Vidas en la radio: Carlos Martínez ‘El Bola’

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«Trabajamos con los sentimientos de las personas y tratamos de crear ilusión, de pensar, imaginar, y esa fórmula nos funciona muy bien.”

 “Mi mayor reto es mantener a la gente pegada a la bocina, estar generando nuevas ideas, buscar cosas diferentes… y que la gente se sorprenda», dice Charly Martínez, programador, locutor y organizador de eventos masivos en La Mejor, 95.5 FM, que ciertamente no han pasado desapercibidos, no sólo por su capacidad de convocatoria, sino por su carácter controvertido. Carlos, «el Bola», habla rápido, con trepidante entusiasmo, como si tuviera mil cosas en la cabeza; su vitalidad es contagiosa. No en balde su estación, «La Mejor», está en boca de muchos justamente eso: la más contagiosa del cuadrante en la ciudad de Guadalajara. Sin embargo, las cosas no siempre fueron ni fáciles ni claras para él.

Charly nació en Guadalajara en 1974 y desde muy chico su vida se vio trastocada al perder prematuramente a su madre, cuando tenía apenas dos años. Carlos se quedó con su papá y dos hermanos, «pero yo era como el más alegrón. Mi hermano era más serio y mi hermana no es tan despapayosa como yo. Ya se trae en la sangre ser alegrón», explica. Él cree que la ausencia de su madre fue uno de los factores que lo acercaron a la radio. «Escuché radio desde muy chico. En ese entonces había una estación, La Cotorra, que escuchaba mi abuela. De ahí me salió ese cariño por la radio• Me gusta desde que tengo uso de razón». Otras estaciones que llamaron particularmente su atención en aquellos años formativos fueron Estación 90, Fuerza Digital y Súper Estéreo, ya en la preparatoria. «Cómo olvidar a José Emilio Vázquez, muy buen locutor, Tommy, que trabajamos juntos también, a quien le tengo mucha admiración; el señor Vargas de Súper Estéreo hace muchos años. Grandes personalidades de la radio que me tocó escuchar y admirar en su momento».

Predicador o locutor

Si la locución por radio es una forma de predicación, tal vez no nos resulte extraño saber que este célebre locutor se vio que en algún momento frente a esta disyuntiva: trabajar en la radio o entrar al seminario. «Sí entré al seminario, pero me di cuenta de que no era lo mío, y me salí muy rápido. En cambio ya desde la secundaria traía esta idea de entrar al medio de la locución. Narraba los partidos de fútbol en la escuela, y todo el mundo me conocía como el locutor de la secundaria. Después me dediqué a trabajar en una discoteca. Fui a Plantación y regresé a Plantación 2 y empecé ahí con las tardeadas». Charly siempre fue un joven activo, en parte porque tenía que pagar sus estudios él mismo.

Estudió la carrera de Comunicación en la Universidad Univa, aunque «una vez que terminé la carrera, todavía le terminé debiendo dinero a la tarjeta de crédito».   En cuanto egresó, se dedicó con mayor intensidad a la locución y comenzó a repartir demos. Junto con el DJ Richard, un productor nacional de la cadena EXA de MVS, amigos desde aquella época, estableció una oficina de grabaciones. «Empezamos con una computadora que tenía Richard. Todo era muy lento en aquel tiempo. Para (hacer) un promo de cinco minutos eran casi tres horas». Con el tiempo se convirtió en un pequeño negocio de grabaciones, producciones y promos. Sus principales clientes eran las discotecas de Guadalajara, Morelia y otras ciudades cercanas. «Estas grabaciones», explica Carlos, «fueron las que repartí como demos a las estaciones de radio una vez que terminé la carrera; quería trabajar pues en parte debía pagar lo que debía. Me contrataron con el segundo demo que llevé, gracias a Memo Lares, que me hizo el favor de darme esa oportunidad, además de que es una persona de la que aprendí mucho».

De esta forma comenzó su trabajo en la radio. Su primera estación fue Ondas de la Alegría, donde empezó a transmitir con Guillermo Lares Lazarit en los programas Alma de México y Fórmula melódica. «Recuerdo que estaba Memo con su personaje de don Justo; luego me pasaron a locutor de grabación comercial, que era lo primero que hacíamos. En el tiempo que yo iba todavía se llegaba con carrete y computadora. Se ocupaban dos o tres rollos de carrete, y si alguien se equivocaba, todos tenían que repetir la grabación, y como que sí era fastidioso. Había un locutor que se presionaba mucho para grabar y siempre le ganaba la risa, pero esa presión te enseña a trabajar bajo otros estándares. Realmente a mí me sirvió mucho ver a Memo, que por cierto sé que es una de las mejores personas para decir poesía; no he visto a nadie que la diga como él».

Al mismo tiempo, el Bola tuvo la oportunidad de participar como voz en off en un programa que se llamaba Luz de Casa. «Pero en ese programa tenía que hacer mi voz como muy aseñorada, porque estaba dirigido a un segmento adulto, y tenía que hacer la voz más como más áspera. Durante un tiempo estuve de manera simultánea en Fórmula Melódica y haciendo la voz para el programa, aunque ahí me empecé a dar cuenta de que lo mío era otro género». En alguna ocasión invitaron al programa a Alberto Martín Pérez, el Caifán, importante locutor y voz institucional de varias estaciones de Guadalajara y la región, que en ese momento estaba como director de Fiesta Mexicana. Carlos recuerda de aquel encuentro: «Me le acerqué y le dije qué intención tenía, que escuchaba su estación, y le entregué un demo. A los 15 días recibí muy buenas noticias, porque ya estaba trabajando en Promomedios con el Caifán y con José Andrés (Pérez), que son excelentes personas de las que también aprendí mucho. Duré tres años en Promomedios, a pesar de que como a los cuatro meses de que llegué, el Caifán se movió a otra estación y yo estaba un poco nervioso, pero conservé el trabajo».

Ex(tr)a-terrestre     

El siguiente paso profesional fue en EXA Radio, donde comenzó con un programa que se llamaba «Estar en la bola». Ahí le tocó dar vida a varios personajes, de los cuales el más festejado, sobre todo por los niños, fue “El extraterrestre”, que aparecía en el horario matutino y le hablaba a los niños que a esa hora se dirigían a la escuela. El ser del espacio tuvo tal éxito que, según explica Martínez, «los ratings subieron a esa hora. Era un personaje muy parecido al Morro, era como del mismo color, medio raro. A mí una vez que yo salí de EXA, trataron de hacer el personaje, y una vez llegó un chico al aire y estaba llorando. Y le dijo al locutor que estaba tratando de replicarlo: ‘¡Tú eres el extraterrestre!’. Para mi fue muy grato hacer el personaje”. 

De EXA, pasó a La Mejor 95.5 FM de Guadalajara, una estación grupera llamada también la número uno en Guadalajara. «Iban a abrir una estación grupera en el grupo MVS y yo la verdad estaba muy interesado y tomé la oportunidad. Era una emisora para un segmento muy específico, pero había mucha apertura. Cuando la cadena arrancó, iniciamos con un morning show que se llama «La Parada» y hemos innovado. Ha sido interactivo como la gente, hemos sido abiertos en el lenguaje pero

siempre con respeto. Nos gusta jugar mucho con las mismas cosas que juega la gente y hablamos como ellos hablan; nuestra gente es muy dada a alburear, a estar alegre, a tratar alivianarse. Trabajamos con los sentimientos de las personas y tratamos de crear ilusión, de pensar, imaginar, y esa fórmula nos funciona muy bien».

En 2014, La Mejor FM de Guadalajara fue catalogada por monitorLATINO como, justamente, «La Mejor» estación grupera de todo el país en su género, gracias a su liderazgo, creatividad en la promoción, organización de masivos, locutores y presencia en Internet. Al reflexionar sobre qué los ha mantenido en el primer lugar de la preferencia de un gran sector de la población, Charly reflexiona: «En lo que hemos innovado es en el aspecto de (acercar) los corridos (a la gente); estaban prohibidos, pero en el campo veíamos que todos los escuchaban. Es una subcultura de la música grupera que, aunque ya no se transmita por radio, es popular. Por eso decidimos hacer un evento llamado «El baile prohibido» y tener a los mejores exponentes del corrido: El Tigrillo Palma, Fidel Rueda, Adán Romero, Los Canelos de Durango, entre otros».

¿Cómo ser «La Mejor» estación?

«Cuando yo llegué a la radio me daba cuenta de que todo estaba prácticamente parado», recuerda respecto a los eventos y bailes masivos, uno de los sellos distintivo de su éxito en La Mejor. «Decían que no se podía». Hoy la estación tiene un evento anual, el Evento Macro, que cada año supera todas las expectativas. Con al menos 150 conciertos al año y 450 mil espectadores, La Mejor está al aire en más de veinte ciudades del país. «Somos los primeros en estar trabajando con ISO en radio y eso ha representado adaptar fórmulas, y nos ha abierto los ojos en muchos sentidos. Ha sido difícil cambiar a un sistema de calidad que estaba diseñado para otro tipo de empresas y adaptarlo a la radio, donde vendes creatividad todo el tiempo. Todo el tiempo estamos midiendo la satisfacción del cliente, tanto el que compra publicidad como el público».

«Lo más importante de todo ha sido tener un buen líder», continúa. «No lo digo por mí, sino por mi jefe, el licenciado Jorge Martínez del Campo, una persona que siempre ha sabido ser líder, a quien no le gusta estar parado, o que esté conforme con que siempre queramos hacer reír con las mismas cosas. Siempre nos presiona a crear cosas nuevas, a estar innovando y ser creativos, a cuestionarnos cada año, todos los días, qué es lo que estamos haciendo y hasta dónde vamos. La otra parte es la confianza que tiene en nosotros. Jorge nos tuvo esa confianza y nos permitió hacer cosas muchas; hemos por ejemplo regalado operaciones de bubi; una vez hicimos una parodia del (programa de televisión) Big Brother que se llamó Pig Brother, y también nos fue muy bien, y desde luego hemos tenido promociones que no requieren mucho dinero, que son como más creativas, y creo que básicamente es estar como rascándose a ver qué se te ocurre y hacerlo con mucho tacto. Las mejores producciones son, sin embargo, donde hemos hablado más de nosotros. No nos ha costado nada más que sentarnos a planear y a echarle creatividad e imaginación».

«La otra parte es brindar conceptos nuevos, como el Baile Prohibido, que nació como una petición de la gente de escuchar más corridos. Al aire es difícil poner muchos, pero si les gusta el corrido, pues pones corrido, caray. También tenemos un nuevo periódico de La Mejor que se llama El mitote, una guía de entretenimiento, las promociones de la estación, cine, etcétera. Hoy las estaciones de radio tienen un nuevo papel. Han cambiado las maneras de consumir la música, a pesar de que la gente consume música grupera que baja de Internet, también está la pauta y la influencia que siempre marcará la radio. Hasta poder cambiar ideas. Por ejemplo, la gente ya no ve a los gruperos como nos veía hace diez años; todavía hay gente que cree que el grupero es igual a sombrero y paja. ¡Somos gruperos, no rancheros!».

Cuando Charly Martínez recuerda su breve paso por el seminario, en su temprana juventud, siempre queda la duda de si permanecerá algo de aquella inquietud  espiritual, sobre todo en un medio tan distinto como es la radio, donde lo principal Parecería ser el entretenimiento, el baile, la música e incluso pisar terrenos peligrosos  con lo políticamente muy incorrecto. 2 «Siento responsabilidad social ante todo», subraya con un tono más serio de voz. «Nunca me olvido de que hay valores, pero sobre todo, como católico, creo que trabajes donde trabajes, siempre hay que devolver lo que se nos ha dado. Yo recuerdo siempre la parábola del hombre que se va lejos y reparte sus  talentos, o sus bienes, a sus empleados.3 Y después les pide cuentas: ‘¿Qué hiciste con los talentos que te di?’. Eso es Io que pienso todos los días. Si a mí Dios me dio este talento, día a día pienso que mi deber es retribuirle al patrón lo que me encargó: ayudar, hacer las cosas con amor y sobre todo hacer bien a los demás y a través de los demás».

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