Acontecimientos relevantes de la radio en América Latina

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Con la llegada de la radio en Norteamérica y Europa, las emisoras comienzan su viaje a América Latina con una fuerza progresiva. Los primeros en recibir grandes estaciones son las regiones vecinas al mar, por su contacto más inmediato con otros lugares. Su proceso, como es lógico, ha sido escalonado y cronológicamente marcado por épocas y etapas significativas.

Los primeros ensayos de radiodifusión en América Latina se lograron a nivel de equipos pequeños, tanto en su alcance como en su recepción. Su manejo técnico se subempleo sólo de algunas personas, que lo hacían por pasatiempo, con las características propias de lo que hoy los conocemos como radioaficionados. Pero la radiodifusión fue tomando cuerpo y, con escasos recursos técnicos y conocimientos empíricos, se montaron emisoras con equipos transmisores de baja potencia. El número de receptores es limitado, por su difícil adquisición, convirtiéndose en artículo de lujo y centro de atracción familiar.

Las horas de transmisión eran limitadas, aprovechándose más las del día que las de la noche, porque en ésta las interferencias eran mayores, por los equipos con los que contaba no eran tan sofisticados. 

Por ejemplo, una pequeña emisora, que funcionaba en la última planta de una edificación de tres pisos, se veía en la obligación de suspender sus emisiones cuando, en la terraza del mismo local, prendían un aviso luminoso que interfiere la señal de la emisora. Fue necesario un acuerdo entre el dueño de la emisora y el dueño del aviso para que, cuando funcionará uno, el otro dejara de hacerlo. 

A diferencia de lo que pasó en Europa y Norteamérica, la radio en Latinoamérica, en un principio, no fue competencia de la prensa en materia informativa. Para solucionar este problema se optó por el recurso de “cortar” las noticias de la prensa y ordenarlas en forma más coherente y lógica, facilitando su lectura en la radio.

 A esto, se le llamó la “GILLETE PRESS” o la “TIJERA PRESS”. Las agencias noticiosas no veían en la radio latinoamericana su mercado. Las transmisiones a control remoto tenían el mismo empirismo del resto y, aún cuando ya se usaba el teléfono, su técnica y empleo eran rudimentarios y las transmisiones, fuera de la emisora, eran toda una odisea. Cuando se transmitía desde calles o carreteras, las líneas se tomaban directamente de las redes telefónicas, con las consiguientes de técnicos y locutores.

Otro dato relevante es que los programas, en su mayoría, eran musicales o tomados de los que se recibían de las organizaciones radiales de Norteamérica y Europa. Por otra parte, México y Cuba, debido a la influencia de los Estados Unidos, comenzaron a producir programas con un poco de más sentido la­tino y con mayor afinidad para este tipo de audiencia. 

Pero le llega la hora a la radio y su desarrollo se hace sentir frente a otros medios y, en especial a la prensa. La información radial cobra vida propia con servicios informativos especializados, periodistas experimentados, que descubren en la radio una nueva fuente de trabajo de mejores ingresos y mayores halagos por la relevancia que la noticia tiene en ella: dinamismo, rapidez e intensidad.

Fue así como se comenzaron a instalar salas de redacción con teletipos de agencias de noticias; se tecnifican las transmisiones a control remoto, ya no sólo con la ayuda del teléfono sino con unidades móviles; se enlazan las emisoras para hacer emisiones informativas de carácter nacional.

La programación de las emisoras y su técnica han tenido un avance preponderante a partir de 1950. Se montan equipos emisores y transmisores de mayor capacidad, de más alta calidad y efectividad. ¡Se le da más importancia a emisiones nacionales, regionales o locales que a las emisiones! de onda corta. Los siste­mas de enlaces entre las emisoras que forman las llamadas “cade­nas”, se hacen cada vez más eficientes y técnicos.

La noticia ya no tiene fronteras y la radio latina la cubre desde cualquier parte del mundo, Usando todos los recursos modernos y con talento nacional, que le da verdadera autenticidad y la hace más nuestra. 

La radio en Latinoamérica ha tenido un terreno abonado para su próspero crecimiento. La radio no ha dado la fuerza de una forma práctica, sencilla y efectiva de brindar información, diversión y cultura. Lo anterior, lo confirma el hecho de que el número de emisoras instaladas en los países latinoamericanos, sobrepasa en muchos casos el límite hasta llegar a haber saturación.

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