La mayoría de los dispositivos tecnológicos cuentan con algún sistema operativo, el cual está compuesto por memora, software, seguridad, actualizaciones, entre otros; lo que permite que los aparatos funcionen eficientemente. Los seres humanos, aunque no somos máquinas, también tenemos de cierto modo un ‘sistema operativo’ que nos permite desarrollar habilidades para ser mejores en nuestro día a día.
Según John Shomby, colaborador de Radio Ink, nuestro sistema operativo está compuesto por los siguientes elementos:
- El software central: Valores y propósitos esenciales.
- Procesamiento: Conciencia, capacidad de síntesis, pensamiento crítico y gestión de emociones.
- Memoria y almacenamiento: Creencias y hábitos.
- Interfaces de entrada y salida: Capacidad de aprendizaje de nuevas habilidades, comunicación e interacción.
- Mantenimiento del sistema: Autocuidado y autorreflexión (salud).
- Seguridad y actualizaciones: crecimiento académico, adquisición de habilidades técnicas nuevas y resiliencia.
Ahora, es importante acotar que, si bien nuestro sistema operativo se va construyendo a través del tiempo con vivencias, experiencia y demás, siempre podemos mejorarlo, por medio del autocuidado o el desarrollo de nuevas habilidades que nos permitan crecer, tanto profesional como personalmente.
Somos seres con la capacidad de reinventarnos, por lo que, antiguas creencias pueden empezar a disonar con la persona que actualmente somos, es por ello que, resulta esencial siempre hacer una autoevaluación que nos permita sacar lo viejo de nuestro sistema operativo, dando paso a nuevas creencias, procesos o formas de hacer/ver las cosas.
Esta nota fue realizada con base en un artículo publicado por John Shomby a través de Radio Ink.