La radio siempre ha sido un medio que se construye desde la escucha. Sin embargo, una práctica clave para mejorar el talento al aire parece estar quedando en el olvido: el airchecking. Esta herramienta, que consiste en revisar grabaciones de los locutores para ofrecer retroalimentación directa, fue durante años una parte esencial del trabajo de los directores de programación.
Hoy, la realidad es distinta. Muchos programadores están saturados de tareas administrativas, métricas y juntas, dejando poco espacio para escuchar con atención lo que realmente suena al aire. El resultado es preocupante: una gran parte de los talentos en radio comercial rara vez recibe comentarios formales sobre su desempeño. No hay correcciones, no hay guía y, en muchos casos, tampoco acompañamiento.
La ausencia de airchecking no solo afecta la calidad del contenido, también impacta la motivación de los locutores. Sin retroalimentación, es difícil saber qué funciona, qué se puede mejorar o cómo evolucionar el estilo frente a una audiencia que hoy tiene opciones infinitas: podcasts, streaming y creadores digitales con altos estándares de producción y narrativa.
Más allá de la tecnología o las plataformas, el reto de la radio sigue siendo el mismo: sonar mejor y conectar más. Recuperar espacios de escucha interna, diálogo y coaching podría marcar la diferencia entre una radio que solo cumple horarios y una que realmente destaca.
Con el inicio de 2026, retomar el airchecking no debería verse como una práctica del pasado, sino como una decisión necesaria para fortalecer el presente y el futuro de la radio, ¿Están las estaciones dispuestas a volver a escucharse por dentro?
Esta nota fue realizada con base en una idea sacada de un artículo publicado por Jacobs Media, con contenido de Alpha González.















