer para desempeñarte correctamente.

También es importante tener claridad sobre lo que quieres hacer. Si tu objetivo es conducir un programa matutino, desarrollar un espacio de entretenimiento, realizar un programa musical o dedicarte a las noticias, necesitas prepararte específicamente para esa área. No basta con tener ganas de estar frente a un micrófono; debes construir una base sólida de conocimientos y habilidades que te permitan desarrollar tu propio estilo.

Yo siempre he pensado que un comunicador debe ser un ‘todólogo’. Hay personas que inicialmente se preparan para dar noticias y terminan convirtiéndose en excelentes locutores. Lo importante es conocer las distintas posibilidades que ofrece la radio y estar dispuesto a aprender de cada una de ellas.

En Estados Unidos, por ejemplo, también es importante dominar el inglés, porque cada vez existe una mayor presencia del Spanglish en las estaciones y eso forma parte de la evolución de la comunicación con las nuevas generaciones.

Mi consejo es que se preparen, que aprendan los fundamentos y que nunca pierdan la pasión por lo que hacen. Si realmente aman la radio y están dispuestos a trabajar para desarrollar sus habilidades, pueden encontrar su lugar en esta industria. La buena voz ayuda, pero el conocimiento, la preparación y la capacidad de adaptarse son los elementos que te permiten construir una carrera y mantenerte vigente.

¡Te invitamos a que lo sigas en sus redes sociales!

Facebook: Arturo Ochoa

X: Arturo Ochoa

Esta entrevista fue realizada por Alpha González, Lic. en Periodismo por la EPCS, con experiencia en la cobertura de la industria de la radio y los medios de comunicación.

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