Vidas en la radio: Francisco Torres

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La radio me ha dado todo; me ha dado para estudiar, me ha dado para vivir, para tener una gran familia. Le debo muchas cosas y estoy comprometidísimo con ella”. 

 “A Ricardo Arjona le dije que su tema punta de lanza iba a ser Jesús verbo, no sustantivo”, comenta Francisco Torres, director de operaciones de Grupo Radio Alegría, un hombre con la afabilidad y calidez de los regiomontanos, pero además con un especial talento para programar y detectar talento… aunque a veces caiga en herejía. “Pero Ricardo no me creía. Decía que eso nunca iba a pasar en una ciudad como Monterrey, donde tocar esos temas es algo así como tabú: Tengo la conciencia tranquila por eso no me confieso. Rezando tres padres nuestros el asesino no revive a su muerto… Además, era una canción que duraba casi seis minutos, y programar una canción de más de tres o cuatro minutos era la muerte. Pero fuimos la primera estación en México que la tocó. Mi gerente en ese entonces, que también estaba muy joven, me dijo que yo estaba loco, que debería sacar esa canción de la programación. Me decía que ese tema no serviría para Monterrey. Yo le pedí que me diera la oportunidad de tocarla un mes. Afortunadamente pasó lo que pasó, y empezaron a invitar a Ricardo a Siempre en Domingo y ese tipo de programas”.

“Creo mucho en los formatos”, comentó en 2015 para Radionotas, reflexionando, no sobre el tema de Arjona, sino sobre la labor del programador con instinto, “pero tampoco debemos estar peleados con el éxito; es decir, si vemos que existe una canción que es un trancazo, debemos ser flexibles y tocarla, aunque sea de algún género que no sea el nuestro. Es lo que la gente quiere consumir, y así hacemos que se quede en nuestra estación”. Como programador en varias estaciones, hoy director de operaciones en Radio Alegría, Francisco ha tenido la oportunidad no sólo de apoyar nuevo talento, sino también de compartir con miles de personas de Monterrey —y de otras ciudades— la música, ese acto de fundirse con la radio que desde chico vio como algo íntimo y personal. “Desde que recuerdo, buscaba tener un radio de alcance”, recuerda. “Por ahí por 1972, cuando tenía unos diez años, tuve mi primer radio propio. Eran unos aparatos chiquitos —como después fueron los Walk-Man ahora los iPhone— y ahí sintonizaba mis estaciones favoritas, en aquel tiempo de Siempre tuve un radio a la mano. Primero el portátil y luego la grabadora. Todo el d lo escuchaba, y me preguntaba cómo le harían las personas que trabajaban ahí; cómo hacían para que la canción saliera a tiempo”.

Radio Nuevo León

Francisco Torres Villarreal nació en 1962 en la ciudad de Monterrey,en una familia muy humilde, de clase trabajadora, en una colonia popular llamada la Independencia. “Soy el mayor de doce hermanos del mismo matrimonio. Mi mamá se casó muy joven, a los 17 años; mi papá era mayor, de 27. Mi padre no tenía estudios profesionales y asumió el oficio de electricista. A mí no me gustaba eso y, como yo era el mayor, empecé a trabajar a los ocho años. Vendí periódicos, boleé zapatos, lavé coches. Por algo se tiene que empezar cuando se es pobretón y no se tiene lo suficiente para sobrevivir”, sonríe Panchito Torres. “Trabajaba y a la vez estudiaba. En ese andar, llegué como mozo a la casa de un político, donde ayudaba en la jardinería y limpieza de la casa”. 

Históricamente, el gobierno de Nuevo León ha jugado un papel importante en el establecimiento del sistema de difusoras conocido como Radio Nuevo León, que inició durante el gobierno de Pedro Zorrilla con tres estaciones radiodifusoras; posteriormente se agregaron otras más. Fue en esta circunstancia cuando Francisco dio su primer paso hacia los laberintos de la radio. “Cuando tenía 15 años, este político con el que yo trabajaba me dijo que quería que entrara como operador a una de esas estaciones de radio, y me llevó a trabajar. Yo no pensaba mucho en la radio; mi vida no estaba enfocada a un medio de comunicación, fueron las circunstancias las que me llevaron. Así, en 1978 empecé como operador de cabina en el sistema de radio gobierno del estado de Nuevo León. A los 16 años inicié como operador y ya después fui productor”. 

“Locutor nunca he sido. Siempre he estado atrás de la consola. El oficio de locutor a mí no me llamaba mucho la atención; en primer lugar porque mi voz es muy x chiquita’, aunque los tiempos han cambiado. Yo me acuerdo que cuando empecé en la radio, había unas voces gruesas, engargoladas, con mucho color. Ahora pueden ser chiquitas, como era —y aún es— la mía. Y por esa circunstancia, yo no pensé que pudiera funcionar como locutor”

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Aprendizaje a la regia

De 1978 a 1982 Francisco trabajó en las estaciones de gobierno mientras completaba la preparatoria en el Bachillerato de Estudios Universitarios para ingresar, al año siguiente, a la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Nuevo León. En 1982, al tiempo que iniciaba sus estudios profesionales, se convirtió en jefe de producción de Radio Nuevo León, en donde estuvo hasta 1987. “De ahí pasé en 1988 a FM Globo y Estéreo Rey, la primera estación en FM y un parteaguas en la programación. Hacia 1988 estuve en Estéreo Rey como productor y en FM Globo como programador, en donde trabajé hasta 1993”.

“En 1994 tuve un pacto de un año con las estaciones del Grupo Radio México —estaciones gruperas que a mí no me había tocado programar— como La Banda, La

Invasora; en aquel tiempo había una estación que se llamaba Planeta, que existe en Guadalajara, pero ya no en Monterrey. Después de ese año, para el 96, volví a MVS Radio como gerente de producción. En 1999 hice el cambio de FM Globo a Pulsar”. Para Radionotas, Francisco detalló cómo fue ese tiempo: «Ya tenía la experiencia de ver cómo hacían su trabajo los grandes programadores de aquella época. Era muy fácil programar todas esas estaciones de Sabinas, Anáhuac, Cerralvo y Galeana,3 ya que no se tenía la presión de los ratings y de las ventas. Programaba como un hobby, pero aprendiendo.” Entre 1999 y 2000, Torres se desempeñó además como director artístico de las emisoras Pulsar FM y EXA. Sin embargo, con el cambio de siglo vendría un importante giro.

“En el año 2000 fui a la Ciudad de México donde colaboré en el lanzamiento de EXA, pero en febrero de ese mismo año me llamaron del Grupo Radio Alegría, un conjunto de doce emisoras de radio en Monterrey, el segundo grupo más importante del estado, y decidí integrarme a ellos”, como director artístico de Digital 102.9 y Coordinador Artístico de las emisoras del grupo. A finales de los años 90, explica, “me tocó ver el surgimiento de la onda grupera, norteña, y ahora me toca trabajar en una emisora de radio que en su momento fue la punta de lanza de la onda grupera en Monterrey, que se ha vuelto un ícono de la ciudad: La Sabrosita, 95.7. Recuerdo muy bien el lanzamiento de esa emisora. Fue muy extraño. Estaban tocando un tema en inglés, creo que era de Guns & Roses —en aquel entonces la 95.7 se llamaba Estéreo Rock— y simplemente, el siguiente tema fue un tema de Bronco. Así empezó el lanzamiento de La Sabrosita, que después fue otro parteaguas en la programación de las estaciones de radio, sobre todo por ser una emisora en FM. Yo todavía no estaba ahí; yo seguía manejando FM Globo y Estéreo Rey. Antes las FM eran más cuidaditas, con otro tipo de programación, sin tanta locución, y ahí en La Sabrosita se rompió el paradigma, con el lanzamiento de una FM grupera. Fue un gran éxito; permaneció en el número uno cerca de una década”.

“En Monterrey tuve la oportunidad de trabajar con locutores muy importantes

que me ayudaron a aprender acerca de la voz. Eso me ayudó no para ser locutor, sino para cuando llegué a ser productor y tuve que dirigirme a las voces con las que me tocaba trabajar. Ahora son locutores ya viejos, ya grandes; algunos incluso ya no están con nosotros, pero eran aquellas voces de Monterrey que llegaron a ser presencias nacionales; que me enseñaron del arte de la locución, aunque yo no fui locutor. Saber cómo hacerlo, cómo leer, ver a los prospectos, tanto de la parte comercial como de cabina. Fue un gran aprendizaje. Posteriormente vinieron las lecciones de los grandes programadores de aquel tiempo. Tuve un buen maestro: me tocó que Ramiro Garza, que es una institución de la radio, me enseñara a programar”. 

 “Me costó mucho salir de MVS Radio”, recapitula Francisco acerca de ese periodo. «MVS Radio es una gran empresa en la que trabajé cerca de 18 años; me enseñó mucho, y me ayudó. Ahí, me casé, tuve mis hijos, estuve rodeado de amigos, de gente importante, muy trascendente en los medios de comunicación en nuestro país, y fue difícil dejarlo. Pero venía una nueva etapa de crecimiento, de hacer algo diferente», comenta quien desde 2007 funge como entusiasta y eficaz director de operaciones del grupo Radio Alegría. “Era el momento de asumir este gran reto que debo a la confianza que tenía en mí la familia Estrada, propietaria del Grupo Radio Alegría, con quienes estoy profundamente agradecido. Ahora vivo una etapa muy importante en el grupo al estar al lado de la tercera generación de la familia, que viene con más ímpetu a revolucionar este gran negocio, y lo están convirtiendo en el más importante de nuestro estado”, subraya.

Promotor de talento

Reflexionando sobre el presente y futuro de la radio, Francisco Torres puede hablar tanto como escucha, operador y programador, pero más incluso como alguien que entiende la responsabilidad de la industria radiofónica de descubrir y apoyar nuevo talento, en parte debido a la relativa retirada de las compañías disqueras. “Salir en la radio es (para cualquier artista) un paso importante. Aunque no ha sido mi fuerte, por estar casi al ciento por ciento dedicado a la parte operativa, también he apoyado el talento, porque hay mucho que desafortunadamente no llega; porque no tiene el apoyo de una casa disquera, porque no traen el apoyo para promoverse ellos mismos, y lo dejamos fuera de nuestras programaciones. Si hay talento, debe dársele una oportunidad. Aunque como programadores obviamente necesitamos el visto bueno de los directivos, sí hemos apoyado algunos grupos o bandas locales. Está, por ejemplo, el caso de La Trakalosa, que ya traía el respaldo de una empresa. En algo contribuimos a que surgiera esta banda de Monterrey; era importante estimularlos porque traían la calidad y la potencia necesarias. Con nuestro apoyo y posteriormente de las demás estaciones de radio, pudieron dar el brinco. A algunos (cantantes y grupos) les ha ido bien, otros están en camino, pero definitivamente tiene que haber alguien que les dé esa oportunidad, alguien que encienda la mecha. Si ya después pasa o no pasa algo, dependerá de la audiencia, si les gusta o no les gusta el producto”.

“He visto surgir grandes figuras” , recuerda; “vi cómo algunas de ellas estuvieron a punto de dejar sus carreras, y he tenido la satisfacción de ver que gracias al estímulo brindado a tiempo, no se quedaron en el camino”. Cita algunos ejemplos. «Me da mucho gusto por un personaje tan importante como Ricardo Montaner, que venía con su disco bajo el brazo y nadie quería darle la oportunidad. También ahí fuimos los primeros.

 También ahí encendimos la mecha. Me da gusto que el propio Ricardo lo haya dicho en sus conciertos. Y está también, por supuesto, el caso de Arjona y su en aquel entonces controvertido single. “Que algún artista reconozca que su carrera se debe —en alguna pequeña parte— a que tú creíste en él, es más importante que otras cosas. Las disqueras obviamente tienen prioridades, y es su negocio discriminar. No pueden estar atendiendo a todo el talento que está saliendo. Por eso hay artistas independientes a los que hay que darles oportunidades. Lo importante es que traigan talento. Que tengan algo que aportar a la música.”

Francisco es feliz padre de cuatro varones y una hija, y aunque tiene todavía mucho por delante, empieza a encontrar los placeres de la vida hogareña. “Los disfruto mucho. Me gusta mucho viajar con mi familia. Durante mucho tiempo este negocio me absorbió bastante, ahora vivo más para ellos. Aún disfruto lo que hago día a día, me sigue dando muchas satisfacciones, pero mi familia está en primer lugar. Con el paso de los años”, reconoce sin pena, “se va haciendo uno más sentimental, y más interesado en que esa felicidad que uno siempre ha buscado esté con los seres que uno quiere”. En 2016 cumplirá 38 años de trabajar en la radio, de donde reconoce que ha obtenido, como en una segunda familia, sus más grandes riquezas. “La radio me ha dado todo; me ha dado para estudiar, me ha dado para vivir, para tener una gran familia. Le debo muchas cosas y estoy comprometidísimo con ella. Cada día que me levanto lo hago como si fuera aquel primer día de hace 37 años; con la misma emoción, y con las mismas ganas de descubrir, de hacer algo diferente”.

Con ese ánimo contagioso, no es casual que si alguien estaba llamado a ser el capitán de los destinos de un grupo llamado Alegría, sea precisamente el señor Francisco Torres.

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