La publicidad política en Estados Unidos sigue rompiendo récords: según datos recientes de AdImpact, el gasto publicitario para las elecciones de 2026 ya supera los $1 mil millones en fases tempranas de la campaña, impulsado principalmente por grupos temáticos independientes más que por los propios comités de campaña de candidatos.
Este adelanto de gasto comprende anuncios difundidos en televisión, cable, digital, satélite, radio y plataformas de streaming, reflejando un crecimiento significativo frente a ciclos previos. La mayoría de ese dinero proviene de grupos que centran sus anuncios en temas específicos, como salud o inmigración, representando alrededor del 86 % del total invertido hasta ahora, mientras que los comités oficiales de candidatos aportan el resto.
Los datos muestran que la publicidad digital ya capta la mayor parte de la inversión, seguida por anuncios conectados en televisión, cable y televisión tradicional. Mercados como Washington, D.C. lideran en volumen de reservas publicitarias, con grandes distancias respecto a ciudades como Dallas, Los Ángeles y Nueva York.
Este patrón no solo indica la fortaleza de los grupos de interés en moldear el debate público desde muy temprano en el ciclo electoral, sino que también anticipa un 2026 con niveles de inversión cercanos o superiores a los $10 mil millones, según proyecciones de gasto político total para las elecciones de mitad de mandato.
La creciente dominancia de mensajes temáticos plantea preguntas sobre cómo se están dirigiendo y segmentando los anuncios hacia distintos públicos, así como el papel de los medios tradicionales y digitales en la conversación política contemporánea. ¿Estamos viendo una transformación permanente en la forma en que se financian y difunden los mensajes políticos en este país?
Esta nota fue realizada con base en un artículo publicado por Inside Radio.















