Vidas en la radio: Tony Luna

0

«Mi recomendación para todos los locutores y para la gente que vive detrás de un micrófono es ésta: tratar de ser lo más auténticos, genuinos.«

Es ya un tópico de la comedia romántica el del amigo que arrastra a un compañero  solterón a una cita a ciegas, y es él quien termina enamorándose de la muchacha. Algo así le pasó a Tony Luna — hoy director de programación en Mega 101 FM en Houston, Texas, de CBS—, pero no en el pantanoso terreno de las citas, sino en la radio. Su ingreso fue, como él mismo lo llama, absolutamente accidental. La escena ocurrió en su natal Puerto Rico, y la estación era la SUPER-Q 104, que tenía una vacante para un operador. «Estaban buscando a un locutor que mezclara», explica Tony, que entonces tenía tan sólo 14 años de edad; «yo conocía a un vecino que lo hacía, me acerqué a él y le comenté que estaban buscando a gente para una emisora de radio que iban a abrir. Así que fuimos y le hicieron la prueba. Pero una vez estando ahí, me invitaron también a que grabara un comercial. Lo hice sin ninguna expectativa, leí ante un micrófono que parecía muy intimidante. Pasó el tiempo. Aquel muchacho, mi vecino, me preguntó si lo habrían escogido para ocupar aquel puesto. Cuando fuimos me dijeron que me quedara, que no tenía nada de experiencia en la radio».

El adolescente, que no tenía ni permiso para manejar, se trasladaba en una bicicleta para cumplir las cuatro horas a la semana que le ofrecieron para hacer locución

al aire. «Básicamente esos fueron mis inicios, en SUPER-Q, una estación pequeña de AM de 250 vatios que me enseñó mucho».

Puerto Rico

Tony nació en 1968 en Mayagüez, Puerto Rico, al oeste de la isla, un municipio costero al que se conoce como «La Ciudad de las Aguas Puras», «La Cuna de Eugenio María de Hostos», «La sultana del oeste», originado por la supuesta existencia de una hermosa mujer de rasgos árabes que enamoraba a todos con su belleza. «Mi papá era supervisor para el departamento de transporte público, y mi mamá trabajaba en una fábrica”, recuerda Luna. “Se conocieron a través de un tío. Fuimos doce de familia, aunque lamentablemente una hermana murió. Mi padre era muy riguroso, muy estricto, y no me dejaba convivir con muchos niños del lugar; muchos de ellos no andaban bien, y obviamente él no quería que yo cayera en malas influencias. De niño yo quería ser payaso”, comenta Tony divertido, “y creo que hasta cierto punto se me dio”, remata riéndose. «Me gustaba ese tipo de arte que atraía a muchos niños, aunque a otros causa temor. A mí me fascinaban los payasitos. Me gustaba su espontaneidad, más que ningún otra cosa. Pero sólo eran ilusiones de ésas que uno tiene de niño, como algunos quieren ser bomberos, otros policías, otros políticos».

Después de su breve pero decisivo paso por SUPER-Q, Tony consiguió ingresar a la mucho más popular Cosmos 94 FM, Pepino Broadcasting, donde fungió primero como asistente de programación, y con el tiempo fue también programador. En esos años combinó su actividad en la radio con sus estudios en la José de Diego High School, primero, y posteriormente en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, donde estudió Administración de Empresas. En 1994 fue reubicado al área metropolitana donde continuó como director de programación, para competir con la que por muchos años había sido la estación dominante en Puerto Rico. Durante los siguientes tres años aprovechó al máximo esa oportunidad. Aquella estación de radio tuvo mucho éxito, siendo la primera radioemisora en Puerto Rico en radiar en su programación las veinticuatro horas al día y los siete días de la semana el sonido que hoy día internacionalmente se conoce como «urbano» o «reggaetón», convirtiendo a Tony en «el Padrino» de un formato muy atractivo, con lo que tuvo la dicha de contar con buenos números de audición. «Yo no sabía que el género iba a trascender de tal forma. Admito que es muy gratificante tener una contribución en la historia de la música, aunque sea con un género el cual aún genera controversia», comenta Tony.

A finales de 1997 recibió una oferta de trabajo en Estados Unidos en una estación del grupo Heftel HBC. A principios de 1998, con 27 años de edad, estaba ya en Nueva York para asumir el puesto de director de programación en la WCAA-FM, denominada Caliente 105.9 FM, una estación debutante del grupo Heftel en la Gran Manzana, que en ese momento la revista Billboard consideraba «un mercado muy desatendido para el sector latino» . 1 Por lo tanto, si el reto era grande, también el tamaño de las oportunidades.

Nueva York

«Había pocas estaciones», concede Tony al recordar aquel momento, «sobre todo de FM; la dominante era WSKQ, la Mega. Y como todo migrante, indistintamente de la nacionalidad o de su estatus migratorio, viví en carne propia ese fenómeno de la inmigración, a pesar de la gran comunidad puertorriqueña que hay en Nueva York. Yo era un puertorriqueño de Puerto Rico , no de Nueva York, y hubo que empezar a entender la mentalidad del nuyorican,2 la cual es totalmente diferente a la de la isla». A finales de 2001 Billboard reportó que Luna había sido nombrado director de programación de SBS en Puerto Rico, donde su misión era supervisar la programación de las cinco estaciones del grupo en la isla, pero en realidad los planes no se concretaron porque, al parecer, el destino le tenía otros planes.3 «Había planes para que yo fuera vicepresidente de programación de todas las estaciones de la SBS en Puerto Rico», admite, «pero nunca se llegaron a materializar. Ya había terminado con Heftel SBC e iba a fungir en esa posición en Puerto Rico; pero Nueva York siempre ha sido un mercado muy importante para los latinos, y yo tenia la experiencia que ellos querían, así que me dijeron que me quedara porque me necesitaban en Nueva York».

Tony Luna

De esta forma, en mayo de 2002 Luna comenzó una exitosa etapa de programación de dos estaciones, Mega 97.9 y, de manera prominente como director donde permanecería durante casi diez años. Ante una población hispana  or 93 1 crecimiento, especialmente de México, Tony llegó con la misión de rejuvenecer la emisora, comenzando con cambios en el personal y el tipo de música Juvenecer la «Queremos que nuestro slogan refleje que ésta es una estación de música romántica”, comentó Luna en 2006. “No hemos dejado de tocar a gente como Marco Antonio Solís y Ana Gabriel, por ejemplo, pero también programamos música más contemporánea como Ricardo Arjona, Alejandro Fernández y la Oreja de Van Gogh. Es una falsa idea que nuestros escuchas ya no sean jóvenes. En Amor somos juguetones, pero no vulgares. Por las mañanas podemos abordar temas controvertidos para informar al público. A veces somos un tanto atrevidos, pero nunca creamos una situación en la que mamá tenga que cambiar de estación cuando llevan a los niños a la escuela porque dijimos algo inapropiado”.

Entre otras innovaciones de la época, Tony activó promociones llamativas

incluyendo conciertos en vivo al estilo Unplugged, en un programa que bautizó «Vívelo», y dio gran importancia a una investigación de mercados que fuera más allá del aspecto meramente técnico. «Nueva York fue una experiencia espectacular» recuerda «Hubo una persona que me llenó de buenos consejos y a quien aprecio mucho: polito Vega, muy querido en la ciudad de Nueva York. Cuando yo comenzaba, el gran Polo me dijo: N Tony, tú me caes muy bien. Yo veo que eres muy buena gente, y me han hablado tan bien de ti que te voy a decir una cosa: por esa emisora han pasado fulano, zutano y mengano (grandes compañeros, algunos de los cuales aún siguen trabajando en el rubro), y todos han querido poner esa emisora muy bonita’. Y con sus palabras me dijo cómo podía hacerle para poner esa estación lo mejor posible. Aquellas palabras tuvieron una gran influencia en mí; por eso siempre he dicho que hay que escuchar a las personas que tienen experiencia. Seguí sus consejos y refrescamos la programación; a los locutores los puse a hacer conversaciones más reales, y creo que funcionó bastante bien».

Ciencia, corazón e intuición

Como todo buen programador, Tony comprendió desde un inicio la importancia de tener contacto directo con la gente de la calle, las tiendas de discos, lo que sonaba en los automóviles e, incluso, llegó a pagar a una taxi dancer en un salón de baile donde acuden, sobre todo, inmigrantes que se sienten solos. «Siempre he sido curioso, y si estás tratando de penetrar un mercado, es importante conocer realmente a la gente; ver no sólo lo que te dicen los estudios, que por cierto son carísimos, sino tocar a la gente, a la gente. Analizarlos. Se pueden sacar ideas de restaurantes, salones, talleres

mecánicos, cualquier cosa es buena. De ahí se nutre la radio. Los estudios son fríos, y uno  nunca sabe qué factores están influyendo en las personas que los hacen, (que puede ser) incluso la paga que están recibiendo. Uno tiene que entender la idiosincrasia de las a las que se está tratando de llegar. Por eso me gusta combinar esas tres partes: ciencia, corazón e intuición”.

Aunque la mayor parte del activismo social de la radio en los años 90 y años posteriores ocurrió principalmente en el sur de Estados Unidos, Luna no fue ajeno a la influencia que ejerció el medio en la defensa de la población inmigrante. Todavía algunos debaten si dicho activismo fue una táctica comercial de la industria o un verdadero movimiento que surgió desde las bases. «Creo que independientemente de la razón que haya sido, la raíz es buena: Estados Unidos es una nación cimentada y que ha crecido gracias a los inmigrantes. Podemos mencionar a los italianos, los judíos, polacos, irlandeses, que en un momento fueron discriminados como ahora estamos siendo discriminados los latinos. Antes, hablar de un italiano o de un irlandés se hacía también de manera discriminatoria. Ahora vemos que han aportado grandes logros que han ayudado al progreso de esta gran nación. Creo que en este momento, los latinos somos la comunidad que pasa por ello. Ya vendrán otras, pero nosotros también estamos dejando nuestra marca, y en no mucho tiempo vamos a ser la mayoría».

El sueño de un niño

Actualmente Tony Luna funge como director de programación en KLOL (Mega 101 FM) en Houston, Texas, una emisora de CBS, donde aplica la experiencia que le han dado más de tres décadas en la radio. Admite que ha puesto especial énfasis en el aspecto de la locución, lo cual trae a colación la discusión de cuál es la tendencia actual, al menos en Estados Unidos, en el nicho de la música latina.

¿Qué es lo que quiere la gente hoy en día de sus locutores? Luna lo tiene muy claro: «Si en un momento pensamos que teníamos que ser orgánicos — auténticos —  hoy tenemos que ser súper orgánicos. Me gusta que todos mis locutores sean de verdad comunicadores; es nuestra obligación si queremos seguir haciendo de la radio uno de los medios más poderosos, obviamente complementándola con las redes sociales que van a seguir creciendo. Esto no es el futuro, es el hoy, y será clave saber cómo balancearlos y utilizarlos de la manera más eficiente para el provecho de todos los hispanoparlantes. A diferencia de otros medios, la radio tiene la característica de ser gratuita, y por tanto, de más fácil alcance para muchas personas. Y si nosotros le presentamos algo que le guste al auditorio, lo aceptará y lo va a consumir».

«Los jóvenes están diciéndonos: Dime lo que es como es; no me dores la píldora , no lo disfraces mucho, sólo dime cómo es. No me trates de tomar el pelo. Como antes, yo creo que la honestidad siempre ha funcionado y hay que hacer un poco más de eso. Por ello, mi recomendación para todos los locutores y para la gente que vive detrás de un micrófono es ésta: tratar de ser lo más auténtico, genuinos». Con estas palabras, Tony Luna revela que no está, en espíritu, lejos de su sueño original de niño, la de ser un payaso. En un sentido antropológico, un payaso es la representación de la autenticidad, pues encarna la idea de que el verdadero ser del público se revela bajo su colorido maquillaje. Por tanto, poder apelar a la autenticidad con su equipo de trabajo sea, quizá, el sueño de un niño hecho realidad.

Agrega un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here